Sobre side-quests y otras hierbas

Algo que no suele estar bueno hacer cuando alguien empieza a contar una historia es, justamente, tener que contar otra historia que introduzca al tema. Todo depende del contexto, a veces es necesario pero en general no copa que el tema no sea autoexplicativo.

Habiéndome atajado justificando la explicación, voy a explicar todo lo que viene a continuación. Porque menos por menos es más, o algo así.

Como según su generación y gustos muchos saben, en muchísimos videojuegos (en especial los que tienen algo de rol playing), se encuentran lo que se denominan “side-quests”, o en español “búsquedas laterales” que vendrían a ser misiones alternativas que pueden complementar a la historia troncal, aunque jamás definirla. Eso es en teoría de los juegos al menos.

Dentro de lo que es la vida de una persona en la sociedad occidental, y más específicamente su carrera laboral, uno toma ciertas decisiones que lo orientan hacia uno u otro camino. En algún punto del mismo se define la ruta principal que nos define ante la pregunta “¿a qué te dedicás?” y deja todo lo que viene por el costado de eso en lo que serían hobbies o actividades paralelas (algunos le dicen doble vida. Allá ellos). Idealmente, aunque no siempre es lo que sucede, ese camino surge de una decisión premeditada que busca la línea recta, el tramo más corto a la realización personal. Sin embargo, suele pasar que a la felicidad no se llega por una sola vía, y de hecho se requieren varias otras cosas para alcanzarla. De ahí que veamos a tantas personas haciendo el casting para The Voice y resulta que son abogados que cantan en su tiempo libre, o tenés albañiles en master chef (por poner ejemplos populares).

Habiendo hecho toda esta hermosa, aburrida y sobre todo muy poco necesaria introducción al tema del corriente relato, estoy llegando justamente al quid de la cuestión. Todo para contar por qué lo voy a contar como lo hago.

Personalmente, siempre sentí una gran satisfacción al hacer reír. No es algo diario, ni buscado, de hecho es muy difícil. Sobre todo teniendo en cuenta el tipo de humor que me gusta, que es el de la observación nihilista, tajante y ácida pero siempre desde lo cotidiano. De ahí que me atraiga tanto en el ámbito local la obra de tipos como Fontanarrosa, Cortázar, Soriano, o en el extranjero Seth Macfarlane, Matt Groening, por citar algunos.

Esta búsqueda involuntaria me hizo en cierto punto encontrar un tipo de formato más moderno, que viene en clara subida desde los 90’s cuando encuentro (ya en los 2000’s) a tipos como Jerry Seinfeld, Eddie Murphy, David Letterman, y más cercanos en el tiempo quizás Chris Rock, Louis CK, etc etc etc. Este tipo de performance unipersonal, sin escenografía y compuesta de monólogos en general cortos (que la televisión estadounidense integró al programa tipo late night) se popularizó mucho en el norte bajo la marquesina de Stand-Up Comedy, y en Argentina hace poco cambiamos la palabra monólogo por stand-up cuando nos referimos a estas obras. Hasta caer en una reunión con amigos y alguna gente nueva y que tras un par de intervenciones un poco picantes como las que suelo tener en todas mis interacciones humanas, uno de los pibes que no conocía y ahora conozco un poco más me tira “che vos hacés stand-up? no? Ah, porque te re veo” y me hizo pensar, “pucha, quizás podría tirarme al lance, no?” (Gracias Rosendo por esa, dicho sea de paso y ya que estamos).

Bien sabido es, que en los últimos años en Argentina hubo un boom del humor stand-up con su meca en el Paseo la plaza de Av Corrientes y muy impulsado desde el under por figuras hoy populares pero que hace 15 años la remaban con un formato que no sabíamos por seguro si funcionaría o no.

Todo esto, sólo para decir que en mi caso particular, siempre tuve como metas secundarias en mi vida la de hacer stand-up para un público y/o tener un podcast o programa de radio donde pueda expresar humor en estos términos, básicamente hablando de lo que tenga ganas. Que es exactamente el propósito de todo esto. Y ahora quiero usarlo como forma de escribir, dicho de otro modo, voy a escribir pensado para que sea stand-up. Quizás en algún momento apunte más a la idea de desarrollarlo en escena, por ahora no.

Dentro del género de los monólogos hay muchas ramificaciones. Con youtube se masificó la distribución de contenidos, haciendo que el concepto de Ted se conozca actualmente en todo el globo y haya miniconferencias repartidas por distintos focos metropolitanos. Tenemos otro tipo de shows, como son las lecturas recitadas, y tenemos por supuesto el comediante de stand-up (entre otros). ¿Dónde radica la diferencia?¿Puede una charla Ted ser stand-up?

Mientras estaba en la Tedx de hace 2 años atrás pensaba en éste concepto, ¿qué diferencia hay? Para empezar tenés el límite de tiempo, 10, 12, 20 minutos, da igual, pero eso no es determinante ya que los clips de Comedy Central son también limitados. ¿El uso de soporte audiovisual? Punto super gris, porque muchos standuperos se apoyan a veces con fotos aunque no es lo más usual porque la gracia es que todo sea imaginado, y no todos los Teders usan ppts tampoco (otro día charlamos de por qué sigue usándose el ppt).

Le di muchas vueltas y llegué a que no hay razón para que un tipo salga a hacer reír en un ámbito institucional y educativo como apunta ser Ted. Y digo Ted por poner un ejemplo que todos tengamos a mano en el cerebro, pero puede aplicarse a cualquier presentación. Por lo tanto concluyo que pocas cosas son más serias que hacer reír.

Finiquitada la cuestión, dejo constancia en el presente ensayo que, de manera muy seria en cuanto a la forma y muy poco seria en cuanto a su contenido, ésta es la forma que me lleva a escribir de la manera que está escrito por ejemplo éste texto. Sólo por explicar lo que no necesitaba ser explicado.

Cierto es que hay gaps, por ejemplo estoy limitado en el uso de interjecciones y ademanes porque bueno, escritura, pero prometo algún día llevarlo a la práctica de manera escénica. A ver si con esa completamos alguna de las side-quests aunque sea por joder nomás.