La Llegada

El siguiente texto contiene lo que podrían considerarse spoilers de La Llegada.

En la trilogía de El Señor de los Anillos cuando Aragorn y Legolas pasan a hablar en lengua élfica, toda la escena cambia ligeramente de tono. Cuando se usa este lenguaje vemos todo el plano teñido de verde. Es una sutil elección que Peter Jackson toma en esta adaptación y que nos introduce algo: Esta desconocida y milenaria lengua - además de ser muy útil para que el personal de los alrededores no se percate de los asuntos cual turista en el extranjero - tiene valor en sí misma. El lenguaje moldea y condiciona la visión de nuestro entorno. Las palabras y los sonidos de este habla guardan bajo llave conjuros, hechizos y milagros para aquellos pocos que consigan dominarlo. No en vano la puerta de Moria se abre solamente pronunciando en élfico la palabra “amigo”. Durante toda la obra este tipo de magia élfica procede del lenguaje, así que este es el vehículo, la herramienta desencadenante.

La última película de Denis Villeneuve no se aleja tanto de este concepto. Fantasía y ciencia ficción convergen en este caso hacia el mismo elemento desde distintas perspectivas. El título La Llegada responde al aterrizaje de un pequeño número de enormes naves extraterrestres al planeta Tierra. La película, protagonizada por Amy Adams y Jeremy Renner, cubrirá los primeros meses de contacto entre estas dos especies y cómo se desarrolla la comunicación entre ellos.

Es una vertiente no belicista del ya famoso encuentro y, en un primer momento, quizá algo más realista con lo que podría suceder el día de mañana. Bajo este contexto, la lingüista norteamericana Louise (Amy Adams) junto con el científico Ian (Jeremy Renner) trabajarán para el gobierno intentando que los extraterrestres respondan una simple pregunta: ¿Por qué están aquí?

¿Cuál es su propósito? ¿Son peligrosos? Para responder estas preguntas se desarrolla el acercamiento a los heptápodos y su lenguaje. El camino hacia la comprensión recíproca entre las especies.

En el último tercio de la película se revelará que el lenguaje de los heptápodos, circular, permite ver el tiempo también de forma circular, no lineal; que hay un vínculo claro y directo entre nuestro lenguaje y la percepción del entorno. La película nos narra este concepto de forma explícita en algunas de las conversaciones entre los protagonistas: “Nuestro lenguaje determina nuestra forma de pensar (…) Estamos tan limitados por el tiempo, por su orden”. Una vez entendido este concepto, la capacidad de ver el futuro en cualquier momento y el uso de este conocimiento para que el presente se desarrolle como debe, entendemos el ejercicio de montaje.

El lenguaje no es lineal así que la película tampoco lo es. Denis Villeneuve consigue jugar con nuestra subjetiva perspectiva de la película a través del montaje. Vemos una primera secuencia donde la hija de la protagonista muere por una enfermedad incurable. Seguidamente tenemos una segunda secuencia donde advertimos la rutina laboral de Louise como profesora en la universidad, para que inmediatamente tenga lugar la llegada.

Llegados a este punto (el inicio de la película) inevitablemente habremos conectado secuencias e ideas, y sintetizamos: Louise es una profesora universitaria que arrastra ciertas losas tras la pérdida de su hija. Nada más lejos de la realidad. La primera secuencia es en realidad el futuro que le espera. Todavía no ha pasado por ese trauma, así que nuestra percepción subjetiva de la protagonista es sencillamente errónea.

La Llegada logra crear una atmósfera característica de pequeños detalles y gestos. Detalles como el choque entre vehículos provocado por la tensión del gentío, el vuelo de los cazas como preludio de lo que se avecina, la incapacidad de los dos protagonistas para comunicarse en el helicóptero sin extensiones tecnológicas por el propio ruido que genera, etc. Será quizá, en cierto modo, una película romántica no demasiado excepcional en un contexto inesperado, pero lo que sí me parece es un ejercicio de montaje interesante. Forma y fondo, montaje y narrativa, se funden bajo la misma premisa de no linealidad.

En algún punto de la película, más tarde o más temprano (incluso tecleando en Google), nos damos cuenta del juego que ha tenido lugar aquí, con nosotros, a través del montaje. La película es pues, en términos generales y para el espectador, una percepción subjetiva y “errónea” de los acontecimientos. Como subjetiva y errónea será también la captación de este lenguaje por parte de los humanos en gran parte de la película.

Subjetividad, perspectiva, lenguaje y comunicación serán palabras clave de la película bajo este prisma. Aunque no solo como elementos de discurso entre la película y el espectador. También serán puntos que vertebrarán el grueso de la película: Mientras los humanos intentan comunicarse con otra especie, son incapaces de comunicarse entre ellos; entenderse y comprenderse tanto a nivel de grupo entre individuos como a nivel internacional entre los diferentes países. Entretanto, medios de comunicación informan y desinforman a la población sobre lo sucedido haciendo que estas reaccionen; dando lugar, por ejemplo, a la insurgencia militar. En último lugar, la incapacidad del ser humano para expresarse y comunicarse con los demás, respondiendo Jeremy Renner al final de la película a la pregunta “Si pudieras ver tu vida entera desde el principio hasta el fin, cambiarías algo? Quizá diría más a menudo lo que siento”.

La Llegada es una película accesible, que no llega a ser ridículamente explicativa pero que nos lo pone fácil. Tiene cosas que decir pero tampoco se vuelve arrogante. Echa el grito al cielo para contarnos que se pueden hacer cosas distintas bajo contextos más que conocidos. Es posible que vaya decayendo durante el propio transcurso de la obra pero me sigue pareciendo atractiva la fusión y sintonía entre “qué cuento” y “cómo lo cuento”.

Debo añadir que personalmente me gustan los elementos de la película: Denis Villeneuve, Johan Johansson, Max Richter. Aunque a su vez soy consciente (o al menos creyente) de que mi gusto incierto es producto de un todo. Quizá mañana mi gusto se forme o se deforme, quizá deje de apreciar La Llegada.

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