Viaje a Nueva York (1ª Parte)

Primera parte de mi apasionante viaje a NY en 2015

Que mejor manera de comenzar un Blog Personal que explicar al mundo uno de mis últimos viajes, ¡nada menos que a Nueva York!

El viaje lo voy a dividir en varias partes para amenizar la experiencia. Espero que os sirva a aquellos que estéis pensando viajar a Nueva York. En mi caso era la primera vez que cruzaba el charco.

Introducción

Todo comenzó una mañana del mes de enero en una cafetería de Granollers, cuando mi novia me propuso un viaje de ensueño, algo que además yo tenía planeado desde bien pequeño y que por fin se me planteaba de forma seria. Era un sueño y por fin iba a poder hacerlo realidad.

La primera vez dije que no como respuesta a los miedos relacionados con el avión que tengo después de lo últimos acontecimientos. Al fin de semana si guíente me lo volvió a proponer, y para incitarme más en el viaje, me mostraba resultado de vuelos y la verdad es que eran muy baratos, pero mi respuesta seguía en un rotundo “No”. Mis miedos me podían en aquel momento.

Con el paso de los días algo dentro de mí hizo que poco a poco fuera cambiando de opinión e ir apartando los miedos de mi mente, hasta que finalmente mi respuesta fue un: ¡Si, vámonos a Nueva York!

Tengo que reconocer que mi nivel de inglés es básico-intermedio, pero que mi novia tiene un nivel experto así que en ese aspecto no íbamos a tener problema alguno.

Ella, además había estado en más de 5 ocasiones ya en Nueva York por lo que íbamos a contar con el plus de conocer los lugares más emblemáticos y saber donde esta cada lugar que no debemos perdernos.

Por si fuera poco, tampoco pagamos Hotel, ya que una amiga reside allí desde hace ya bastantes años.

Preparativos

Desde ese mismo momento en el que dije SI, no tardamos ni dos semanas en reservar vuelo a través de la famosa aplicación móvil “SkyScanner” (donde por cierto es de las mejores para encontrar vuelos baratos a cualquier parte del mundo).

Los vuelos reservados fueron:

Ida: BCN-Zurich-New York (SWISS)

Vuelta: New York-Dusseldorf-BCN (Lufhtansa y Germanwings)

Si, en un principio no nos dimos cuenta pero volvíamos desde Dusseldorf hasta Barcelona con la misma compañía y haciendo exactamente el mismo vuelo del que días antes un avión se estrellaba intencionadamente en los alpes franceses. Un poco de miedo me invadió pero si ya pasó una vez, no tiene porque volver a pasar, me decía yo.

El día del vuelo

El día anterior del viaje fuimos a comprar algo de ropa cómoda para el largo trayecto que teníamos que pasar (un total de 11 horas y media entre la escala y esperas). Esa tarde estaba algo inquieto, pero ya no había marcha atrás, así que.. ¿Porqué estar nervioso? En menos de 24 horas iba a estar pisando suelo estadounidense. Aquella noche nos fuimos a dormir sobre las 2 de la mañana entre unas cosas y otras.

Nos despertamos sobre las 6 de la mañana, cogimos las maletas y nos dirigimos a la T2 de El Prat de Llobregat. Nos dirigimos a la ventanilla del grupo Lufhtansa-SWISS y tras una cola no muy extensa facturamos en poco menos de media hora y aprovechamos entonces para desayunar algo antes de embarcar.

Vuelo BCN-Zurich (SWISS)

Una vez en el avión estaba sorprendente tranquilo, pensaba que iba a estar más nervioso pero no, supongo que de saber que ya estaba allí y no podía dar marcha atrás (aunque tampoco quería claro). “Abrochénse los cinturones, el avión va a despegar”.

El avión salió puntual. El vuelo fue muy suave y tranquilo, todo perfecto. Nos dieron un desayuno bastante rico.

Vuelo Zurich-Nueva York (JFK) (SWISS)

Una vez en Zúrich, tuvimos que pasarnos a otra terminal (fuimos en un metro subterráneo del aeropuerto) y embarcamos rápidamente en el avión de verdad, el que nos iba a llevar a Nueva York. Me miré el avión y le dije: llévanos sano y salvos a destino, fiera.

El proceso de embarque fue igual de rápido, una vez sentados en el avión, no tardamos ni 20 minutos en tomar pista y despegar. Ambos vuelos salieron muy puntuales, sin problema alguno y con una atención estupenda. En este segundo vuelo ya estaba mucho menos nervioso.

Esta parte del viaje es la que se hace pesada. Los primeros minutos y horas porque sabes que te queda un buen rato dentro del avión par llegar a tu destino, conforme van pasando las horas, te vas poniendo inquieto de saber que ya va quedando menos. También tu cuerpo se cansa de estar sentado y en un sitio con tan poco espacio; aunque esos aviones sean más grandes, nunca será suficiente para tener cierta libertad de movimiento.

En el trayecto me dio tiempo a conversar con mi novia, jugar a los juegos que te encuentras en la pantalla de tu asiento, ver alguna película o serie., etc. La verdad es que haciendo un global del trayecto, no se hace tan largo como parece.

Este vuelo también fue muy tranquilo y sin apenas turbulencias.

Aterrizando en Nueva York

Después de más de 11 horas metidos en dos aviones, por fin estábamos llegando a la ciudad deseada por nosotros: Nueva York. Hice un vídeo en el momento de la aproximación al aeropuerto, os lo dejo a continuación.

2ª Parte muy pronto..
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