No todos los ingenieros son de Cambiemos

Joaquin Nabais
Sep 3, 2018 · 3 min read

El Colegio Rafel Hernandez de la Universidad Nacional de La Plata es una mansión, vieja, gris y fría. El viento levanta tierra y suciedad a los ojos de quienes esperan en 1 y 48, en las cercanías de la Facultad de Ingeniería.

Julieta Melgarejo, estudiante de periodismo, petisa, con anteojos “culo de botella”, una campera negra que invade su cuerpo y su pelo negro que no refleja luz alguna, busca a su papá Augusto, un Licenciado en Física y docente de matemáticas en la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Ambos comparten una pequeña diferencia de altura, pero sus facciones son idénticas, hasta las manchas de sus paletas en los dientes.

-Yo vengo a las marchas con papá desde chiquita, siempre me llevaba en los colectivas. Íbamos a la marcha de antorchas juntos. Yo siempre llevaba la vela.

El papá de Julieta mira intercalado y con rapidez, cada una de las esquinas que van desde el Colegio hasta la Facultad, busca caras conocidas o extrañas que le llamen la atención. A sus espaldas un colectivo blanco, de dos pisos, como si el viaje a Capital fuese una expedición.

-Nos avisaron de Adulp que puede haber infiltrados, así que vos y Julieta fijense bien las caras que ven cuando suben al colectivo, así no encontramos a nadie extraño después.

En el colectivo de linea todo es comodidad, lujo y calidez, frente al intenso viento de la Santa Rosa anunciada. Hasta que el delegado sindical de la Facultad indica que todos se encontraban en el colectivo equivocado y que el vehículo de viaje era un humilde colectivo al que uno de los docentes tildaría de tener “aire condicionado” en vez de acondicionado.

El viaje sobre una autopista atestada de autos, las pequeñas gotas de lluvia se acumulan y suicidan en el parabrisas del colectivo, pasaron unos pocos segundos y la vista se transformó en un cumulo que vomita agua encegueciendo todo el trayecto.

Miguel uno de los docentes presentes, se aferra a un paraguas entre sus piernas, con una campera verde musgo, su cuerpo voluptuoso y una boina que hace juego con el clima.

-Nosotros hoy estamos reclamando, pero fijate la gente que vive de la changa. Yo mismo estuve en esa situación, trabajar 15 días y que pasen meses sin trabajar. Estos tiempos nos están matando- ofuscado busca palabras Miguel.

No todos los ingenieros son de Cambiemos. El conflicto que están viviendo trabajadores docentes, no-docentes y estudiantes en el sistema universitario nacional dejan en claro las políticas de ajuste del Gobierno Nacional, desde la merma del Presupuesto Universitario y la reiterada oferta del 15% de aumento salarial propuesta desde Ministerio de Educación de la Nación a cargo de Alejandro Finnochiaro dejan mucho que desear, en un contexto de inflación pronosticada superior al 40% según el Ministerio de Hacienda de la Nación.

La Plaza Congreso está vacía, las caras preocupadas de Augusto, Miguel y Julieta dan vueltas por toda la esquina de Avenida Hipolito Yrigoyen y Avenida Entre Ríos, Julieta luciendo ahora un piloto amarillo que se le cuela por sus tobillos.

La columna de Adulp ingeniería se empieza a mover para llegar a Plaza de Mayo, el diluvio en la autopista se había calmado hasta que al cruzar la plaza que enfrenta la casa de los legisladores, una lluvia fría vomitó sobre todos los transeúntes.

El resto del tiempo sería una completa recesión de dos horas a cuadras de la Casa Rosada, cubierta de un cielo polarizado, mientras que más se adentraba sobre la jovial marea, una bocanada de luz y un arcoíris sobre las cabezas. A medida que las luces de la Avenida de Mayo comenzaban a madrugar, y la columna de docentes que quiso seguir hasta Plaza de Mayo no lo consiguió. Se fueron dirigiendo hacía una esquina para escaparse, fue el único momento en que no hizo frío, mientras empezaban a escucharse cantos envolventes que antes parecían lejanos. “¡Universidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode, se jode!”.

-Bueno, nos vamos poniendo en posición vectorial para salir de acá-dice Augusto mirando a sus compañeros.

-¡Papá, estudio periodismo!- responde Julieta mientras la pequeña columna de docentes se forma en “V” y parte.