
Un grito de independencia
La juventud costarricense va en peligro hacia un camino a la mediocridad. Las acciones se necesitan ya, todo cuenta.
En el marco de los festejos patrios por el 15 de septiembre, fecha en que celebramos la independencia de los Estados Centroamericanos, Costa Rica se tiñe de blanco, azul y rojo para conmemorar con desfiles y fiestas el esfuerzo de muchos por convertirnos en un país libre y soberano, pero ¿en realidad lo somos?
En el ámbito de la juventud, Costa Rica presenta una infinidad de desafíos y muy pocos aciertos. Todas aquellas acciones tomadas por el país para concientizar a la población joven a ser crítica y responsable, se frenan con una sencilla línea llamada: “a usted aún le faltan años”. No podemos calificar a los jóvenes como «libres» y «soberanos» en temas como política, economía, cultura y ciencia, en donde se reconozca que tienen voz y voto. La necesidad de reformar la sociedad costarricense a tomar cartas en el asunto es imperante.
Las bocas de muchos jóvenes costarricenses permanecen cerradas ante la opresión de un sistema adultocéntrico, y el contar con un título de «ciudadano» para accionar en la sociedad actual es simplemente absurdo. Las barreras impuestas por jerarcas con exceso de poder y una deficiencia inconsiderable de conciencia consumen la autonomía de la juventud. La poca atención y apoyo hacia iniciativas innovadoras de mentes en desarrollo colocan a Costa Rica como un pueblo donde un joven (en muchas ocasiones) dice lo que puede, no lo que quiere.
Una nación libre no se elabora con ideas, se construye con acciones. La juventud costarricense está llamada a levantarse y luchar por sus intereses. No somos una masa amorfa sin dirección si se unen esfuerzos y se proclama nuestra voz, tan solo se necesita un espíritu de cambio y una actitud progresista para dar con la tarea de ser tomados en cuenta.
Basta del silencio, la mentira, el miedo, la conformidad, el desorden y la ignorancia.
¡Obstruyamos la corriente que alimenta la jerarquía!
¡Destruyamos los muros que limitan la valentía!