La evolución de Internet y su impacto en la cotidianidad

El impacto de la tecnología en nuestras vidas en ocasiones se vuelve inconmensurable. Los avances en las innovaciones son una constante, la velocidad a la que estas se producen va en aumento. Los cambios ocurren a un ritmo trepidante, la vigencia de una tecnología dada cada vez es menor, los períodos de transición entre una y otra tecnología terminan acortándose con el paso del tiempo, lo que hace que la brecha tecnológica entre generaciones se amplíe.
Una de las áreas donde el avance tecnológico ha sido más notorio es el de la comunicación. La introducción de Internet en la década del 90 marcó un antes y un después en la manera en como nos comunicamos y obtenemos información. Internet debe su origen a un proyecto militar estadounidense denominado ARPANET, que arrancó en la década de los 60. Pero no fue hasta 1990, año en que se completó el desarrollo de la web — sistema que permite visualizar y navegar en sitios web — que Internet adquirió un potencial práctico de uso. Hasta aquel entonces su uso estaba limitado al campo académico, científico y estatal. Las cosas empezaron a cambiar a mediados de la década de los 90, tiempo en el cual la red comenzó a ser usada con fines comerciales, por lo que poco a poco terminó masificándose. La web y otros servicios ahora estaban al alcance de cualquier persona con una computadora que tuviera un punto de conexión.
Desde aquel entonces los cambios y la innovación han sido constantes. Internet forma parte de nuestras vida como ninguna otra tecnología, la forma en que ha irrumpido en nuestra cotidianidad supera el alcance y la influencia de cualquier otra tecnología anterior. Para la generación más joven — aquellos a quienes se ha dado por llamar nativos digitales — un mundo sin Internet es difícil de imaginar, pues da sustento a mucho de lo que hacen y lo que son. Mientras que la generación que vivió la transición de un mundo básicamente analógico a uno digital, como el actual, muy poco recuerda ya de como la gente se las arreglaba para permanecer en contacto con familia y amigos, las distancias geográficas constituían una gran barrera. Las llamadas locales e internacionales a través de teléfonos fijos, el fax, los telegramas y las cartas eran los medios que permitían el contacto un par de décadas atrás. Sin embargo, hoy en día apenas usamos algunos de ellos, otros en cambio han quedado en completo desuso. Se trata más bien de aparatos y objetos olvidados en algún lugar del hogar, o guardados en algún baúl de recuerdos, que muy probamente ni siquiera recordamos que tenemos.
Conforme pasaban los años, nuevos servicios se iban añadiendo, uno de los primeros y de los más populares fue el correo electrónico, dejando en el pasado el envío de correspondencia a través de oficinas postales. La inmediatez en la comunicación empezó a ser la norma gracias a Internet, gracias a la red ya dejó de ser necesario esperar días o semanas para obtener una respuesta, tan solo se requería de minutos, cosa que habría sido impensable tan solo unos cuantos años atrás.
Poco después aparecieron los servicios de mensajería instantánea. Gracias a estas plataformas en línea el tiempo de respuesta se acortó aún más, las conversaciones se hicieron más dinámicas, la inmediatez fue cobrando mayor valor. La gente sencillamente se volcó a usar estos servicios. El hecho de mantenerse en contacto permanente era el principal atractivo de esta tecnología. La comunicación bidireccional e inmediata estaba al alcance de las manos, como nunca antes lo había estado. A la adopción de esta clase de servicios en línea contribuyó sin lugar a dudas el desarrollo e introducción de los teléfonos inteligentes — smartphones — , esta convergencia de tecnologías las potenció aún más. De pronto ya no era necesario estar en la oficina o llegar a casa para conectarse a Internet, ahora la red nos acompañaba a donde fuésemos, siempre y cuando tuviésemos un teléfono móvil con datos a la mano.
Pero no fue hasta comienzos de este siglo que empezaron a proliferar sitios web que permitían interactuar a las personas a través de lo que se dio por llamar redes sociales. El atractivo de estos sitios consistía en la posibilidad de trasladar las relaciones de carácter social del mundo real al campo digital, formar y mantener una comunidad de personas en línea adquirió un potencial enorme. En un inicio fueron los jóvenes quienes se integraron a comunidades de amigos en la red, pero conforme han pasado los años paulatinamente nuevos grupos generacionales han adoptado el uso de las redes sociales en Internet. Algunos de estos grupos, especialmente los de mayor edad, no hasta hace mucho tiempo atrás se mostraban un tanto reacios con respecto a la adopción de tecnologías relacionadas con Internet. Sin embargo, al parecer las redes sociales traían consigo un aliciente, la posibilidad de seguir manteniendo o restablecer el contacto con familia y amigos, con muchos de los cuales hace tiempo que se había perdido una relación de proximidad. La posibilidad de expresarse de forma pública ante el circulo de amigos y conocidos, así como la comunicación directa e inmediata con quien así se desea, constituyen dos de las razones de peso para que las redes sociales se hayan vuelto tan populares.
La introducción de innovaciones a través de distintos servicios, plataformas, herramientas, o como se las quiera llamar, continuarán proliferando de forma permanente. Por lo tanto, el impacto de Internet en la vida de la personas irá en aumento, ninguna actividad humana escapará a su influencia. El Internet de las cosas ya es una realidad, dicha interconexión de aparatos está facilitando y facilitará todavía más las tareas en el hogar y en el trabajo, las actividades de esparcimiento adquirirán una dimensión que hasta hace poco tan solo formaban parte de nuestra imaginación.
Es indudable que el uso que se dé a tal o cual tecnología o herramienta depende de quien las utilice. Es innegable que con más frecuencia de la que desearíamos Internet y los servicios a los que permite acceder son usados con fines oscuros, malvados e ilícitos, pero esto no hace de la red una herramienta negativa. Las ocasiones en la que se le da un uso correcto, positivo y benigno supera con creces a su empleo negativo. Gracias a Internet la información hoy está a solo un clic de distancia, el conocimiento ya no es un privilegio de pocos, la comunicación es inmediata, la geografía ya no es una barrera, los hechos pueden ser contrastados, la exigencia de rendición de cuentas es un derecho de todos, la “verdad” ya no es un monopolio de los medios de comunicación, y los ciudadanos comunes y corrientes ahora podemos hacernos escuchar.
