
El Plan Financiero de una Start-Up
La metáfora de la bañera
En ocasiones, quien emprende por primera vez una empresa innovadora puede sentirse tentado a realizar un planteamiento del tipo: necesito 300.000 euros para reformar un local alquilado y comprar las máquinas y otros elementos; entonces pongo 100.000 euros de capital e intento conseguir otros 200.000 del banco. Esta proporción de fondos propios sobre ajenos de 1/2 puede no ser la adecuada para crear una nueva empresa innovadora.
Para calcular las necesidades financieras del nuevo proyecto empresarial, suele resultar útil tomar una relación de las cuentas del activo del balance del plan contable y estimar los importes que de cada cuenta prevemos para nuestra nueva empresa y el momento en que incurriremos en los pagos.
De todas las partidas, la I+D es una inversión en activos fijos, un gasto específico de las empresas innovadoras. Es recomendable elaborar un detallado presupuesto y una planificación de cada proyecto de I+D que incluya todos los gastos de personal propio, consumibles, materiales para prototipos, subcontrataciones con centros tecnológicos y otras empresas, patentes, etc.
Pero un fallo muy frecuente consiste en que, después de estimar con todo detalle la inversión en activos fijos y conseguir la financiación para ello, se considera suficiente dejar un pequeño remanente en el banco para “otros gastos”. Y esto es un error porque nos olvidamos de financiar el activo circulante. Este olvido puede ser fatal en la creación de una empresa innovadora porque el importe suele ser elevado, a veces incluso mayor que el de la inversión en inmovilizado.
El símil de la bañera: contemplar el “time to market”
Crear una empresa innovadora es como disponer de una bañera llena de agua (financiación inicial). Nada más crear la empresa, es como si se abriese un tapón en la bañera y ésta empezara a vaciarse (se empieza a gastar dinero inmediatamente y a toda velocidad). El empresario tiene que estar listo cuanto antes para rellenar la bañera y no quedarse sin agua (suspensión de pagos). Para ello trabajará abriendo el grifo de la bañera para reponer el agua, es decir la empresa realiza su actividad y cobra a sus clientes de forma que entra más dinero en la empresa. Pero a veces el agua del grifo no impide que la bañera se vaya vaciando y el emprendedor debe correr a buscar más agua con el que rellenar la bañera y evitar que se le vacíe (el emprendedor busca a la desesperada financiación en bancos e inversores).
Este ejemplo sirve para ilustrar una realidad. En la mayoría de las ocasiones pasan meses desde que se crea una empresa innovadora hasta que se consigue generar ingresos de forma recurrente. A este tiempo se le llama “time to market” o tiempo que transcurre desde que se genera la idea de un nuevo producto hasta que se pone en el mercado. La introducción de un producto o servicio innovador en el mercado no es inmediata y las ventas son progresivas. Por el contrario, los pagos llegan nada más salir del notario con la escritura de la sociedad. Desde el primer minuto empiezan a cargar en la cuenta de la empresa numerosos cargos: personal, alquileres, cuotas de préstamos, facturas de proveedores, etc.
De esta forma, en el momento de crear una empresa innovadora hay que estar preparado en dos sentidos: por un lado disponiendo de un buen plan de empresa, que contenga un detallado plan de marketing y comercial para la introducción de los novedosos productos. Y por otro, estimando el tiempo durante el que todavía no venderemos o lo haremos en pequeños importes, con el fin de contar con financiación durante dicho periodo. Y siempre pensando que en el 90% de las ocasiones surgen dificultades que nos producen retrasos y amplían el “time to market”.
CONCLUSION:
Un buen plan financiero en la creación de una empresa innovadora es el que dispone de un alto porcentaje de recursos propios. Quizás esta afirmación no sea muy ortodoxa desde el punto de vista de la teoría empresarial, en que se busca que un determinado apalancamiento maximice la rentabilidad de los accionistas. Pero en el momento de crear una empresa, y más si esta es innovadora, la incertidumbre y por tanto la posibilidad de sufrir desviaciones ocurre con frecuencia.
Por ello parece necesario tener cubierta gran parte de la financiación con un dinero que no se vaya a tener que devolver en caso de que los resultados tarden en llegar o surjan imprevistos. De esta forma siempre dispondremos de capacidad de endeudamiento en el caso de que lo necesitemos
Este artículo es una versión agregada de una serie de artículos más detallados publicados anteriormente en mi blog Pasión por Startups
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