El primer año si Julen

© Jonan Basterra . Encierro de Jandilla 11 de julio de 2017

De estos últimos 25 años si hay un corredor que merezca ser reconocido y recordado tengo claro que para mí sería Julen Madina. Lo recuerdo desde mis primeros años viendo los encierros en la tele, luego en fotos en blanco y negro, casi como un personaje necesario al final de cada encierro, desde el final de la Estafeta hasta la entrada a la Plaza de Toros: los mansos, los cabestros y aquel “calvo del bigote” que decía mi madre.

Julen parecía un semidiós, siempre en con las astas rozándole la espalda, con el riesgo a flor de piel… saliendo siempre indemne. Hasta aquel fatídico 12 de julio de 2004, cuando un toro de Jandilla lo cosió a cornadas. Cinco se llevó el mismo día. Parecía como si Zeus hubiera castigado a Hércules por su osadía. “Un toro no me va a sacar de las calles”, dijo, y al año siguiente volvió al encierro. Es cierto que no volvió a ser el mismo, y que las heridas hicieron mella en su descomunal físico, pero siguió brindándonos grandes carreras. En 2011 dijo adiós a los encierros, y no fue un toro ni la edad lo que le apartó de la Estafeta, si no el nacimiento de su hija. Aquel año le pregunté sobre si iba a poder venir a Pamplona, o ver el encierro de televisión, tras 40 años corriendo. Me contestó que no iba a venir, que iba a poner tierra de por medio, que para él iba a ser muy duro. “Amo a Pamplona y sus Sanfermines. Me han dado mucho de lo que soy, me han forjado como persona. No sé que voy a hacer sin mis encierros” dijo en una entrevista en Diario de Navarra.

Julen amó a Pamplona y a los encierros con toda su alma, y quizás no fue del todo correspondido, o al menos no por todos. Para algunos era muy difícil asumir que uno de los mejores corredores de los encierros de Pamplona fuera de Hernani. Madina fue inmortalizado en la primera versión del impresionante monumento de bronce dedicado al encierro situado en la calle Roncesvalles de Pamplona, pero fue “decapitado” y modificado antes de que la estatua se inaugurara.

Después de su retirada Julen volvió a Pamplona, ejerciendo de comentarista y montando un negocio en torno a unas visitas guiadas a los encierros. El año pasado me lo encontré, subiendo la Cuesta de Santo Domingo tras el encierro txiki. Se le veía muy en forma, como siempre, así que no pude evitar preguntarle si no se iba a animar a correr. Me contestó rápido, sonriendo “no, no”, para luego decir “bueno, a lo mejor mañana, estoy pensando, no sé…” y se fue calle arriba.

En agosto del año pasado un golpe de mar acabó con la vida de Julen en la Playa de la Zurriola. El hombre que sobrevivió a centenares de encierros, a cinco cornadas de un Jandilla… a golpes y caídas, moría víctima de una ola que le lanzó contra el fondo. Un poquito de la historia reciente de los Sanfermines y un mucho de la de los encierro se fueron aquel día.

Hoy se le rinde homenaje en Pamplona, coincidiendo con el aniversario de sus cornadas con los de Jandilla. Se te echa de menos, Julen.

© Jonan Basterra . Julen Madina en el encierro del 12 de julio de 2004

Agur Jaunak!

Nota: rescato de mi archivo esta foto de Julen con Juan José Padilla y Adolfo Suárez Illana en 2008

© Jonan Basterra