Llámame raro … soy mas de personas que de ejércitos …

Siempre fue un día confuso en mi imaginario. Sin saber muy bien porqué los 12 de Octubre de mi infancia, eran los únicos días en los que en la tele podía ver a esos señores vestidos de gi joe que durante largo rato de la mañana pasaban en frente de un señor que los iba saludando, uno por uno con una extraña mezcla de paciencia y pasividad.

A mi me recordaba vagamente a muchos de mis días con mis gi joe cuando los ponía en fila para saber que estaban todos listos para una nueva aventura en mi salón, en la alfombra, entre el borde que limitaba el frío mar de terrazo y los vastos terrenos de montes, valles, selvas y desiertos de mi imaginación.

Y allí estaba ese señor, todos aquellos primeros años de mi infancia, pasando revista a sus juguetes, como yo solía hacer con los míos.

Uno de aquellos primeros 12 de Octubre, pude reconocer a ese señor a los que todos saludaban, resulta que lo recordé de una foto que había encima de las pizarra de mi escuela, ese día me pareció entender que ese señor debía ser alguien importante…

Luego, no recuerdo si por curiosidad propia o por obligación académica supe que la fecha elegida del 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.1

Y así se fue colando en mi discurso, que no es otro que el discurso colectivo de la hegemonía, lo que este 12 de Octubre simboliza, el relato histórico sesgado y manipulado que nos “obliga” a identificarnos con unos valores específicos de significado (la patria) mediante la elección arbitraria de unos significantes.

Fue calando sin saber muy bien porqué nuestro respeto y amor a una bandera y un sentimiento de pertenencia a un territorio. Era de los pocos momentos en los que dejaba de ser Jorge el chico del 5º F y me convertía en un orgulloso “español”.

Pero el tiempo pasó (y mucho más deprisa de lo que me hubiera gustado). Y la vida me llevó a conocer, a leer y a vivir otros relatos, que hicieron enfrentarme ante esa realidad adquirida de lo que significa ser Español, y lo que es más importante quienes habían construido un relato interesado de lo que se supone ser o pertenecer a este territorio.

Resulta que por giros del destino, tuve que vivir durante un periodo de mi vida en aquella tierra descubierta, en aquél lugar que el 12 de Octubre celebra como el momento más culmine y sublime de su basta historia, como el elegido para poder sentirse orgulloso de lo nuestro y los nuestros. Y resulta que cuando viví en “el otro lado” el discurso y el relato allí era muy distinto al que desde la más tierna infancia me habían obligado creer.

Del descubrimiento a la conquista.

Lo que se descubrió para Europa, no solo fue una basta tierra infinita en recursos y riquezas, allí vivían de tiempos ancestrales pueblos y culturas que fueron conquistadas, masacradas, violadas y sometidas. Y me encontré con otra realidad, la cruel pero triste realidad, de que este 12 de Octubre celebra el inicio de una época de miserias, de enfermedades, de muertes, incluso epidemias, de pueblos y sus gentes.

Aquellos antepasados a los que veneramos a los que ahora cada 12 de Octubre festejamos como el orgullo nacional son aquellos antepasados con cicatrices de humillaciones, violaciones, matanzas y todos los delitos más deleznables que un humano puede cometer (si se le puede llamar humano).

Por primera vez sentí vergüenza de lo que representa ser Español, aquél relato de infancia viendo aquellas banderitas, aquellos desfiles del 12 de Octubre se disolvían como el azucarillo ante un mar de café amargo, ante la visión de tanta miseria, masacre y desazón escondidas detrás de ese discurso naïf y edulcorado.

Por supuesto que este hecho histórico trajeron otras realidades no tan horribles y permitieron que la cultura occidental entrara en aquellas tierras lejanas, había nacido otro continente, había nacido lo que hoy es Latinoamérica. Aquello fue y es hoy mismo un impacto sin parangón en la historia moderna de occidente (Europa).

Pero como Walter Benjamín dijo, Toda obra de civilización también es una obra de barbarie. Y no podemos dejar de recordarlo. Es la única manera de poder evitar el olvido que es la antesala de la repetición de los mismos errores. Al menos que la historia sirva para eso, para ayudar a las nuevas generaciones que no debemos de volver hacer.

Por eso hoy y como cada 12 de Octubre a esta parte, no paseo mi patriotismo, porque esos valores no me representan, y estoy convencido, de que al que pueda enfrentar los hechos con una mirada limpia, tampoco.

España, esta cambiando, es un pueblo en efervescencia, preparado al cambio de paradigma que le está tocando vivir.

España son sus pueblos, sus gentes, sus costumbres, sus contradicciones, su honradez, su solidaridad, su comida, sus tierras. España son sus luchas, su búsqueda, su pasión, su historia (toda su historia), sus hijos e hijas, sus abuelos. Sus montañas y mares, sus risas, sus llantos, su rabia, su dolor. Sus errores y sus aciertos, sus penas y días de gloria. Sus letras, su arte, su música. España son sus abrazos, sus golpes y su sinrazón. España es su herida que la parte en dos, aún hoy casi un siglo después. Son sus muertos, su pasado y sobre todo su futuro. Yo por todo eso si quiero celebrar este 12 de Octubre, todos los días del año.

Eso es para mi la patria que ansío y que quiero construir. En búsqueda de una patria más libre, más justa. Donde todas podamos mirar al frente con el orgullo de pertenecer a estas tierras que tanto quiero.

Es la España por la que quiero vivir, por la que quiero luchar, por la que se me hincha el pecho. Y hay mucho por hacer aún. Puede que pienses que soy un soñador pero no soy el único, espero algún día te unas a nosotras y España será algo por lo que sentirnos orgullosos en el mundo.

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