La mentira de las palabras bonitas
Isaac Belmar
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La relación directa que se da entre “belleza” y “verdad”, en una equivalencias de falacias tontas que fácilmente caen los seres humanos por el hecho que nos atraiga la belleza, me parece forzado y hasta maniqueo. El pensamiento que delata el texto es que debemos ser ‘realistas’ con la ‘verdad’ de las cosas, que es de inocentes asignar a la ‘vida’ generalizaciones románticas que en el fondo no responden a una verdad. En defintiva, una visión pesimista y agobiante de la existencia humana. Las frases, dichos y generalizaciones que las culturas forjan son esfuerzos para transformar el hecho de que se nos ha dado existencia, que hemos sido arrojados a un mundo que nos es perecible, que tiene término, y sobre esa conciencia finita de la existencia se construye un lenguaje, unas significaciones, un mundo que nos permita afirmarnos en este mundo y dealguna manera sentirnos transcendentes a él. La narrativa que se construye edificación una motivación, un anhelo, un sueño, una armonía, una predicción, una versión virtuosa que nos imponemos a nuestro tiempo y mundo; si fuera el caso que hubiera regido la visón ‘realista’, ‘desesperanzadora’ y ‘pésimista’ no hubieramos llegado donde estamos. El ser humano es un ser de máximos deseos, de desafiar al mundo, de cambiarlo, de imponerse a la ‘verdadera’ realidad de los sentidos, de hacer de lo inimagible una realidad concreta y transformadora. Si se hubieses detenido todo lo que le dicta ‘objetivamente’ lo que ve con sus ojos, los que escucha o lo que puede sentir con manos, se hubiera perdido de muchas cosas y nunca hubiera creado nada, ni siquiera estuvieramos escribiendo en Medium por que no hubiera existido. Gracias por la reflexión, me ayudo mucho. Saludos desde Lima.

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