Solos en el mundo

Ayer ocurrió lo inesperado e inconcebible. Un sujeto que se la ha pasado insultando a los mexicanos fue invitado por el presidente de la república con un objetivo intrascendente para nosotros pero que pudo repuntar al candidato republicano para la presidencia de los Estados Unidos en las encuestas.

Parece que a nuestro gobierno le interesa más que nosotros como sociedad estemos enojados en lugar de conducirnos a la felicidad que prometen los estados liberales. El acto de ayer fue como escupirnos en la cara y darnos un portazo: a este gobierno nosotros quienes sostenemos a este país con nuestro trabajo no le importamos nada.

Y no se trata de enarbolar encarecidamente un “discurso de las trompadas” en la que la sedición sea la única salida entre dos naciones vecinas. México y Estados Unidos son y han sido socios comerciales de antaño a pesar de las diferencias históricas y culturales que enriquecen más a cada una de estas dos naciones.

¿Será que nuestro presidente quizo desviar la atención de lo primordial que acontece en nuestro país, como el aumento de la violencia y la delincuencia, el alza del dólar, el aumento de los hidrocarburos (a pesar de ser un país que tiene petróleo), el alza negativa de muchas cosas que opacan lo positivo? Hoy le toca dar un informe, señor presidente. Rinda su extenuante evaluación presidencial.

Lo malo que es “mucho” también cuenta, señor presidente. De otro modo nuestro porvenir se ve amenazado día con día no sólo entre nuestros hermanos y la clase política que nos gobierna sino ahora también por un tipo que nos odia y no ve otra manera de librarse de nosotros más que destruyéndonos de la manera más infame. Nos llueve sobre mojado.

La supervivencia de nuestra nación y nuestra cultura quizás pendan de un hilo si este personaje histriónico logra hacerse de la presidencia de los Estados Unidos. Que de hacerlo promete obligarnos a pagar por la construcción de un muro de gran envergadura vigilado las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año. ¿También les pagaremos el petróleo y los costos de energía, señor candidato?

Es una idea de lo más estúpida e irreal. Pero la historia nos ha mostrado con hechos de que sí se puede, como por ejemplo el Muro de Berlín que simbolizó las diferencias entre Occidente y Oriente para evitar que el flujo de ideas entre cada uno de los dos bloques amenazaran la seguridad y la ideología de cada uno. La humanidad misma es la que se impone límites y ahí estamos pintando el territorio de los mapas de diferentes colores para resaltar nuestras diferencias.

No le tememos al señor Trump. Pero si a la realidad que con sorna nos pueda devolver nuestras pesadillas convertidas en monstruos. Nadie le dijo nada a Hitler y lo dejaron llegar. Nuestro gobierno minimiza la amenaza que representa este grotesco personaje pero puede darnos la gran sorpresa y tendremos muchos problemas.

No todos los Estados Unidos es Trump pero como en todas las naciones están los ignorantes y las personas a quienes la realidad los ha castigado y en su desesperación ven una salida en la persona que transgrede todo para alcanzar la máxima popularidad.

Yo veo a Donald Trump como un joven caprichoso de secundaria que para atraer la atención de todos dice y hace cosas irracionales e ilógicas. Siempre van a estar esos que lo sostienen y los terminará arrastrando en esa vorágine que conduce al caos. Esos muchachos no suelen llegar muy lejos pero cuidado con quienes los logran y no son conducidos por el camino de la ética y la verdad.

Donald Trump promueve el odio entre americanos y de los estadounidenses hacia el mundo entero. No deja pieza suelta, no tiene filtro. Ni todo su dinero y ni todos sus contactos le han permitido abrirse ante el mundo y sensibilizarse. Para él todo es Trump y los demás. Quiénes no piensan como él son callados y expulsados con violencia. A mucha gente le gusta ese teatro que humille y sobaje al contrario. No tardarán en ver normal un baño de sangre.

Vuelvo a nuestra realidad, nuestra terrible realidad. Estamos solos en el mundo. Ni siquiera la persona que nos representa y encabeza nuestro gobierno vela por nosotros. No costaba nada retirar la invitación. Una disculpa, los hombres como Trump no se disculpan. No todos son como usted, señor presidente. No en todas las sociedades se perdonan las vejaciones.

Quizás para usted fue algo muy normal. A diario nos abofetea con muchas de sus ocurrencias. Usted ya no tiene nada que perder, ¿verdad? Ya logró sus fracasadas reformas estructurales y entregó los recursos de nuestro país y nuestros sueldos a hombres como Donald Trump. ¿Qué sigue? ¿Qué se propone lograr con su “gente de armas”?

Los mexicanos estamos solos, como lo planteaba el premio Nobel Octavio Paz en el Laberinto de la Soledad. Tristemente y cada vez más la chapa en oro se cae y revela una sociedad oxidada y herrumbrosa. Alguien dijo hace mucho: “Pobrecito de México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.”

No nos compadezcan. Quizás estas duras pruebas logren fortalecernos y por fin nos den el valor para tomar conciencia y despertar, pues hay que entender que la clase política y esa pequeña y poderosa oligarquía nos quieren ver jodidos para aprovecharse de nosotros mediante trampas y arreglos perversos con otros grupos e intereses ajenos a nosotros.

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