Amortización espiritual

Tengo una de historia sobre el desgaste que nos ocasiona la vida y es un tema que todavía no tengo resuelto. Le pido prestada esa última frase a un amigo que quiero mucho.

Una aclaración mas antes de comenzar con mi historia de hoy. Me estuvieron diciendo que escriba mas breve. Tambien me dijeron que voy y vengo todo el tiempo. Y me pregunto…

¿Acaso la vida no es como un columpio que va y viene?

Mi papá murió en la madrugada de un viernes 24 de noviembre del 2000. Vivió en los últimos meses una pelea muy fuerte contra la leucemia, hasta que Dios decidió que ya había luchado mucho y que necesitaba descansar con El.

Tiempo atras escuché que varios de los padres de los chicos que murieron en Cromagnon, de manera casi simultánea, a muchos les fue diagnosticado cancer. También escuché y leí algunas notas donde, es muy probable que una profunda angustia pueda producir cancer.

No quiero encontrar culpables, ni me interesa, sólo quiero recoger en el camino de la vida, algunas evidencias y conclusiones que me ayuden a pensar sabias decisiones en el futuro.

Mi viejo amaba a Dios con mucha pasión. Ver carta. Servía a todos, todo el tiempo, en todo lugar y en cualquier circunstancia. Amaba organizar campamentos, congresos, conferencias. Tenía una gran agenda ministerial donde escribía todo de manera detallada.

¿Qué tiene que ver ésto con el título de mi nota, amortización espiritual?

La amortización, en palabras simples, es la pérdida de valor económico de una cosa por el transcurso del tiempo. Cuando pensé el título de la nota pensé en dos cosas. El cansancio que nos produce la vida ministerial y el costo que tenemos que pagar aquellos que dedicimos amar a Dios por sobre todas las cosas.

Amortización espiritual tiene que ver con el paso del tiempo y la pérdida de valor que a veces ocurren en nuestras relaciones. Amortización tiene que ver con desgaste. Dice Pablo en 2 Corintios 4:26 que “…por lo tanto, no nos desanimamos. Y aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando de día en día…”

¿Por qué entonces nos cuesta mucho cuidar nuestra vida espiritual?

Recuerdo cuando mi papá organizó una noche de vigilia. Cuando armó el programa, escribió minuto por minuto lo que pasaría durante toda la noche, desde las 10 pm hasta las 6 am. Recuerdo cómo si fuera hoy, que a mi me tocó compartir el devocional a las 3.45 am y tenía que durar 15 minutos porque a las 4.00 am comenzaría un tiempo de café por 15 minutos y después la alabanza, y así hasta las 6.00 am

Digamos que mi papá sufrió algunas desiluciones en la vida ministerial. En algunas cosas que me enteré él tuvo cierta responsabilidad y en otras no tuvo ninguna. Quizás por eso, cada vez que veo venir alguna situación complicada, donde hay algun conflicto alrededor del liderazgo en la iglesia, salgo disparando.

Todo, absolutamente todo en la vida, tiene un costo que tenemos que pagar. No podemos estar en dos lados al mismo tiempo. Mientras escribo esto, me gustaría estar con mis hijos, pero no puedo. Cuando hoy leía a Pablo decir: Por eso yo, Pablo, estoy preso por causa de Cristo Jesús para bien de ustedes, los no judíos. Efesios 3:1.

Creo que alguna vez he confundido la idea de que tengo que sufrir por causa de Cristo cuando en realidad estoy sufriendo por no tener prioridades.

Pablo está pagando un costo por predicar el evangelio. John Bunyan también lo pagó. Amortización espiritual es otra cosa. Es cuando hacemos cosas, aun siendo buenas en si mismas, si éstas desordenan nuestras prioridades, entonces estaremos en problemas de amortización espiritual.

Todo lo que hagamos en la vida sufrirá algun tipo amortización espiritual, salvo que tengamos prioridades.

Nuestra vida se debilita cuando no dormimos bien, cuando trabajamos mucho, aun en las cosas del Señor, nuestro corazón puede cansarse. Quizás la manera mas efectiva de escuchar la voz de Dios, sea charlar con nuestros hijos y preguntarles cómo nos ven.

Yo le hice la pregunta a mis hijos. De hecho tenemos un juego en familia, que de vez en cuando, luego del almuerzo o cena, nos decimos 1 cosa linda y 1 cosa fea de cada uno. Entonces todos tenemos que hablar y ahí nos vamos conociendo y sobretodo vamos reconociendo aquellas cosas que tenemos que mejorar.

Creo que mi papá se apasionó tanto por el servicio, que quizás hay heridas que no pudo manejar. La pasión desmedida por cualquier cosa en la vida puede hacer colapsarnos. La única pasión que no traerá amortización espiritual es la pasión por escuchar la voz de Dios.

Con esto no quiero decir que mi padre murió por servir al Señor, sino que “quizás” mi padre murió de Cancer, porque no supo cuidar su salud emocional y se comprometía a full con todo lo que le llegaba a la mano. Quizás puso mucha expectativa en algo que finalmente no fue. Quizás lo decepcionaron sus amigos mas cercanos, no lo se.

Tampoco me desvela el saberlo, sólo quiero tomar nota para aprender la lección.

Todo esto de la amortización espiritual es una simple excusa que hoy escribo para revisar cómo y donde estoy invirtiendo mi tiempo. ¿Vivo todo el día en la iglesia? ¿El Señor me pide eso? Estoy muchas horas trabajando y veo poco a mi familia.

Que Dios pueda ayudarnos a renovarnos día a día en su presencia. Que Dios pueda equilibrar nuestra agenda y hacernos buenos administradores de nuestro tiempo. Que Dios nos ayude a distinguir lo momentos donde debemos trabajar apasionadamente con nuestro llamado y aquellos momentos donde debemos descansar.

Elias era un profeta apasionado al igual que mi viejo. Un profeta que hizo una gran hazaña, pero algunos días despues tuvo miedo a la amenaza de una reina. Una gran batalla agota nuestras fuerzas y debemos tener la previsión de descansar.

Todo servicio extraordinario genera cansancio extraordinario y por eso necesitamos aprender a descansar en Dios.

Dos tips para terminar el día. Primero, seamos precavidos a no llenar nuestras agendas de eventos y dejemos tiempo para descansar. Segundo, cuando descansemos, desconectemos nuestro celular y apaguemos nuestra computadora. Agarremos un libro en un parque sin conexión a internet y busquemos el descanso que sólo la presencia de Dios puede darnos.