Ayer charlaba con un amigo sobre cómo incorporar hábitos y lo importante que es, ser disciplinado dentro del matrimonio. Al comenzar un año y al establecernos metas, es importante que establezcamos también un recorrido para poder llevarlas a cabo. Una meta sin recorrido es como comprar un terreno y dibujar un lindo plano y sentarte a tomar mates en la vereda y espera que el edificio se construya solito.

Establecer el recorrido de la meta, es mucho mas que pensar el plano, es revisar los avances de la obra, es ir reponiendo el material, es motivar a los empleados, es estar en OBRA constantemente. No hay vacaciones, ni tiempos de descanso para aquellos que están en Obra.
Un atleta para ganar su carrera debe privarse de unas deliciosas papas fritas. Una bailarina que hará su presentación debe privarse de hacer movimientos bruscos sin calentar. Un piloto no puede quedarse viendo películas a la noche, si al otro día debe pilotear una nave. Y así podríamos dar muchos ejemplos mas.
Estar en Obra es ser disciplinado no sólo con lo que comemos sino también con lo que vemos, lo que leemos y lo que pensamos. Una persona que tiene la meta de construir un barco, debe alinear toda su vida y obra, hacia ese objetivo.
Estar en Obra requiere ser disciplinado. Y esas disciplinas deben ser enterradas en el subconscientes donde operan naturalmente como una parte de nosotros mismos. ¿Viste cuando decís algo o haces algo que no querías hacer y enseguida tenes que pedir perdón?
Eso sucede porque en los momentos críticos uno reacciona, no acciona. Y pido disculpas si hay psicólogas/os en la sala, pero sólo me atrevo a decir que éstas reacciones son involuntariamente voluntarias. Imagino que en algún lugar se originaron y debemos colocar justo ahí, nuestras disciplinas. Es una tarea ardua pero no imposible.
La disciplina debe estar tan escondida como el arte del violinista que obedece reglas pero parece no obedecer otra cosa que el impulso creador que lo anima. Las reglas deben transformarse en regularidad, las leyes en libertad. Para que nuestras disciplinas dominen nuestros impulsos, debemos trabajar horas y horas, en la intimidad de nuestras vidas espirituales.
Asi como un piloto de formula 1 dobla en una curva y en cuestión de milisegundos, reacciona ante una situación imprevista, poniendo en juego su vida, su carrera y todo lo que aprendió. De la misma manera Dios nos meterá a la pista muchas veces en éste año y está en nosotros, poder reaccionar a tiempo. No es algo fácil. A Moises le tomó 40 años de desierto. Jesus estuvo 40 días en silencio. Ana estuvo llorando abundantemente. Noe estuvo 43.800 días esperando y trabajando para un momento que duraría sólo 40 días.
Nos molesta el polvo de la obra. Nos molestan los albañiles. Nos molesta tener todo sucio. Nos molestan los ruidos. Pero tenemos que seguir ahí, porque Dios está ahí. Dios está trabajando en nosotros para ese momento, para ese día, para ese desafío. Así como un alpinista estudia su montaña, de la misma manera cada uno de nosotros debe colocar su meta y estudiarla, analizarla, observar sus riesgos y cada día establecer una disciplina que permita verificar los avances de la obra.
Traigamos hoy, todo deseo y todo anhelo cautivo a la presencia de Dios. Traigamos toda carga, todo ruido, todo polvo a su presencia en ésta mañana y permanezcamos EN OBRA. No aflojemos! No tiremos la toalla! Hay un desafío mas adelante, hay una meta por cumplir, un libro por terminar, una carrera por correr, una familia por sostener, un trabajo por conquistar, y mil cosas mas.
Amado Padre Celestial, danos la paciencia para permanecer en silencio. Danos la fuerza para soportar la burla. Danos tu misericordia para no responder con ira. Danos tu amor para mirar a los que nos dañan. Danos tu paz en medio de nuestra tormenta. Danos entendimiento espiritual para saber controlar nuestras emociones. Danos poder en medio de nuestras debilidades. Danos tu unción. En el poderoso nombre de Jesus. Amen y Amen!