Charlando con Dios

Generalmente guardo algunas de mis oraciones, porque me sirven de aliento para otro día.

Aquí les comparto una de ellas.

La gracia de Dios es más grande que nuestro pecado, que nuestra debilidad.

En el nombre de Jesus tenemos nuestro dulce refugio y nadie nos podrá arrebatar de su mano.

No hay confusión ni engaño en Su Presencia, porque Jesus es el Camino, la Verdad y la Vida.

No hay temores ni miedos que puedan robarnos nuestra seguridad, porque no confiamos en lo que tenemos, ni en lo que somos… Nuestra confianza está solo en Jesucristo.

No hay argumento que el enemigo que pueda desestabilizarnos, porque nuestra paz está en El. Cristo nos amó, nos ama y nos amará más allá de lo que nuestros pensamientos puedan comprender.

Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Espíritu Santo gracias por permanecer en nosotros. Necesitamos que fluyas a través de nosotros en esta mañana para limpiarnos de nuestras miserias.

Nos quebrantados frente a ti, oh Dios. Que tu misericordia sea sobre nosotros. Gracias Señor porque tu misericordia se demostró en Jesucristo nuestro reconciliador, cuando aún éramos débiles, porque Cristo murió por nosotros.

Ayúdanos en este día a reconciliar todo lo que somos con tu amor. Donde hay conflicto, donde hay crisis, tomamos el poder de la sangre vertida en la cruz, y por ese poder que venció en el calvario, hoy podemos reconciliarnos con Dios.

Ningún placer terrenal se puede comparar con La Paz que nos trae la reconciliación. Estable paz en nuestras vidas, aún en medio de las tormentas. Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios. Ni la muerte, ni principados, ni las potestades del mal, pueden tocarnos, por su amor es eterno.

Porque con amor eterno nos amaste.

Sacamos de nosotros toda inseguridad sobre nuestro futuro, porque El es nuestro futuro.

Sacamos de nosotros todo miedo sobre nuestra economía porque somos extranjeros y nuestro mayor patrimonio está en el cielo.

Sacamos toda confusión que el enemigo quizás ha instalado en nosotros, porque no hay sombra de variación en su gracia, ni hay nadie más alto ni más grande que nuestro Dios.

Oro y le suplico a Dios para que cada en mi agenda de hoy, pueda ver la gloria de Dios.

¡Amen!

Like what you read? Give Jorge Amado Yunes a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.