El dolor como argumento

Son miles las razones que los escritores encontramos para escribir, pero gran parte de ellas habitan en las cercanias al sufrimiento. ¿Será porque sufrir nos hace ser mas honestos? El dolor es una plataforma que muchos escritores usan para contar historias lindas y de las otras.
Pero usar al dolor como argumento de la historia es lo que hacen todos, nosotros tenemos que hacer algo mas. Al igual que Job muchos de nosotros, quizás podríamos escribir algo similar e interesante:
¿Quién es el que contenderá conmigo? Porque si ahora callara (no escribiría) moriría… Hazme entender mi pecado… ¿Por qué escribes contra mis amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?… y mi cuerpo se va gastando como…
Me resulta interesante cómo Job se envuelve solito en el desafío de intentar enteder simultáneamente a su dolor y a su Dios. Job mantenía diálogos muy interesantes, no sólo con sus amigos y su esposa, sino también consigo mismo.
¿Notaste que el entiende que si se calla, se muere? ¿Acaso no nos pasa lo mismo a nosotros? Callarse es la actitud de una persona que no encuentra argumentos para decir algo. ¿Al ver la foto de la niña refugiada buscando agua, no te nace un profundo deseo de hacer algo por ella?
Es posible que hoy nadie conociera a David Brainerd, de no haber sido por Jonathan Edwards, el pastor de Nueva Inglaterra en cuya casa este jóven misionero que trabajó entre los indios norteamericanos murió de tuberculosis a la edad de veintinueve años.
¿Que sucedería con nuestras vidas si tan sólo hubiéramos vivido 29 años? ¿Qué legado hubiéramos dejado a los 29 años?
Se cuenta que «The Life of David Brainerd» tal vez haya inspirado a mas personas a trabajar en las misiones que ningún otro libro, aparte de la Biblia. Quizás aquí es muy evidente que el dolor es un argumento inigualable para escribir y dejar un legado a otros.
Las aflicciones de John Bunyan nos dejaron otra reliquia literaria «El progreso del peregrino». Dice John Piper que en el fruto de éstas aflicciones se esconde una cierta ironía. La ironía y la desproporción son formas de actuar de Dios. Él nos mantiene fuera de equilibrio con sus conexiones impredecibles.
Así actua Dios, quitándonos todo aquello de lo que podamos alardear , de manera que toda la gloria sea para Él.
El dolor mas fuerte es el que viene de un golpe imprevisto. Es ese dolor inesperado, aquel que nos causa impotencia y quebranto. Ese dolor que creemos no merecer, como le pasó a Job, cómo te pasa a vos, como me pasa a mi.
¿Seré totalmente objetivo cuando escribo desde la impotencia? ¿Importa que sea objetivo? ¿Es la impotencia un catalizador de mis rincones literarios?
«Mas Dios lo encaminó para bien»
Creo que si hay alguien a quien tenemos que tocarle el timbre en ésta mañana, es a José. El es un experto en injusticias. Luego de ser vendido cómo esclavo, luego de vivir rodeado de una familia llena de mentiras, José tuvo uno de los pensamientos mas clarificadores acerca del dolor.
Lo que José dice en Génesis 50:20 (buscalo vos, no tengo ganas de ponerte el link) no es solamente que Dios convirtió el mal en bien, sino que lo pensó. Ese verbo en hebreo es el mísmo que usó para describir la intención de los hermanos. Entonces podríamos arribar que al pensamiento de que, quien está detras del dolor, ¿Es Dios?
Ya no nos importa el por qué, ni el para qué del dolor. Ya no me interesa si las intenciones de las personas que me rodean, son buenas o malas. Me tiene sin cuidado si mienten a mis espaldas.
Prefiero pasar tiempo con el Director de mi película y ser parte de ese guión que está planificando mi futuro.
En los últimos días tuve golpes que no me esperaba. Mientras como un boxeador pasaba mis mañanas viendo cómo me iba a defender de determinadas situaciones, esos golpes nunca llegaron. Pero llegaron otros golpes, que me dejaron «knock-out».
Hoy tuve otro golpe que otro día les contaré. Porque al final del camino, lo que importa no son los golpes, sino como reaccione ante ellos. Por eso intento enojarme cada vez menos, aunque a Luis no le guste. En lo personal, veo al enojo como una furia desmedida que da riendas sueltas a lo peor de mi.
Prefiero seguir buscando historias para escribir, para contarlas, para explicarlas, para abrazarlas y compartirlas.