Las copas de la última cena

La última cena por Leonardo Da Vinci

Leonardo da Vinci nació en 1452. A los 14 años entró en el prestigioso taller del pintor florentino Andrea Verrochio, donde estudió junto a Sandro Botticelli y Perugino. Desarrolló el estudio de las matemáticas, la geometría, la perspectiva y todas las ciencias de la observación del medio natural.

Se comenta que Da Vinci puso tanto arte en la pintura de las copas que los amigos se lo hicieron notar asombrados. Los historiadores cuentan que Leonardo las borró inmediátamente y expresó lo siguiente:

“No quiero que sean las copas sino los rostros lo primero que se advierta”

Leonardo escogió para pintar el momento mas íntimo que Jesús tuvo con sus amigos, pero me resultó interesante éste detalle de las copas. Cuántas veces nos deleitamos en los detalles y nos olvidamos de mirar el rostro de Jesus. Cuantas veces se pierde nuestra mirada en trivialidades, olvidando lo central de la historia de la humanidad.

La dispocisión de Leonardo a aceptar las correcciones de sus amigos lo hizo un gran artista. Pero hoy quiero destacar que Da Vinci quería que lo primero que cada persona vea, en su pintura, sean los rostros.

¿Cuánto nos cuesta levantar la mirada?

Existe un video en Youtube que se viralizó en gran manera hace 2 años atras y el video mostraba como nos olvidamos del mundo por mirar el celular. Ver video Si Leonardo pintaría hoy la última cena, quizas en vez de copas, tendría que dibujar celulares en las manos de los discípulos de Jesus. Quizás mas de uno estaría mirando su Facebook.

Al atardecer de un día como hoy, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar esa última cena. La Ultima Cena fue una auténtica cena pascual hebrea, con el cordero pascual (que se inmolaba en el templo el día 14 de Nisán), los “hagigah” o manjares festivos, los panes ácimos (pan sin fermentar en forma de tortas pequeñas), las hierbas amargas (en recuerdo de las amarguras padecidas en Egipto), el “haroseth” (una salsa muy espesa elaborada con frutos vegetales, que recuerda el barro y los ladrillos en que debieron trabajar los hebreos en Egipto) y el vino para los cuatro cálices rituales.

No importa si hoy conseguimos esos condimentos, importa si hoy levantamos la mirada para ver el rostro de Jesus. No importa mucho si incluímos una oración o un himno, importa que lo miremos a El.

Asi como Leonardo quiso que lo primero que se vea en su pintura fueran los rostros, de la misma manera, hoy sería bueno que soltemos un poco el celular y levantemos nuestra mirada para mirar con nuestros ojos espirituales, el rostro de Jesus.

Ésta pequeña anécdota me lleva a meditar hoy en lo siguiente:

¿Dónde estoy poniendo mi mirada?

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