Los años tienen “eso” que no tiene nadie

La caricia que todos necesitamos

Rodearme de personas mayores es un gran aliento para el #CaféLiteario y una gran fuente de esperanza. Organizar algo que nadie organiza es un lindo desafío. El haberme rodeado de personas con experiencia literaria y experiencia de vida, me ha traído mucha paz en todo el proceso. Vos sabes, que lo digo por vos.

Durante mucho tiempo en mi vida, siempre armé equipos jóvenes y dinámicos. He organizado y armado algunos equipos, donde casi siempre evité poner personas mayores. Quizás por la ausencia de conocimiento con la tecnología o por la velocidad que implica seguirme. No lo sé.

Las manos arrugadas acompañan, sostienen y fortalecen.

Al transcurrir los días previos al #CaféLiterario veo como esas manos arrugadas se confunden con las mías en oraciones y diálogos honestos. Mientras por algunos momentos parezca que está anocheciendo, esas arrugas me dicen que está amaneciendo. Mientras las olas sigan golpeando mi barco, ellas, ellos, saben de olas y saben tormentas.

Me encanta que me pongan pausas cuando estoy apurado. Estoy encontrando un sano placer en “no” responder aquellos mails que antes respondía de manera, casi simultánea. Esas arrugas hacen que cuando mas apurado estoy, tenga que esperar un tiempo sin tomar ninguna decisión.

Tomar decisiones es lo que hacemos todo el tiempo. Me encuentro en problemas cuando esas decisiones son emocionales y no tienen un fundamento espiritual. Los años tienen esa sensación de seguridad que ningun postgrado puede vender. Los años tienen esa gran virtud de ver la vida de una manera diferente.

¿Por qué se caen las manzanas?

A veces damos por hecho muchas cosas en la vida. Cuando crecemos y maduramos muchas veces nos limitamos a conocer reglas, normas y leyes de la vida.

Hemos dejado de lado nuestro pensamiento exponencial, ese que está ligado a la imaginación, esa capacidad mental de transformar el entorno en cosas nuevas y poder crear, experimentar y descubrir, como lo hace, mi hijo de 11 años mientras viajamos por la General Paz.

Mi papá llamaba a eso, la capacidad de asombro.

Los años tienen historias que nos permiten seguir soñando. Los años no se sorprenden de las desilusiones porque ya tuvieron muchas. Los años no se apresuran a comer un buen asado, porque ya comieron muchos. Las arrugas me hablan mucho mas en éste tiempo que muchas ideas creativas.

Así como las manzanas se caen cuando están maduras, los años tienen ese sabor inconfundible que mezcla sabiduría con picardía.

Los años tienen eso que necesita mi vida en éste tiempo…

#CaféLiterario

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