
Vos entenderás que estar apurado y salir de tu casa, y encontrarte con este panorama no es muy alentador que digamos.
Pero todo forma parte de un plan y a los que aman a Dios, todo les ayuda a bien. Quién sabe si este altercado impidió que un auto me chocara minutos después de salir, en la esquina de mi casa.
¿Quién sabe?
¡El si sabe! Es que confiar en la soberanía de Dios es para cada momento de nuestra vida, no sólo los difíciles o los complicados.
Cuando escribí sobre la «simultaneidad de Dios» me di cuenta que muchas veces yo pretendía ser el tigre que corría a gran velocidad, pero que al llegar, veía a la tortuga pasar primero la puerta del arca.
Entonces yo me pregunto ¿por qué otros parecen llegar antes, aún teniendo menos recursos que yo? La respuesta quizás sea, porque Dios les aviso antes.
¿Qué cosas me estará diciendo Dios con una rueda pinchada en el momento justo donde iba a acelerar mi día?
Me estará queriendo decir algo…
Es mi deseo que este fin de semana yo pueda detener mi vida a meditar, pensar, orar y planificar en su dulce presencia.