Este México no me deja avanzar.

Son las 11 de la mañana de lunes y al igual que tú (y la gran mayoría de los Mexicanos) estoy atascado de pendientes por resolver; sin embargo hay una cosa que no deja de darme vueltas en la cabeza y me impide avanzar: La idea de que mientras yo me parto la madre por seguir moviendo mi vida, mi trabajo y mi entorno social hacia adelante; los gobernantes de nuestro país gozan de la mayor impunidad vista en décadas y nosotros no podemos -o queremos- hacer absolutamente nada.

Como siempre, escribo esto primero como catarsis, pero con la esperanza de que haga algún eco en algún lado. Que algo se mueva, que alguien despierte, que estas noticias y evidencias de corrupción nos hagan reaccionar. Amo mi ciudad y mi país, pero cada día se ve más difícil poder hacer algo para cambiar a una sociedad tan llena de indiferencia hacia la podredumbre.

Por si no lo viste, en el último mes han salido a la luz reportajes periodísticos sobre fraudes de magnitudes estratosféricas que no han tenido repercución alguna. Nadie va a la cárcel, nadie sale manchado, todo sigue igual, #nopasanada.
  • #LaEstafaMaestra: Animal Político revela en este reportaje cómo es que el Gobierno Federal liderado por Enrique Peña Nieto desvía más de TREINTA MIL MILLONES DE PESOS usando Secretarías, a PEMEX y hasta Universidades Públicas para entregar el dinero (destinado a ayuda a la gente MÁS POBRE) a empresas fantasma. Entre más lees, más escalofríos te da hacer conciencia de lo mucho que ya sabías que esto pasaba, pero el hecho que te lo confirmen y NO PASE NADA -ni siquiera lo mencionen en los medios masivos- simplemente es desesperanzador.
  • #PlacasMorelos: Mexicanos Contra La Corrupción lanza este reportaje sobre un mecanismo institucionalizado de elusión a la tenencia; el cual popular principalmente entre los Senadores y Diputados de la CDMX. Este fraude de más de MIL QUINIENTOS MILLONES DE PESOS no solo confirma la -igualmente ya conocida- bajísima calidad moral y ética de nuestros gobernantes; sino que te hace darte cuenta de que alrededor tuyo hay cientos de personas que contribuyen a ello. Sí, tu vecino, tu primo, tu novio y su BMW con placas de Morelos son parte de que nuestro país sea una mierda.
  • Miguel Ángel Mancera: El tamaño del cinismo de este señor es más grande que el negro de WhatsApp. Esta semana lanza su campaña de informe de gobierno, en el que presenta como gran logro ¡El cambio de nombre a CDMX! En los últimos meses hemos visto como su MetroBus de 2 pisos se estrella contra un techo mal construido, videos de asaltos en restaurantes a plena luz del día, cientos de socavones, MIL DOSCIENTOS MILLONES DE PESOS gastados en el “Deprimido Mixcoac” para que se inunde a la primera semana y después se use como punto ideal para asaltos. Y finalmente el reportaje de este mes de la revista Chilango que revela la red de corrupción, narcotráfico y crimen organizado que opera en el corazón de la ciudad ¿Es en serio que estás gastando recursos publicos para publicitarte Miguel?

¡Y esto son solo los últimos 30 días! Encima de todo, los gobernantes salen a intentar ganar capital político con los damnificados del sismo en Oaxaca y Chiapas, pidiéndole a la ciudadanía que apoye y coopere. OJO: No es que esté mal apoyar, pero si sumamos los más de $35,000,000,000 MILLONES que se han robado tan sólo en estos 3 reportajes, alcanzaría para tomar todas las ciudades afectadas y convertirlas en Singapur.

Simplemente no puedo con la impotencia de pensar que, a pesar del esfuerzo de estas personas por exponer la forma en que nos están robando y viendo la cara, los mexicanos no tenemos una sóla iniciativa o instrumento que nos permita provocar un cambio real.

A la mierda con el discurso de que si cada uno se porta bien, respeta las reglas y juega limpio las cosas van a cambiar. Estamos atados de manos creyendo la falacia de que nuestra democracia existe, que nuestros “votos” son herramienta suficiente para ejercer presión, que a la clase política le importamos un carajo y que un día mágicamente las cosas van a cambiar.

México no se está moviendo y peor aún, México no nos deja avanzar.