HACIA UN ESTADO FUNDAMENTALISTA (Primera Parte)

Foto: Revista Semana.

Recientemente la alcaldesa de una pequeña ciudad del oriente colombiano, ordenó por decreto: Hacer entrega simbólica de las llaves del Municipio de Yopal a Jesucristo. Para que su reino de paz y bendición sea establecido. Por supuesto hubo reacciones de todo tipo a nivel mediático pero especialmente en redes sociales.

El anterior caso, que a simple vista podrá considerarse una de tantas alcaldadas con las que suelen sorprendernos algunos pintorescos mandatarios locales, pone de manifiesto una nueva tendencia cuyo trasfondo es político. El propósito es obtener réditos políticos enarbolando banderas confesionales.

Colombia tiene un Estado laico desde que entró en vigencia la Constitución de 1991. Ninguna religión hace parte de su estructura pública institucional como sí ­ocurrí­a bajo la anterior Carta Política (1886), la cual reconocía a la Iglesia Católica como parte integrante del Estado en virtud de un Concordato suscrito con el Vaticano. Si bien el cristianismo en general y el catolicismo en especial son las creencias religiosas profesadas por la mayoría de la población colombiana, nuestro ordenamiento constitucional reconoce derechos fundamentales la libertad de conciencia y de cultos para todas las personas.

Sin embargo, en los Últimos diez años, se han venido presentando una serie de manifestaciones sociales amparadas en dogmas religiosos que han logrado incidir en importantes decisiones políticas y jurídicas del país. Líderes de las iglesias cristianas alternativas y sectores conservadores del catolicismo, han logrado movilizar amplios grupos a fin de evitar que el Gobierno ejecute normas o desarrolle políticas necesarias en la consolidación de instituciones más progresistas y democráticas, que hagan viable un conglomerado humano verdaderamente incluyente.

Muchos de esos líderes religiosos han hecho alianzas con políticos que tienen notoria influencia regional o nacional. Incluso hay organizaciones religiosas que han creado sus propios movimiento políticos logrando por el voto varios escaños en el Congreso, asambleas departamentales y concejos municipales.