Horizontes
No es que no haya llegado a amar los horizontes serenos y secos de los campos castellanos. La paleta de amarillos, ocres y naranjas donde siempre vence un cielo contaminado de calor. Pero cambiarlo por tierras agrestes y húmedas en las que ganan las montañas o el mar se convierte en una bocanada de brisa imprescindible.
Aunque solo sean unas horas, los bosques de eucalipto y la cadencia de las olas ordenan cada pensamiento, despeñan por los acantilados las incertidumbres. El paisaje prestado me hace tocar la arena para levantar la vista hasta el último barco que abandona una bahía azul en calma. Mientras haya mar siempre hay hacia donde navegar, mientras haya un sendero siempre se puede seguir caminando.
Poco importa el último puerto o el próximo cruce, lo decisivo sucede en el trayecto. Con quién y cómo elijas compartirlo. Las ambiciones y los proyectos deben ser un mero aderezo a un día a día que merezca la pena contar. Pasan y pasan los kilómetros de ida o de vuelta, ¿pero quién va y quién viene?
Mientras cambia el horizonte.
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Originally published at comuniteca.wordpress.com on July 14, 2015.