Fraude en Fondeadora: Las Idioteces de Mick Islas y Cómo Nos Afecta a Todos

Contexto: Mick Islas es un “emprendedor” mexicano que, tras fracasar con sus primeros proyectos (por idiota), decidió comenzar una campaña de crowdfunding en Fondeadora. Recaudó fondos de varios pequeños “inversionistas” para su “startup” de on-demand delivery y cuando le depositaron el dinero que 188 personas habían aportado, desapareció.

Mick Islas

Mick Islas es un pendejo, aunque digan lo contrario los genios de Sopitas. Primero explico quién es él, luego por qué debería estar su foto debajo de la definición de “pendejo” en el diccionario.

Debido a que Mick sufrió mucho en su vida (su papá en algún momento le dio un ultimátum: debía decidir si irse a vivir a Canadá o hacer un diplomado en CDMX. Qué horror.), le gustaba actuar como si fuera el defensor del pueblo. Aprovechaba toda oportunidad para decir que el gobierno era basura, que el capitalismo y las startups eran unos cerdos sin fondo, etc. A veces decía que la gente no sabía andar en bicicleta y por ende no entendía la importancia de su empresa Kangou, entre otros disparates cuasi-socialistas que harían retorcer a Marx en su tumba (no que Mick en algún momento hubiera leído algo relacionado al tema, por supuesto). Arruinó más de un “Martes emprendedor” que hacíamos en una mezcalería, de cuyo nombre no quiero acordarme, con sus desplantes. Con decirles que se ponía a quejarse en Twitter sobre el consumismo y demás, y que al preguntarle “y dónde estaría Kangou sin el consumismo?”, procedió a escupir excusas similares a las de alguien que se queja de que está gordo mientras toma una Coca Cola (pondría el tuit pero mi compadre borró hasta su teléfono del baño de hombres de Wal-Mart).

El fraude en Fondeadora

El fraude que hizo a Fondeadora no fue el primero. Mick comenzó con el desastre que fue Kangou, empresa de servicios de entrega en bicicleta que estaba dirigida con los porros. Digo, con las patas. Kangou fue creciendo bajo el “liderazgo” de Mick, haciendo las cosas “al a’i se va” y quedando mal tanto con clientes, proveedores, e inversionistas, como con sus propios empleados (a pesar de que en su momento tuvo un equipo de ingenieros muy bueno). Procedió a hacer una alianza de Kangou con Correos de México, lo cual también fue caos, lágrimas y tristeza.

Una vez consumados sus desmadritos, a Mick no le bastó y decidió joderse (más) a todo el ecosistema emprendedor mexicano. Sin credibilidad ni apoyo de cualquier índole por parte de otros emprendedores o inversionistas, abrió una campaña en Fondeadora, llamada Foodies, que le permitiría prometer el cielo y las estrellas a 188 pobres almas a cambio de participación en su empresa fantasma (la cual nunca existió). Como el Universo es bastante gracioso e irónico a veces, el burro tocó la flauta otra vez; recaudó 500,000 pesos en menos de una semana y para el fin de la campaña logró juntar casi $1 MDP tras cambiar el precio de su “empresa” varias veces conforme fue viendo que la gente se estaba tragando sus chingaderas. Un millón de pesos. Un mexicano promedio tardaría más de 4 años en generar esa cantidad y un pinche hippie lo hizo en unas semanas.

México, le diste un millón de pesos a este pelmazo:

Pues OK. No pasa nada. Hemos hecho pendejadas más grandes, pero sí estuvo muy cabrón.

Varias personas están diciendo en redes “se quemó por solo un millón de pesos, qué idiota”. No se trata de eso. No es el dinero. No es el monto. No es que un pinche burnout haya chamaqueado a 188 personas, a Fondeadora, a sus ex-empleados, a sus ex-inversionistas y a su país. Se trata de que ahora hay 188 personas + miles que han leído y van a leer los artículos que nos van a volver a ver (a los emprendedores) como niños que solo quieren divertirse con el dinero de otros. Incluso Fondeadora seguro estará pensando en cambiar muchísimo su manera de operar, lo cual espero no vaya a afectar su efectividad para ayudar a los emprendedores.

De por sí el ecosistema emprendedor mexicano está mal

Las repercusiones de lo que hizo Cheech van más allá de que gente haya perdido su dinero. El ecosistema emprendedor mexicano no está bien, a pesar de que muchos fondos se golpeen el pecho y digan “pues mi portafolio sí va bien” después de que les metieron veinte mil dólares por 80% de su empresa a unos pobres fundadores que tienen 4 años chingándole sin ver la luz. También está el INADEM que sigue regalando dinero a fondos fantasma (obviamente no a propósito) mientras se lo niega a muchos emprendedores porque “pagar sueldos no es vital para una startup, sino la inversión en CAPEX” *eye roll*. Y no voy a decir nombres, pero creo que todos conocemos a ese fondo que le da dinero a startups pero luego les pide que regresen más del 50% “para pagar gastos administrativos”. Get the fuck out.

Pero no nos separemos más del tema principal.

A lo que voy con esto es que no necesitábamos que pasara esto. Suena obvio, pero es que esto tiene un impacto más profundo de lo que creemos. La confianza toma 100 años en construirse y una pendejada en destruirse. Cada vez hay menos startups porque hay menos dinero, porque no hay casos de éxito (porque no hay apoyo/dinero) entonces la gente piensa mucho antes de invertir. Quién va a creer en nosotros después de esto? Sí, hay algunas empresas a las que les ha ido bien, pero no excelente. Necesitamos ser excelentes.

Estimados inversionistas en México

No todos somos como Mick, afortunadamente.

Hay muchos chavos que se la parten todos los días para poder seguir en la universidad, aprender código, y trabajar al mismo tiempo. Hay chavos que tienen todas las ganas e inteligencia necesarias para cambiar el mundo. Sí, va a haber algunos cabrones que van a usar mal el dinero e incluso algunos que se van a rendir ante el primer problema que surja, pero no todos son así. Hay proyectos buenos liderados por personas buenas y trabajadoras, solo es cuestión de informarse un poco y volver a confiar. Entiendo que es difícil de creer, como cuando quieres convencer a tu novia de que ya no le vas a volver a poner el cuerno.

Fondeadora no es mala. Los emprendedores mexicanos no son malos. Invertir en proyectos mexicanos no es mala idea. Lo malo es cuando un pendejo como Mick nos engaña una vez y le damos la oportunidad de hacerlo otra y otra vez.

Mick, si estás leyendo esto: en el 2014 me invitaste a ser CEO de Kangou. Te dije “déjame pensarlo” antes de contestarte, pero no lo consideré ni un segundo. Espero que los mexicanos hagan lo mismo si algún día se vuelve a saber de ti.

Bienvenidos sus comentarios vía Twitter