Las doctrinas de los equívocos, incongruencias, conjeturas e inconsistencias de Humpty Dumpty.
Mi crítica en otros artículos no es contra la religión católica, sino contemplando todas las religiones en tanto estén institucionalizadas y manejen fondos y pretendan tener poderes suprademocráticos como lo está ensayando el Papa Francisco.
Hay quienes dicen que no hay nada más importante que Dios. La cuestión es, ¿Cuál de ellos? Cristianos, musulmanes y judíos se apresuran a contestar “¡El único y verdadero!”, como si el de las tres creencias no fuera el mismo. Entonces insisto ¿Cuál de ellos?
Va a depender si ustedes hubieran nacido en Turquía, India, o en el medio del África. Les aseguro que, si hay un dios, no es el de las religiones institucionales, con intermediarios, ministros, intérpretes, glosadores y exégetas. Me parece aberrante que el Vicario del Dios cristiano tenga voceros, y por cada burrada que dice, tengan que salir diez a explicar lo que en verdad quiso decir. Es argentino y para darse a entender en nuestro país necesita intérpretes.
La situación me recuerda a una socarronería del reverendo Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, que, en Alicia a Través del Espejo, le hizo decir a un Humpty Dumpty bastante receloso, que discutía con Alicia sobre semántica y pragmatismo, “Cuando yo uso una palabra, significa solo lo que yo elegí que signifique, ni más ni menos”. Esto es lo que nos proponen los exégetas de Francisco, que, como Humpty Dumpty, es frágil y ha tenido la mala idea de sentarse en falso equilibrio en el tope de un muro altísimo del que se puede caer y romper en mil pedazos.
Humpty Dumpty sate on a wall,
Humpty Dumpty had a great fall;
Threescore men and threescore more,
Cannot place Humpty Dumpty as he was before.
No se rompan la cabeza, es un inglés so British, que no es fácil de interpretar, pero se lo puede adaptar así:
Humpty Dumpty estaba sentado en un muro,
Humpty Dumpty cayendo sufrió un golpe duro.
Ni sesenta hombres, ni sesenta hombres más
pudieron a Humpty arreglar jamás.
Para el mundo es importante que evitemos que Humpty Dumpty Bergoglio se desbarranque del excelso muro al que se ha subido, porque no lo arreglarán ni con mil hombres por respeto simplemente a una creencia que profesan 2350 millones de personas en el mundo.
Lo paradójico es que, por su parte, el cristianismo no respeta al que no lo profese, y pretende que todos vivan de acuerdo a sus dogmas, que en la mayoría de los casos no se discuten, sino que son impuestos a unos y muchos simplemente los ignoramos. El problema es más por el ritual y las amenazas que conllevan que por la filosofía que contienen que casi siempre es justa.
El cristianismo, cuando apareció en Roma, era apenas una molesta superstición para los emperadores. Luego pasó por el estado larval de secta del judaísmo. Fue considerada una religión recién cuando se institucionalizó desde el poder. Desde entonces fue hegemónica, rica y poderosa. Si cayera en el desuetudo será una exótica mitología como el panteísmo egipcio, griego y romano. Terrible ¿no?
Desde el Vicario hasta el cura de un villorrio medieval, que tenía que explicar qué era el paraíso, los exégetas, traductores y glosadores, aportaron sus cuotas de creatividad al cristianismo, para no hablar de traición. Pero los que se llevaron las palmas de oro fueron los jesuitas, que pasaron cientos de años, congregados o dispersos, desplegando “la doctrina de los equívocos”. El mecanismo es tan simple como el de Humpty Dumpty: se engaña a la gente a sabiendas diciéndole algo que va a ser entendida de un modo por el receptor, pero significa otra cosa totalmente diferente para el emisor.
Es como cuando los militares americanos dijeron que iban a liberar a Iraq del tirano Husseim, cuando en realidad se abalanzaron sobre su petróleo, y de paso demostrar ante la opinión pública que tomaban venganza por el 11S.
La doctrina del equívoco permite mentir incluso estando bajo juramento. Una palabra precisa como “me ocupé del narcotráfico”, para un juez puede significar que lo mantuvo a raya, mientras que para el fiscal puede significar “me ocupé del narcotráfico para que me siguieran pagando mi parte”, lo cual es un significado más tortuoso, pero también más realista. Un tribunal le pregunta a un cura si abusó de un adolescente, y estando bajo juramento dice que no. Más allá de que no esté obligado a declarar contra sí mismo, su reserva de conciencia puede decir que no los abusaba, ya que a todos los que eligió los sedujo y terminaron consintiendo. Alguien puede decir que nunca estuvo “más allá de los mares”, mientras que, en su reserva de conciencia, sabe que la tierra es redonda, los mares nos rodean y no se puede estar más allá de ellos, aunque en verdad había navegado a países extranjeros con fines de reclutar tropas para una traición. Esta doctrina puede sonar absurda y hasta naïf, pero fue adoptada, justificada y utilizada durante siglos y abusada de ella en el presente.
¿En qué casos concretos usa en la actualidad?
En la negación de cualquier hecho con pretextos bastante estúpidos y ambiguos. Por ejemplo, el ministro se quedó con dineros públicos, y el ministro jura por la vida de su madre que él no tocó un solo centavo, lo cual es verdad, porque lo hicieron sus hombres de paja, que recibieron sus consiguientes comisiones por correr el riesgo. Doctrina de la inconsistencias.
Por ejemplo, vamos a suponer que Moisés y Abraham realmente hayan existido, y que fueron los líderes que amalgamaron a las tribus dispersas de Israel. En tal caso, tanto Moisés como Abraham utilizaban esta técnica diciendo que hablaban con Dios. Teoría de las conjeturas. Hay miles de personas que hablan con Dios y no mienten, en su interior lo creen de acuerdo a la construcción cultural que tengan de Dios. No era lo mismo Abraham y Moisés hablando con el rabioso y calentón Yahvé, que Mahoma hablando con Allāh o que Tomás de Aquino a quien el Espíritu Santo le dictó al oído el mamotreto de la Summa Theologiæ. Tampoco es la misma charla con Dios la de Cristo en la cruz, que la de un electropastor diciéndole a sus acólitos que redoblen las limosnas porque Dios así se lo pidió…
Un moderno jesuita puede decir que cree que Jesús nació de una virgen, mientras que en su mente entiende que se trata de una mítica figurada, o que, en forma inverosímil, si es un poco culto, pueda creer en un fenómeno partenogenético, o algo por el estilo. El truco se reduce a encontrar un significado alternativo para las palabras, por muy artificial que parezca, siempre y cuando sea conveniente. Además hay una técnica de marketing que dice “Cuanto más ridículo, más lo compran”. Doctrina de la incongruencia.
El equívoco de Humpty Dumty se siguió utilizando en la Iglesia. Durante muchos siglos. La Iglesia enseñó que no había salvación fuera de la Iglesia, aberración que fue universalmente aceptada en el sentido de que, sólo aquellos que pertenecía a la única majada favorecida por Dios, y que eran los únicos que tendrían la oportunidad de “ir al cielo”. Los protestantes, por su parte, afirman que sólo ellos tienen la conciencia tan limpia como para ir al cielo. Los Bautistas siguen sostenido que sólo los bautistas tienen las llaves del cielo. Los católicos romanos sostenían que únicamente los miembros de la Iglesia romana podrán ir al cielo, y así sucesivamente. ¡Ni que hablar de los islámicos! Doctrina de la inconsistencia.
La falta de salvación por fuera de un determinado dogma es inaceptable para la lógica y los teólogos modernos, a quienes les resulta absolutamente inaceptable que los miembros de otras creencias, y por lo tanto la mayor parte de la humanidad, vayan a ser condenados sin una oportunidad. La respuesta de los sectores radicalizados del cristianismo sostiene que hay gente devota y piadosa de otras religiones que son cristianos sin saberlo, o pueden ser cristianos anónimos, o pueden tener fe implícita y recibir el bautismo por deseo y por su conciencia.
¿Quién le metió semejante disparate en la cabeza? Es como tratar al resto de la humanidad de imbéciles, literalmente inconscientes y que no puedan tener sus creencias bien afirmadas, o los que no creen en el dios de las religiones, sino en otro bastante más simple, sin estados de duda, ni de ánimo, sin caprichos ni necesidad de alabanzas. Doctrina de las conjeturas.
No creo que dios sea una máquina tragaperras que concede milagros a cambio de oraciones, cadenas de oraciones, rosarios, novenas, repeticiones, arrodillarse sobre maíz partido, ni cilicios debajo de la camiseta. Sería bastante mezquino para ser todopoderoso.
Es difícil de analizar con lógica la amañada afirmación católica que dice “Dios es Amor”, “Dios es todopoderoso”, pero hay guerras, niños hambreados o con enfermedades terminales y nos consuelan diciéndonos que es “para probarnos”. ¿Un dios omnisciente y eterno, necesita probarnos? ¿No sabe cómo vamos a reaccionar? ¿No es independiente del paso del tiempo o eterno, como más les guste?
Se trata, entonces de un dios inseguro y no omnisciente. No es puro amor, si por un desliz nos manda por la eternidad al infierno. Y nuevamente, si es eterno y omnisciente, ¿para qué cuernos nos prueba una y otra vez con atrocidades? Eso no es amar. Es ser sádico e inseguro. ¿Dios es, como dice el tango, el gato maula que juega con el mísero ratón? ¿O lo hicimos a dios a nuestra semejanza, con nuestros errores y nuestros defectos más asquerosos porque era en lo único que podíamos pensar? Yahvé tiene tics de rey antiguo, que no son tan notables en el mismo Dios, pero con visión cristiana. ¡Estamos en problemas!
Dios es un político, pidió sacrificios a su pueblo y que se quemaran animales en su honor, y como compensación lo mandó a la cruz a su hijo y la Iglesia dice que se trata del sacrificio supremo para redimir a la humanidad. ¿What?
¿Ese es el terrible sacrificio de Dios por nosotros?
Un crucificado sufre horrorosamente por unas largas horas y muere. Hubo cientos de miles de crucificados durante diez siglos, más las víctimas de la inquisición, los quemados en las hogueras y los torturados. En las guerras, en nombre de dios, de la libertad y de occidente, hay gente que estuvo días agonizando. Hay cancerosos y enfermos de esclerosis múltiple que sufren mucho más que un crucificado. Los dolores crónicos que ya no los aplaca la morfina sino la petidina, la hidromorfona, el alfentanilo o el fentanilo y el remifentanilo, luego que esos ya no hacen efecto se pasa al sufentanilo y la etorfina que es 1000 a 3000 veces más poderosa que la morfina. Luego queda la destrucción quirúrgica de los centros del dolor o que un médico piadoso te inyecte suficiente cloruro de potasio como para matarte de una buena vez.
Hay quienes quedaron destrozados, por un atentado cuando iban a trabajar. ¿Dios los probó y se le rompieron?
¡Que la Iglesia no nos refriegue como inconmensurable (doctrina de las incongruencias) el sacrificio del Verbo Encarnado, porque en su nombre se cree que hubo, en toda la historia, casi 3000 millones que se sacrificaron inútilmente en nombre de Él! Los teólogos ingleses tienen razón, si Dios es un dios, no es amor, ni odio, ni venganza, ni vanidoso ni angurriento de sacrificios. No proyectemos en él nuestros peores defectos, ¡y lo que todavía creemos que son nuestras virtudes!
La explicación de la Iglesia a esto es otra incongruencia, que se trata de una comunidad invisible e infinita a la que sólo Dios conoce. Solo ciertas personas, con determinadas virtudes acceden a ella, cristianos y no cristianos por igual, pero nadie sabe quiénes son. Bien. ¿Dios a quién le contó esto? Al que se lo contó, ¿está seguro que el Espíritu Santo se lo soplaba en la oreja o sería una vocecita propia como cuando hablamos y nos contestamos?
Lo que en el pasado era un dogma de fe, ya no lo es. ¿Cuál es el próximo que mutará? Me pueden decir que cambian las palabras, pero cuando no hay hechos sino creencias, solo caben las palabras.
Cuando estudiaba derecho en la UCALP, para hacerla feliz a mi madre, tenía seis años de teología, derecho canónico y teosofía. En Teología 1 y 2, reinterpretabamos todo el material inconveniente. La Biblia proscribe la práctica de la usura, que significa simplemente agregar algún interés, aunque sea ínfimo, a los préstamos. Cuando yo no pagaba la cuota de la Universidad Católica me aplicaban punitorios crecientes que llegaban a lo que nosotros en la vida diaria consideramos como usura. La prohibición bíblica contra la usura se hizo insostenible cuando el capitalismo se desarrolló en el Renacimiento. Entonces ¿qué hizo Humpty Dumpty? Resignificó las palabras para que fueran redefinida como intereses exorbitantes. Así la Iglesia puede afirmar sin mentir que siempre ha desaprobado la usura, y en cierto sentido es cierto, a pesar de que ha cambiado la concepción de un préstamo y el significado del precepto. Otros términos se han redefinido de manera similar, e incluso a veces cambian, por ejemplo, en la Biblia los esclavos eran admitidos y una hija podía ser vendida como esclava, pero luego los esclavos se convirtieron en ayudantes, las favoritas se convirtieron en esposas y madres de familia, y las concubinas se convirtieron en esclavas.
Las guerras para masacrar a los judíos se convirtieron en “guerras santas”. ¡Terrible! ¿No? Las palabras, ayudante, sirvienta y criada son eufemismos, destinados a distraer el impacto real del término original, esclavos. En nuestras provincias de Corrientes, Misiones y Formosa se siguen obteniendo “criadas”, que terminan con un día libre por quincena sirviendo en countries y casas señoriales. Para mi moral, si se trata de una guerra, jamás puede ser santa.
Humpty Dumpty fue sincero, con equívocos, incongruencias, conjeturas e inconsistencias terminaba teniendo razón… ¡Hasta que se cayó del muro!
© Jorge A. Ricaldoni, 2016.
Este artículo ha sido extraído parcialmente de la novela “Operación Maten al Vicario de Dios” del mismo autor.