
¡Por favor no me diga malas palabras!
¿Cuáles son las malas palabras?
En la Argentina a la palabrotas les decimos, todavía, malas palabras.
Hace un par de semanas, volviendo del banco esperé que me habilitara el semáforo para cruzar, cuando pasó un conductor cruzando en luz roja, esquivandonos a una chica joven y a mí. Me di vuelta esperando que el Inspector de Tránsito aunque sea sacara su libreta y tomara el número de la patente del potencial asesino.
El inspector me miró y con una sonrisa boba se encogió de hombros como diciendo “¿Y yo qué puedo hacer?”. Volví sobre mis pasos y le pregunté si no tomaría el número de la patente del coche y me contestó. “¡No pasó nada!”
Pues a mí me pasó de todo por la cabeza y le dije que era un irresponsable. Se siguió sonriendo y mis palabras subieron de tono, al igual que los que vieron lo que había pasado. La defensa de este pobre infeliz fue “¡Por favor no me diga malas palabras!”
¿Cuáles son las malas palabras? ¿Pis? ¿Caca? ¿Joder? ¿¡Hijo de Puta!?
A esta altura de mi vida no me vengan con esas majaderías. Las palabrotas más asquerosas que yo conozco son indiferencia, incumplimiento, desidia, vagancia, corrupción… Y también miedo, guerra, racismo, odio, integrismo, insensibilidad, terrorismo, SIDA, cáncer, Alzheimer, violencia, fundamentalismo, dictadura, anarquía, incurable, depresión, tristeza, orfandad, abuso, violación, discriminación, enfermedad terminal, trata de blancas, esclavitud, desesperanza, soledad, hambre, sed…
La vemos en los diarios/periódicos de todos los días, en las revistas, por la radio y nadie se horroriza ¿y me quería hacer modular mis broncas?
Lo mandé bien al carajo y luego lo denuncié. Ahora para él, denuncia, va a ser una mala palabra, y para los que casi sufrimos un atropello físico, y de lleno uno moral, pasó a ser buena.
Ⓒ Jorge A. Ricaldoni ~ 2017
