-Testigo-

En la central de camiones me encontré con una escena que llamó mi atención, una mujer y un pequeño se despedían de un anciano con lágrimas en los ojos, ella lloraba con profundidad, el viejo se encontraba quieto y resignado a su destino que se me antojaba fatal, el niño lloraba porque tenía que hacerlo, el momento lo ameritaba aunque no lo sintiera en el fondo de su corazón

(el corazón no tiene fondo)

Así fue que viajamos juntos el anciano y yo, al llegar a su destino y sin haber cruzado antes palabra conmigo me pidió ayuda para bajar..

le ayudé y ahí terminó todo para mi, fui un testigo fiel de aquel momento, el anciano se convirtió para mi en una especie de gato de schrödinger…

…no se si murió o sigue atestiguando el barril de dinamita que encierra el misterio de la vida.

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