Reflexiones sobre el Primer Encuentro de Ciudades Inteligentes para la Inclusión en Montevideo

Del 4 al 6 de noviembre de 2015, se llevó a cabo el Primer Encuentro de Ciudades Inteligentes para la Inclusión, organizado por la Dirección de Ciudades Inteligentes de la Intendencia de Montevideo (IM). Una de las políticas transversales impulsadas por el nuevo gobierno departamental pretende convertir a Montevideo en ciudad inteligente e innovadora con fuerte énfasis en la participación ciudadana, buscando la mejora de la calidad de vida en la ciudad, brindando oportunidades de desarrollo humano a sus habitantes. En ese sentido, a mi entender, este primer encuentro se proponía instalar el tema en agenda pública, y creo que en gran medida lo logró. Una convocatoria de más de 900 participantes de diferentes organismos públicos, de otras intendencias, de la propia IM y de algunas empresas; la inclusión del sector privado, la sociedad civil y muy poquito de la academia en las exposiciones; la participación como expositores de referentes de diferentes países donde hay avances en la temática; y la repercusión a nivel de medios de comunicación, hicieron que el evento sea todo un éxito.

No obstante, me permitiré hacer algunas reflexiones que surgen luego de haber concurrido a algunas de las actividades (cabe puntualizar que no asistí los 3 días ni a todo el horario, por lo que quizá mi visión esté demasiado sesgada por lo que ví).

La gran ausente

Sin dudas fue la academia, o mejor dicho, un sector de la academia. Si observamos rápidamente el programa del evento podemos ver que hay un gran predominio del sector empresarial en las ponencias: Antel, Microsoft, Quanam, Sonda, IBM, IDEASoft, LOGICALIS, T2Voice, ZTE, A-3I, Simplifica, eXperta, NETTRA, Oracle, Montevideo COMM, Ciemsa, Swarco, SINERGIA FABLAB, CITIVIVA, CUTCSA, Testlights y Equipo Geosmart. Si observamos detenidamente el programa del evento, podemos decir que el 55 % de las exposiciones fueron brindadas por empresas, un 25 % de ponencias compuestas por organismos públicos y organizaciones internacionales, un 7.5 % por el sector académico que en este caso se reduce a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, un 7.5 % de lo que denominaron conferencias expertas y un 5 % por organizaciones de la sociedad civil.

Las ponencias de las empresas fueron casi todas de buena calidad, sin embargo, cada una de ellas terminaba intentando vender su producto como la mejor solución para ciudades inteligentes (aspecto bastante lógico). Al ser tantas empresas, por momentos parecía que era una feria de exposiciones de productos. Hubo empresas locales y extranjeras, muchas de las cuales han implementado grandes proyectos en otras ciudades del mundo como Nueva York, Barcelona y Buenos Aires. Para un asistente desprevenido, las soluciones presentadas por estas empresas pueden parecer maravillosas (y de hecho muchas de ellas lo son), no obstante, el asunto es, si estas soluciones llave en mano, pensadas, diseñadas y desarrolladas para otras realidades, tienen aplicación en una ciudad como Montevideo. De todas formas lo que entiendo que es un problema no es la presencia de las empresas (de las que aprendí mucho en esos días), sino el desequilibrio que se genera al ser tantas y tan protagónicas, en detrimento de otros actores que podían aportar otras miradas y enriquecer el debate.

Volvamos al tema de la ausencia de la academia. Por qué digo que faltó la academia. Porque casi no estuvo presente la Universidad de la República (Udelar) y totalmente ausente las universidades privadas.

Una mirada desde la academia quizá ayudaría reflexionar y poner pienso a la aplanadora de sensores, datos, aplicaciones y soluciones presentadas.

La participación de Facultad de Ingeniería iba en la línea de presentar productos que están desarrollando en esa Facultad cuyo fin es mejorar la gestión de la ciudad de forma automática e inteligente (lo cual es muy importante y es un gran aporte de la academia a la ciudad y al país). Solo que, en ese sentido, van en la misma línea que las propuestas de las empresas, pero desde la investigación y desarrollo sin fines de lucro. Lo que faltó fue la mirada de la antropología, de la arquitectura y el urbanismo, de la geografía, de la sociología, de la economía, de la psicología, por mencionar algunas. ¿Qué tienen para aportar estas disciplinas a las ciudades inteligentes?¿Cómo afectan las ciudades inteligentes a la vida cotidiana de las personas? ¿Cómo gestionar el cambio con participación de la población? Para esto último incluso, ya hay soluciones digitales, ahora ¿han sido aceptadas por la población? ¿Hay investigaciones en el país al respecto? ¿Existen expertos sobre ciudades inteligentes en el Sistema Nacional de Investigadores? ¿Fueron consultadas la Universidad de la República y las Universidades privadas al respecto? Es probable también, que la producción de investigación en relación al tema en Uruguay sea muy escasa o inexistente, pero en ese caso, hay que salir a buscar en otros países por un lado, y por otro, fomentar que las Universidades se pongan a investigar y producir conocimiento entorno a Ciudades Inteligentes. El único expositor que tenía un perfil más académico, un conocimiento importante del tema y una mirada crítica y reflexiva fue el Arquitecto Argentino Andrés Brothagaray (@A_Borthagaray).

Faltó también la Sociedad Civil. En relación a esto, tampoco tengo conocimiento de cuántas organizaciones tienen un bagaje y know how como para aportar a esta temática en Montevideo. Las dos que participaron: DATA y REDCON, demostraron que el aporte de la Sociedad Civil es fundamental y que puede ser de gran valor agregado a la gestión de la Intendencia y los Municipios.

La tecnologización

Sin dudas que un aspecto central de las ciudades inteligentes es la tecnología. La noción misma de ciudades inteligentes surge en un contexto de alta tecnologización de las sociedades. Pero hay que tener en cuenta que tampoco existen ciudades inteligentes sin ciudadanos inteligentes, sin comunidades inteligentes. En este sentido, hay que tener cuidado con discursos como el planteado en el texto de presentación del evento: "El uso de la tecnología favorecerá una serie de iniciativas que promueven la participación ciudadana, la inclusión social, el control ciudadano sobre la gestión, así como la adopción de soluciones innovadoras…"

El asunto aquí es conocido: los avances tecnológicos per se no siempre han estado al servicio de las personas, sino que, mediados por el mercado (y el Estado), en muchos casos han acentuado la brecha de acceso a bienes y servicios de alto componente tecnológico entre los estratos más favorecidos y los más desfavorecidos generando grandes desigualdades e inequidades en las sociedades.

La cuestión es cómo la impresionante batería de tecnologías (con sus elevados costos) necesarias para una ciudad inteligentes se pone al servicio de la población y del bienestar de los ciudadanos. Sin dudas que en las capas medias bajas y bajas, es necesario acompañar el proceso con políticas específicas de inclusión y participación, construyendo ciudadanía e incluyendo además, aspectos de mediación tecnológica.

En este sentido las dimensiones para la ciudad inteligente que toma la IM son muy interesantes ya que ubica en primer lugar a la participación e innovación ciudadana, seguida por dos dimensiones de corte tecnológico: aplicaciones móviles y datos abiertos, e Internet de las cosas.

Hacia una ciudad sostenible

El concepto de desarrollo sostenible aparece según la publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe (2011), en el informe de la Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y Desarrollo de 1987. Se definía como un proceso de progreso económico armonioso que se equilibra con los principios de justicia social y responsabilidad ambiental. Para desarrollar este progreso, era necesario un compromiso que re-acomodara las relaciones entre las metas económicas, ambientales y sociales, y entre las generaciones presentes y futuras. Recién en 1992 (durante una conferencia de expertos en Rio de Janeiro), se reconoce que las ciudades son un área importante para la aplicación del concepto de desarrollo sostenible.

A partir de este momento, el concepto de sostenibilidad ha ido avanzando. Actualmente abarca diferentes componentes urbanos que trascienden lo ambiental, incluyendo variables culturales, políticas, institucionales, sociales y económicas. El nuevo enfoque de ciudad sostenible caracteriza al desarrollo urbano como un sistema holístico donde los aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales se encuentran armonizados integralmente. La ciudad está compuesta por subsistemas que se interrelacionan y son interdependientes. De esta forma un sistema de transporte público sostenible podría mejorar la calidad de vida y la salud pública (por citar un ejemplo).

El nuevo paradigma de desarrollo sostenible abarca las dimensiones social, política, económica, ambiental, cultural e institucional.

Según el informe del BID: Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe (2011), los desafíos que enfrentan las ciudades de la región para asegurar su sostenibilidad se pueden agrupar en tres dimensiones:

  1. Cambio climático y riesgos de desastres,
  2. Desarrollo urbano integral
  3. Gestión fiscal, gobernabilidad y transparencia.

En este sentido, las acciones tomadas para el desarrollo de ciudades inteligentes deberían contribuir a la superación de estos desafíos.

En suma

El Primer Encuentro de Ciudades Inteligentes para la Inclusión fue un éxito y espero que las próximas ediciones lo sea aún más

Es importante lograr un mayor equilibrio en la grilla de ponencias entre sector público, sector empresarial, sociedad civil y academia.

Es necesario desarrollar más investigaciones entorno a las ciudades inteligentes en Uruguay.

Es necesario acompañar la inclusión de tecnologías con el desarrollo de políticas de inclusión ciudadana y construcción de ciudadanía. La tecnología per se no soluciona los problemas.

Las acciones tomadas para el desarrollo de ciudades inteligentes deberían contribuir a la superación de los desafíos que se presentan a las ciudades de la región para alcanzar un desarrollo sostenible.

Referencias

Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe. BID, 2011