Bebiendo el terroir: Piemonte

La tierra, el clima y las uvas, características de la zona, hacen de sus vinos, productos únicos de alta demanda mundial. No en vano se la considera la Borgoña Italiana.

Para los aficionados al vino, en Piamonte confluyen dos tintos magníficos (barolo y barbaresco) y el conocido espumoso dulce asti spumante. De hecho, la región produce un sinfín de vinos bajo múltiples formas. La mayoría procede de las sinuosas colinas que rodean la elegante ciudad de Alba, la capital mundial de la trufa blanca, aunque en el norte hay otros reductos como Ghemme y Gattinara.

las antiguas y suaves colinas cerca de Monferrato

La región de Piamonte situada al noreste italiano es la segunda región más extensa de Italia después de Sicilia. El nombre de Piamonte proviene de su ubicación geográfica “al pie de las montañas”, de los Alpes.

En el Piamonte podemos distinguir cuatro zonas: El Valle de Sésia, El Valle de Dora Baltea, Las Colinas de Monferrato y las colinas de Le Langhe.
El Valle de Sésia que antaño fue famosa por zonas como Lessona, Bramaterra, Boca, Fara. hoy solo destaca una de reciente Gattinara. El Valle de Dora Baltea con algunos de los viñedos más abruptos de Europa, plantados con la variedad Nebbiolo, cuando consiguen madurar produce vinos con delicados perfumes. 
Las Colinas de Monferrato producen el Asti Spumante, también conocido como Asti, a base de uva Moscato, uno de los mejores espumosos. También destacan algunos tintos elaborados con Barbera, en algunos casos vinos bastante célebres.

Las colinas de Le Langhe, al sur de Asti y Alba, son más pequeñas que las de Monferrato y de ellas destacan dos zonas, los mejores del Piamonte, el Barolo y el Barbaresco. 
Toman sus nombres de sus respectivos pueblos de origen. El resto de zonas ostenta los nombres de sus respectivas cepas. La superficie de Le Langhe cubre unos 2000 km2. El Barolo ocupa 1190 hectáreas y el Barbaresco 490 hectáreas. 
Las suaves colinas de la Langhe están formadas por suelos de marga gris y blanca la “terra bianca”, son antiguos sedimentos marinos muy ricos en minerales y oligoelementos, en los que, forjada por el fuego del sol, templada por las aguas de primavera y al amparo de las misteriosas brumas matinales madura lentamente la “nebulosa” variedad “nebbiolo”. 
Los romanos nunca valoraron mucho esta zona, Plinio no los incluyó en la lista de los mejores vinos Italianos. Aunque como dato curioso si que incluyó en su historia natural a una cepa trepadora que soportaba la niebla como ninguna, refiriéndose sin ninguna duda al nebbiolo. 
El Piamonte posee un clima propio caracterizado por un verano muy caluroso y húmedo, el invierno es frío y largo aunque moderado por la influencia de los ríos lo que provoca nieblas que limitan la visibilidad a poco más de cinco metros.

El Barolo
Desde hace siglos es conocida la existencia de parcelas productoras de vinos de más calidad, aunque no se han embotellado por separado hasta hace relativamente poco, la mayoría no lo hace, solo los de más calidad. El Barolo que ocupa 1190 hectáreas está dividida entre prácticamente la misma cantidad de viticultores. 
El Barolo se encuentra en altitudes que llegan a los 500 m, su suelo aunque está formado por gravas presenta considerables diferencias en toda la región, la gran sensibilidad de la Nebbiolo a estos cambios junto su dificultad para madurar y a los microclimas nos da una enorme variabilidad en sus vinos. Los grandes negociantes mezclaban y mezclan uvas de diferentes zonas para producir un Barolo perfecto. La rotura de este sistema a partir de los años sesenta con creación de los vinos “Parcelarios” ha supuesto una verdadera ruptura entre los productores tradicionalistas y los innovadores.

Barbaresco
La denominación Barbaresco se encuentra en la comarca de Alba, en el valle del Tanaro. 
El Barbaresco posee un suelo más uniforme que el del Barolo y un microclima más cálido, debido a la altitud, en cotas que alcanzan los 400 m., lo que propicia una maduración más temprana del Nebbiolo.

Las subzonas

El pequeño pueblo medieval de Barolo es el corazón de una de las más importantes áreas vitícolas de Italia
Los magníficos paisajes de viñedos en ladera, una de las claves del vino de Barolo
Vista de Monferrato, corazón cultural de la zona
las suaves colinas de Langhe forman la estructura en la zona del Barbaresco

La selección

Describiéndolos

Saglietto — Malvirà (Roero Arneis DOCG)

Los hermanos Damonte fundaron esta pequeña bodega en 1974. Uno de sus viñedos principales es el Saglietto, donde extraen este característico y vigorizante cepa blanca Arneis. Es un vino armonioso, con un color pajizo brillante. Resulta redondo y vigoroso, con notas bien definidas de manzana y pera. El gran equilibrio entre cuerpo y la acidez facilitan que envejezca
con dignidad a medio plazo

La Rustìa — Orsolani (Erbaluce di Caluso DOCG)

La región prioriza cepas tintas como el nebbiolo, por lo que encontrar buenos blancos es una tarea difícil. Su nariz es interesante: menta fresca y salinidad, con grandes notas frutales, algunas de compota de manzana y algo de miel. Muy balanceado en boca, con una jugosa y mineral acidez. Se disfruta
cada sorbo.

Barolo Monprivato — Giuseppe Mascarello (Barolo DOCG)

De todos los excepcionales crus de Barolo, pocos cuentan con el prestigio de Monprivato, situado en Castiglione Falletto, en el corazón mismo de la zona de cultivo de Barolo. La familia Mascarello posee parte de este importante
viñedo desde 1904. 
Quizás es uno de los más interesantes Barolo que se pueden conseguir en el mercado: es extremadamente elegante en nariz, con aromas de rosas, cerezas y humo, que son el sello de identidad de este vino. El sabor a fruta con un toque de regaliz y tabaco se ve impecablemente equilibrado gracias a los abudantes aunque sedosamente suaves taninos.

Asili di Barbaresco — Bruno Giacosa (Barbaresco DOCG)

Italia puede jactarse de contar con excelentes productores de vinos. Pero si se habla de genios, se me viene a la mente uno: Bruno Giacosa. Este importante productor adquirió uno de los viñedos más interesantes dentro de Barbaresco: el Asili, famoso por su gracia y elegancia. El resultado, un vino sinfónico en su rango y variedad de aromas y sensaciones, mezclas de dulce con amargo,
de afrutado y ácido y tanino, de herbal con floral, de cuero y brea con roble, sin olvidar los toques de aromas de setas, a veces de trufa, carne y piezas de caza.

Barbera Giada — Andrea Oberto (Barbera d’Alba DOC)

Andrea Oberto creó esta finca en 1978 siguiendo la tradición vitivinícola de la familia. Fue elaborado por primera vez en 1988, siendo uno de los primeros vinos de uva barbera del que pudieron disfrutar los amantes del vino piamontés. Se trata de un barbera que hace cambiar la opinión a mucha genbte sobre esta cepa. Es la encarnación líquida de aromas frutales elagantes y suculentos.

Pomorosso — Coppo (Barbera d’Asti DOCG)

La familia Coppo lleva en el negocio del vino desde principios del 1900, pero los cuatro nietos del fundador son los que han puesto el acento en una
producción de gran calidad, centrada en el barbera.
Pomorosso, el barbera por excelencia de Coppo, ofrece una nariz compleja y aromática de cerzas y moras maduras, integrada con notas sutiles de licor de 
cereza, chocolate, café y vainilla. En boca es suntuoso y elegante, con una acidez fresca y taninos aterciopelados, que aún así mantiene la estructura suficiente para sostener el vino durante varios años.

Vigna Pirochetta — Cascina Corte (Dolcetto di Dogliani DOCG)

Cascina Corte fue levantada como casa de labranza en torno al 1700. Siglos después fue abandonada y adquirida después Amalia Battaglia y Sandro Barosi junto a los viñedos que la rodeaban. Se convirtió en un viñedo insignia que genera este interesante vino. 
Estamos hablando de un producto de una jugosidad inimaginable. Es de nariz oscura y frutal, con un toque especiado, y de gran gusto redondo en el paladar, equilibrado por una vibrante acidez agradable que logra mantenerse a lo largo del extenso final

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