El cabo batidor de la primera esucadra cristiana abre la entrada con un traje salvaje a la par que elegante. La fila deslumbrara a su paso de la calle principal de Ontinyent con el sol como acompañante
La escuadra desfila al son de la marcha cristiana Mai-Sabel de Saul Gómez a ritmo de timbales, bombos, platillos, trompetas, clarinetes y tubas, más de 80 músicos ensordecían la calle
Un espectacular ballet conformado por más de 60 mujeres deleitaba al público con una danza típica cristiana. Los trajes fastuosos, el oro y una increíble banda sonora, conformaban una gran mezcla.
Manuel Penadés Vidal, capitán por la comparsa Almogàvers, reinaba en la ciudad y se hacía con las llaves. Ataviado con un traje típico cristiano pero con esa mezcla de elegancia y guerrera reinaba en Ontinyent
Caía la noche y sobre las 23:30 llegaban la mujer y la hija del capitán del bando Kike Galbis por la comparsa Moros Españoles. Acompañadas por amigas que supeditaban la espectacular carroza.
La entrada del bando de la media luna llega a su fin. El abanderado moro y su boato bajan la calle. Aquí tenemos un traje salvaje de tribu africana con el cabo de escuadra a la cabeza.
Un plano contrapicado para la última escuadra especial de la noche. Se observa una mezcla de elegancia con toques salvajes en el traje especial perteneciente a la comparsa Moros Marinos