José Aguado
Aug 26, 2017 · 9 min read

Los secretos de Manuel Bartual

J. Aguado

Ilustrador, diseñador, editor, humorista gráfico y cineasta. La imaginación de Manuel Bartual (Valencia, 1979) se desborda por tantos lados que tiene que darle salida en alguno de sus mil proyectos. Es dibujante en activo del semanario satírico español por excelencia, El Jueves, e impulsor de unas editoriales de cómic independiente más activas de la actualidad, ¡Caramba! Cinéfilo irredento, la pasión de Bartual por la imagen tenía que salir por algún lado. Con las herramientas tecnológicas a su alcance, comenzó con varios cortometrajes premiados que le han llevado, en una senda lógica, a dirigir su primer largo al abrigo del movimiento #littlesecretfilm, una revisión del Dogma 95 en pleno siglo XXI que pretende revitalizar el cine a través de la economía de medios y premiando, sobre todo, la imaginación y el trabajo en equipo.

‘Todos tus secretos’, su ópera prima, se estrenó en televisión e Internet al mismo tiempo en el mes de marzo, y ha atraído a más de 8.000 espectadores antes de abandonar la Red para comenzar su paseo por festivales. El filme inyecta la fórmula del thriller a un retablo costumbrista en el que nada es como parece. La estética, heredada de los vídeochats, un guion con la precisión de un reloj y un plantel de jóvenes actores –que participan en la elaboración de los diálogos- ponen la guinda a su primer esfuerzo largo, realizado casi sin presupuesto. Una nueva forma de hacer cine al margen de los grandes presupuestos que ha venido a llamarse cine low cost, una etiqueta que no quiere ni oír. Estos son los secretos de Manuel Bartual.

Debutaste como director hace apenas dos años y ya tienes una docena de cortometrajes y un largo. ¿Qué lleva a un diseñador e historietista a adentrarse en el cine con tanta urgencia?

Es precisamente una cosa la que me lleva a la otra. Llevaba mucho tiempo centrado en el cómic y me apetecía probar otras cosas, así que aproveché que acababa de comprar una cámara de vídeo para sentarme a escribir un par de cortometrajes. El cine es algo que siempre me había apetecido y estoy disfrutándolo mucho, ya que me permite contar historias y desarrollar proyectos muy diferentes a todo lo que ya hago en cómic.

¿Cómo aterrizas en el proyecto de Calle 13?

Pablo Maqueda y Haizea G. Viana de #littlesecretfilm habían visto mis cortometrajes y se pusieron en contacto conmigo, para proponerme dirigir una de las 13 películas del proyecto que estaban comenzando a coordinar en colaboración con Calle 13. Esto fue a mediados de abril del año pasado, y tardé poco en decirles que sí. Estoy convencido de que más pronto o más tarde me habría animado a dirigir un largometraje, pero me alegro de que haya sido ahora y a partir de esta propuesta concreta. Me vino bien tener una fecha de entrega en el horizonte para centrarme y desarrollar un proyecto que pudiéramos tener listo en el plazo del que disponíamos, sacándole partido a los pocos recursos que tenía a mano.

Sigues realizando tu página semanal en El Jueves y diriges la editorial ¡Caramba!, entre otros proyectos, pero dices que el proceso total de Todos tus secretos duró seis meses ¿Cómo sacaste tiempo para planificar, rodar y montar un largometraje?

Bueno, ¡te aseguro que yo también me lo pregunto! Sobre todo porque antes de recibir la propuesta de Pablo y Haizea no tenía prácticamente nada pensado de lo que luego ha acabado siendo ‘Todos tus secretos’. Creo que la clave ha sido mucha organización y cierta disciplina. Una vez di con la idea para la película fui adelantando todo el trabajo que pude mientras iba dando forma a la historia, para poder escaparme tres semanas en verano que dediqué a escribir el guión completo. Durante los ensayos, preproducción, rodaje y montaje de la película ya me tocó hacer más malabares porque, como dices, tuve que simultanear todo el proceso con mi trabajo habitual, pero ya está hecho, misión cumplida. También hay que tener en cuenta que Todos tus secretos es una película muy pequeña, rodada en apenas seis días y con poco equipo delante y detrás de las cámaras. Realmente llegué a la historia a través del formato, fue la manera en que está contada lo que me hizo ver que se trataba de un proyecto que encajaba con mis circunstancias, algo que podíamos desarrollar en poco tiempo sin que tuviera que renunciar al resto de trabajos.

Las reglas de #littlesecretfilm son bastante estrictas. ¿Primó la calidad sobre su cumplimiento o te contuviste a la hora de tomar según qué decisiones?

Hay reglas que acabé saltándome en beneficio del resultado. Por ejemplo, una de ellas indica que no ha de existir un guión dialogado previo, sino que a partir de unas pautas concretas se improvisará todo el texto con ayuda de los actores. En el caso de Todos tus secretos sí que existían diálogos escritos porque la película así me lo pedía, pero la improvisación que demandaba el proyecto la busqué desde los ensayos, en los que insistí para que cada actor hiciera suyo el texto y aportase todo lo que considerase necesario. Vi claro que esto, además, aportaría el grado de realismo y naturalidad que una película de estas características necesitaba, al estar contada desde el punto de vista de la webcam de sus protagonistas. Muchas de mis frases favoritas surgieron mientras ensayábamos o incluso en el propio rodaje, de ahí que todos los actores cuenten con un crédito de diálogo en la película.

Muchos de los actores habían trabajado contigo anteriormente ¿Es necesaria esa complicidad cuando se trabaja con pocos medios?

La complicidad creo que es buena siempre, trabajes con más o menos recursos. Cuanto antes consigues que todo el equipo sea cómplice y entienda bien el proyecto que estás tratando de sacar adelante, antes comienzan a aparecer ideas que contribuyen al resultado final. En el caso de ‘Todos tus secretos’, la complicidad sirvió para generar de manera natural las dinámicas del grupo de amigos que protagoniza la película, porque prácticamente todos los actores se conocían entre ellos antes de cerrar el casting. A mí me vino bien para visualizar mejor la historia antes de comenzar el rodaje, ya que conocía los puntos fuertes de cada actor y traté de potenciarlos desde la propia escritura del guión.

Hoy en día, las dinámicas sociales pasan por Internet casi por obligación, no escapa prácticamente nadie. Sin ánimo de destripar nada a quien no haya visto la película, ¿has reflejado en la película alguna situación que te es cercana?

He tratado de hacer un retrato de ciertas dinámicas sociales actuales, aquellas que se han visto modificadas por la llegada de internet y sus redes sociales. La película habla de cómo nos manejamos ahora en una sociedad tan dada a la sobreexposición voluntaria, y de qué pasaría si todo lo que ocultamos y decimos a espaldas de nuestros amigos se hiciera público. La hipocresía está muy mal vista, pero al final se trata de una herramienta social necesaria que todos utilizamos a diario en mayor o menor medida, en función de con quién nos estemos relacionando en cada momento. Es uno de los temas principales de Todos tus secretos.

Las intrigas son el medio que utilizas para desmenuzar las miserias de los personajes, una excusa. ¿Te lanzarías a realizar una película de género?

Es algo que me atrae, sí. En cualquier caso creo que siempre lo utilizaría como medio para hablar de sus personajes protagonistas. El género es muy agradecido para este tipo de historias, ya que cuando utilizas unos códigos reconocibles, el espectador entra fácilmente en la historia que estás contando. Todos tus secretos es un thriller, pero un thriller en el que no hay cadáveres ni nadie perseguido por la policía. Me gusta decir que es un thriller entre amigos, porque utiliza recursos habituales del género para contar una historia cercana que al final puede resultar más inquietante que la de un thriller al uso, porque te podría estar pasando a ti.

¿Hay alguna influencia de otros directores que reconozcas una vez está acabada la película? Me refiero a algún rastro inconsciente, un poso que solo descubres cuando ya tienes el producto final.

Tuve muy presente La ventana indiscreta mientras escribía la historia. Me parecía inevitable no hacerlo, pero es probable que la influencia de Hitchcock haya ido más allá de lo evidente. Una de las primeras personas que vio Todos tus secretos me comentó que le parecía una película que encajaba dentro de la estirpe hitchcockiana, por presentar un juego formal al estilo de La ventana indiscreta o La soga, por plantear unas condiciones estrictas en las que desarrollar la historia, prácticamente como un desafío autoimpuesto por el propio director, y por utilizar un misterio como excusa para hacer una crítica social y de costumbres, con una visión algo misantrópica del mundo. Es el mejor piropo que nadie le ha hecho a la película, ya que Hitchcock es probablemente mi director favorito. Imagino que por esto mismo he acabado utilizando de manera inconsciente más características de su cine de las que me planteé conscientemente. También tuve muy presente ‘Black Mirror’, la serie de televisión creada por Charlie Brooker, que también presenta historias basadas en nuestra relación con las tecnologías. ‘The Entire History of You’, uno de los capítulos de la serie, es una de mis piezas de ficción favoritas de estos últimos años, y en cierto modo una de las fuentes de inspiración para Todos tus secretos.

Todos tus secretos superó las 3.000 visualizaciones durante su primera semana en internet. En su última etapa, lleva casi 9.000. Las críticas han ido de lo positivo a lo entusiasta. ¿Ves un futuro en la industria del cine?

Estoy muy contento con el resultado de la película y con la buena acogida que está teniendo, desde luego. Y me siento muy cómodo haciendo cine, es un lenguaje muy estimulante. Así que sí, espero seguir haciendo películas. Que siga haciéndolas desde los márgenes o ya dentro de la industria es algo que iremos viendo con el tiempo. Tampoco es algo en lo que piense. A mí me apetece seguir contando historias, y sé que seguiré haciéndolo disponga de más o menos dinero para sacarlas adelante.

¿Crees que hay viabilidad comercial para producciones como la tuya, que se salen del formato tradicional? ‘Buried’ (Rodrigo Cortés, 2010), por ejemplo, que fue un gran éxito y, formalmente, no era muy ortodoxa.

Sí, probablemente sí, pero resulta difícil que películas como la mía, con una producción muchísimo más modesta que la de ‘Buried’, accedan al circuito comercial habitual. Y el problema es que dentro de los márgenes en los que se pueden mover, tampoco existe un circuito alternativo al de las salas comerciales. Hoy por hoy creo que la viabilidad comercial para películas pequeñas está en la de salir fuera, en traspasar los límites de nuestro país aprovechando que tenemos algo como internet, que nos permite que cualquier persona del mundo pueda ver nuestras películas. Pero es un tema complejo, ya que traspasar la frontera supone más público pero también, claro, muchísima más competencia.

¿Crees que se abusa del término de cine low cost para meter todas las producciones en un mismo saco, independientemente de que sean de distintos géneros?

No sólo se abusa, sino que además se trata de una etiqueta muy desafortunada que ojalá enterremos pronto. Low cost remite a cutrerío, a cosa fea e incómoda, así que poco favor le hace a todo el cine que la prensa está englobando bajo ese término. Y relacionado directamente con esto, también me llama la atención que en muchas ocasiones se ensalce o disculpe al cine de bajo presupuesto en función del dinero que ha costado sacar adelante cada proyecto. Yo cuando veo una película la disfruto o no, independientemente de si ha costado diez euros o diez millones hacerla, y luego ya tal vez me preocupe de investigar cuántos recursos disponían durante su producción. Pero creo que nunca debería hacerse al revés.

Está demostrado que no necesitas más que una idea, una cámara y un actor. ¿Tienes algún proyecto audiovisual nuevo gestándose? ¿Y en el mundo del tebeo?

Tengo alguna idea, pero de momento son todo embriones de historias que tal vez acabe desarrollando o tal vez no. Mientras voy pensando en ellas seguiré moviendo Todos tus secretos. Creo que una película no está terminada hasta que llega al espectador, porque es el espectador quien termina de completar aquello que has escrito y rodado, de modo que cuanto más gente la vea, mucho mejor.

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