10 razones para no soltar

En los últimos días, he dedicado parte importante de mi tiempo, mis esfuerzos y hasta ciertas ideas en apoyar las aspiraciones de algunos miembros de Wikipolítica Jalisco para ser candidatos independientes a puestos de elección popular en el Poder Legislativo.

El trabajo ha sido mínimo pero tremendamente arduo y aquí exploro diez razones para transitar por el movimiento, para creerlo una alternativa política, para sopesarlo, para recordarme a mí mismo mis convicciones (ideológicas o pragmáticas), para creer en ciertos futuros; pero también para invitar al debate, a los contrapuntos, al desencuentro argumentado y, en el caso más conveniente, al encuentro que reencanta.

  1. Es una apuesta viable solamente en un modelo democrático representativo y liberal (con sus adjetivos complementarios: laico, federal y apegado a cumplir el Estado de derecho). Las intenciones pueden tener factibilidad solo si se apuesta a modelos sociales donde sí, es por mayoría que se ganan los puestos populares, pero para representar y, en esta representación, muchas “minorías” encuentran la posibilidad de alzar voy y ganar poderes a partir de los procesos decisionales parlamentarios. En un modelo político que incluye la gobernabilidad, me gusta llamarlo aún “socialdemocracia”. Si la apuesta es por un modelo social más neoliberal u otro más estatista, con sus respectivas implicaciones económicas, la apuesta de Wikipolítica es inconexa y por lo tanto este no es el espacio para debatir tales vinculaciones. El movimiento solo reencanta a partir de una crisis profunda de la democracia representativa liberal; y es en esta crisis que, creo, se refresca la idea de una socialdemocracia posible — aunque casi utópica.
  2. Sería ingenuo y hasta contradictorio pensar que el movimiento — encabezado principalmente por la diputación local y aspiración a candidato independiente para el Senado de Pedro Kumamoto — es la opción más factible, más pura y hasta única para hacer transformaciones en la vida política de la Zona Metropolitana de Guadalajara, de Jalisco y (ojalá) de México. Es una de varias y una de las tantas en las que podría involucrarme. Me conecto con esta porque me parece que tienen a su favor la juventud (no de los miembros, sino del movimiento) que, si bien apuesta a una institucionalización a manera de partido, es independiente de cúpulas de poder establecidas y reconocibles.
  3. En este sentido, es que me resulta pertinente su “Vamos a reemplazarles” (para el eslogan prefirieron la errata que abandonar la agenda de género), como una medida para recuperar los espacios de representación popular y que respondan a lo que deben de responde. Jugar en contra del juego macabro de hacer política a partir de intereses viciados en la corrupción y expresados en el corporativismo, el compadrazgo, los acuerdos cupulares y la falta de transparencia. Por lo tanto, me resulta una opción posible que haya discursos que señalen estas fallas y que, para mantener su legitimidad, procuren prácticas coherentes: sí, una apuesta por cambiar la cultura política tanto generalizada, pero sobre todo al interior de las instituciones políticas.
  4. Este es el argumento pragmático que más me convence: gasto demasiado dinero al mes en impuestos para mantener instituciones estatales podridas, pesadas, corruptas e inaccesibles.
  5. Instituciones: reforzar instituciones de Estado (ese Estado que idealmente debería cumplir con lo estipulado en el punto 1). El Congreso es una, con injerencia en muchas otras más. Y que haya elementos ocupando puestos ahí, es un paso importante.
  6. Creo que el punto más peligroso del movimiento Wiki es el liderazgo casi absoluto de Kumamoto. No diferenciar qué es Wikipolítica sin Pedro; o ni siquiera saber qué es Wikipolítica. Sí, su carisma (que muchos gustan combatir con “mecenazgo”) es un problema fuerte para la transformación de la cultura política en este país (recurro a esta potente reflexión de Jesús Silva-Herzog para revalorar, desde la historia nacional, la importancia de fortalecer instituciones, más que creer en salvadores). Por lo mismo me parece que colectivizar las posturas y apostar a más aspiraciones es un paso para conseguir esto.
  7. ¿El movimiento es un movimiento pequeño-burgués? Sí. De lo que no estoy seguro es de si lo que se quiere conservar son los privilegios de clase. Podría asegurar que no, podría asegurar que depende, podría asegurar que no somos comunistas ni revolucionarios anarquistas porque, otra vez, vuelvo al punto 1. Pero sí hay una postura ante la desigualdad, ante el cinismo descarado de la alta burguesía y su relación con las cúpulas del poder político. Y, lo paradójico — o la curación en salud — , es que se aprovecha mucho de este privilegio (no depender de un salario mínimo y de condiciones de exclusión social) para intentar combatir eso que permite nuestro privilegio. Las burlas son bienvenidas.
  8. ¿Qué hacer con las tibiezas discursivas? Yo llevo afuera del clóset casi diez años y que un político diga sobre mis derechos: “que decida la mayoría”, sí es para quemarlo vivo y olvidarnos de ella o él. Pero me parece que en la juventud, tanteo de popularidad, consolidación de mensaje colectivo, Guadalajara, Guadalajara, Guadalajara, la hipocresía puede ser tratada con pinzas y volcada a cierto optimismo (¿qué emergencia es más necesaria?, además de ser conscientes-temerosos de que la marcha por la familia del Frente Nacional reunió a más personas en la Minerva que las firmas que necesita Kumamoto para llegar al Senado). En las brigadas en las que he recolectado firmas, el impacto más fuerte es darte cuenta de la diversidad abrupta de las ideologías: no sabes por dónde llegar, cómo mantener la sonrisa, cómo aguantar el conflicto o el debate, cuando “lo que toca” es simplemente contagiar la intención de una opción más en la boleta que tiene ciertas características que ayudan a renovar (moralmente) el sistema político actual.
  9. Guadalajara y sus características. Este punto — como muchas cosas en política — es un cuchillo de doble filo. Por un lado, podríamos reducirnos a agendas locales, activismos de calle, grillas vecinales: un riesgo constante. Pero también hay un movimiento que, desde su regionalismo, activa focos de atención fuera de la capital. La apuesta por el Senado responde a esto. La construcción de un movimiento político más consolidado y amplio debe sopesar lo macro con lo micro; en esto, también, la apuesta legislativa es consciente. Desde los Congresos, ¿qué se debe/puede hacer? Apostar, aunque sea indirectamente, a la tan sobada división de poderes.
  10. Lo público. Sin dudas, hacer brigadas en la calle te replantea todo prejuicio sobre lo público. Entiendes la pertinencia de decir “espacio público”. Te das cuenta de que la banqueta es más tránsito que convivio, que la tranquilidad y la no-molestia es el valor más preciado, que no solo hay rejas que separan: hay edificios llenos de timbres con interfón que te impiden rehacer conexiones sociales. Hacer política, en esquemas masivos, es apostar por generalidad. No hay de otra. Sin embargo, esto ha contagiado a un replanteamiento de lo público, que comienza a verse en las agendas políticas de Wikipolítica: un futuro que sea nuestro. Un futuro en el que contemos con las instituciones públicas — donde el IMSS, el transporte público, el SAT y la SEP — funcionen. Porque, qué creen, no funcionan.

El cansancio está presente, pero las motivaciones son más recurrentes. Junto firmas para la aspiración de Pedro Kumamoto y Juanita Delgado al Senado, de Pablo Montaño a la diputación federal del distrito 8, de Alberto Vale al 13 y de Rodrigo Cornejo al 10.

Si logré contagiarlos, ayúdennos con su firma.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.