Despotismo emocional

¿Por qué nos hemos sonreído en estos 86 segundos? Sepan que las culpables son las neuronas espejo , que activan la copia de un comportamiento sobre lo que están viendo. Responsables de la empatía, y por tanto del aprendizaje por imitación. Los primates las tienen, los hombres las tienen, los psicópatas no.

Si "una imagen vale más que mil palabras", admite que una "neurona espejo vale por mil imágenes". El potencial emocional que tienen las imágenes es enorme. Narrativas, relatos, información ...

¿Hasta cuándo hay que aprovechar este potencial cuando se crea una realidad que supera los límites de lo emocional?

Vayamos a nuestro cerebro. Dispone de dos hemisferios, el izquierdo que procesa la información, analiza el tiempo lineal, mide el tiempo, planifica, verbaliza, abstrae. Piensa en palabras y en números. Es la sede de la escritura y la lectura, donde se encuentran los centros del lenguaje.

Hemisferio que es verbal, analítico y simbólico.

Abstracto, comprende el espacio y el tiempo.

Racional, razonables Digital, cuenta números. Lógico y lineal.

El segundo hemisferio es el derecho. Percibe de modo global, sintetiza la información que le llega. Recoge la percepción, comprensión espacial. Alberga la facultad de control en los aspectos no verbales en comunicación, reconocimiento, intuición, incluso recuerdo de voces, melodías y caras. Es la sede de las imágenes.

Hemisferio visual, sincrético y concreto.

Analógico, ve las semejanzas entre las cosas, no verbal, no temporal, sin sentido del tiempo.

Intuitivo y holístico.

Los estudios indican que el hemisferio derecho "dispone de una mayor capacidad para detectar las diferencias visuales en las expresiones emocionales faciales y posturales, y también para poder detectar con un índice de error más pequeño, la modulación emocional de la voz o prosodia"

El hemisferio derecho es la cuna de la emoción. Las imágenes lo saben y llaman a su puerta. Su potencial simbólico abre y excita una interpretación diversa. En lo denotativo , la imagen muestra, y "leemos" lo que muestra. Es una mirada objetiva, enumerativa, resultado de la descripción. En lo connotativo es una mirada subjetiva, el producto de la interpretación y la valoración, el contexto y la experiencia del espectador.

Si el siglo XVIII, XIX y XX fueron los de la razón, el siglo XXI es el de la neurociencia , en el que las emociones tienen un papel muy relevante. Muchas generaciones han sido instruidas y educadas en los fundamentos racionales, la enciclopedia fue el referente y Gutenberg el canon. No cabe duda, la era de la imprenta creció y maduró con la palabra que "toca" y desarrolla de modo particular el hemisferio racional y abstracto.

Hoy los relatos se han fragmentado en millas de pedazos que pueden volar por las redes. La atención es más difícil de atrapar que nunca, bombardeada a diario por kilómetros y millas de estímulos que apelan a ese "cerebro emocional y límbico". Y los grandes relatos (política, religión y familia) están reducidos a una mirada, pensamiento y moral relativos. Tiempos para la posmodernidad. (Lyotard 1979).

En nuestra retina permanecen deportistas que se emocionan, los políticos también lloran, como han manifestado, Trudeau, Obama o Berlusconi, muchos artistas y actores se emocionan y lo enfatizan en público. Añadamos los géneros y subgéneros en torno a la realidad fría , atentamente contra la elerrealidad frente a la telebasura .

¿Cómo funciona esta herramienta de demostración emocional permanente? Aquí hay algunos ingredientes que caracterizan este tipo de relatos.

lustración por José Antonio Gabelas

Es la presentación del todo, pero con la perspectiva de una mirilla graduada de antemano. Es la llamada telerrealidad , que inspira muchas películas y el mejor vendedor de la actualidad. Definir este concepto con precisión es complicado. El docudrama (coloquialmente llamado telerrealidad), es un género híbrido que se adhiere a las parrillas locales, nacionales e internacionales, en un festival mundial mediático, con muchos beneficios económicos.

Este hibridismo dificulta una exacta definición. Es la eclosión de la convergencia mediática y los portales web, con el "género-matriz" del docudrama, compuesto por subgéneros, bien reciclados o inventados, que se diversifica y formatea con contenidos también reciclados que se fusionan en una espiral ininterrumpida. Los géneros tradicionales información + entretenimiento + publicidad, serpentean en mutaciones impredecibles. Un baby boom mediático continuo e hiperpresente.

Las narrativas necesitan rostros, casos, situaciones, acciones, escenarios, ritmos, intriga, incertidumbre, desafíos y conflictos para sus lectores, espectadores, interactuantes sonrían y lloren. Sientan y se emocionen, y esto sucede cuando hay imágenes visuales o sonoras que provocan las emociones.

¿Están justificadas en el relato?

¿Simplifican o banalizan la información?

¿Son imágenes que precisan y exigen su expresión emocional?

¿Podemos y debemos centrar la información, la educación de la política o la cultura en imágenes que emocionan?

Estas son algunas preguntas que me provocan la lectura de "Sentimentalismo tóxico". El escrito por Theodore Dalrymple, que es el pseudónimo que utiliza el psiquiatra y el escritor británico Antonhy Daniels.

El uso de una imagen para emocionar puede facilitar el compromiso ético frente a la barbarie, pero acompaña los datos y la información con imágenes que buscan emocionar, no debes crear una opinión solo desde lo obvio y el estereotipo . La naturaleza humana es contradictoria y sus conflictos complejos, en un entorno densa incertidumbre .

Insiste Daniels (el paréntesis es mío):

"Buscamos la simplicidad en aras de una vida mental más tranquila, el bien absolutamente bueno; el mal, totalmente malo; lo bello, enteramente bello"

"En todo problema humano hay siempre una solución fácil, clara, plausible ... y equivocada" Henry-Louis Mencken

Desde las emociones al sentimentalismo tóxico hay un corto y tentador paso, el tránsito de lo privado a lo público. Pero es un paso que tiene sus consecuencias, porque la expresión pública de los sentimientos pide una respuesta a las que lo tienen, las lágrimas. Señala el psiquiatra británico que "existe algo coercitivo o intimidatorio en la expresión pública del sentimiento".

¿Para qué hacer algo en público si nadie lo nota?

La cuestión de si debe tener emociones, sentimientos o no, la pregunta es cómo, cuándo y hasta qué punto deben expresar estas emociones y sentimientos.

1. Convendrán conmigo que la expresión debe ser acorde y proporcional al contexto y las circunstancias en que se produce. Lo que está permitido y digno en la intimidad, es rechazable ante extraños.

2. Las emociones y sentimientos no se miden o pesan por kilos, litros o gramos, pero todos saben cuando una demostración de las emociones es excesiva.

La no distinción entre lo público y lo privado, empobrecen la vida, banalizan los sentimientos y mercantilizan las emociones.

Empezar hablando del cerebro y continuamos reclamando su unidad. No existen evidencias de que haya personas que usen un hemisferio más que otro, dado que cada hemisferio tiene sus funciones. Para la celebración de cualquier sesión de los hemisferios que son como una gran orquesta. El cerebro busca siempre el equilibrio, que lo avala, sus múltiples puentes sinápticos, ese espeso bosque, el relleno de conexiones neuronales que conectan de modo bidireccional y constante a los hemisferios.

Una vez que ofrecemos una vez más nuestro propio cerebro.

¿Qué sentido tiene repetir otra ley del péndulo histórico? ¿No hemos pasado de la tiranía racional de los siglos pasados ​​al despotismo emocional de esta última década?