¿Nos damos la debida importancia?

¿Te has preguntado si vives la vida que a alguien más le gustaría vivir? Probablemente has pensado en vivir otra vida que no sea la tuya y que sea una que cumpla mejor con tus deseos, aspiraciones, metas y objetivos. A veces nos vemos en los zapatos de otra persona, no por empatía, sino por admiración.

En el tiempo en que vivimos, es muy fácil voltear a ver la vida de los demás. Personas famosas, millonarias y excéntricas, por ejemplo, que, aparentemente, viven de forma perfecta, rodeada siempre de dinero y lujos, con gente atractiva y llena de felicidad. Nos topamos con estos estilos de vida utópicos y los hacemos nuestro ejemplo a seguir.

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Comparamos nuestra forma de vivir con la de los demás y creamos una imagen de como debemos vivir. Sin darnos cuenta, despreciamos todo lo que tenemos, le quitamos mérito a lo que en verdad nos hace felices y le arrebatamos la grandeza a nuestros logros y a lo que hacemos.

Solemos concentrarnos más en todo lo que está mal con nosotros que con lo que está bien. Tenemos un problema con aceptarnos, siempre queremos cambiar algo nuestro y nos invade la inconformidad cada que volteamos y vemos lo que hemos hecho y lo que siempre hemos querido hacer, ¿Y si mejor volteamos y vemos más hacia lo bueno?

Piénsalo, ¿A cuántas personas no le gustaría vivir lo que estás viviendo? Estar donde tú estás tal vez no haya sido fácil, pero pudo haber sido más difícil. Así como nosotros vemos a las personas “más afortunadas” como algo que debemos ser o imitar, también puede haber alguien que se esté preguntando como sería vivir tu vida, como sería ser tú.

Debemos empezar a vernos a nosotros mismos con la misma admiración con la que a veces vemos a los demás. Querernos un poco más, conocer quienes somos y lo que hemos hecho, saber de lo que somos capaces y de lo que podemos llegar a ser. Apreciar lo que tenemos y hacer uso inteligente de ello.

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Somos afortunados de tan solo poder leer esto: estamos vivos, sabemos leer, tenemos internet y un dispositivo con el que podemos acceder a esto. Dejemos de quejarnos sobre lo que nos hace falta y busquemos entre lo que ya tenemos, podría resultar sorprendente lo que se puede encontrar en uno mismo. Buscar el cambio no está mal, pero concéntrate en cambiar las cosas que sepas que te van a funcionar, y no en las cosas que viste en alguien más que crees que se verían bien en ti.

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