Juanes regresó a casa.

Regresar a casa siempre es un acto de recogimiento. Es volver a conectarse con quien uno verdaderamente es. Es entender de dónde se viene y aclarar el paisaje para saber hacia dónde se va. Regresar a casa es soltar, perdonar y limpiar; es aceptarse, reconocerse y amarse. Es despojarse de la trivialidad del mundo moderno y es, por supuesto, mirar el mundo desde afuera.

No en vano Juanes presentó su disco en Medellín. Ni tampoco en vano es, el equipo de producción que escogió.

“Mis Planes son Amarte” -más allá de ser un maravilloso y complejo proyecto audiovisual- es un statement de alguien que se conectó otra vez con quien era, con sus raíces y tal vez, perdonen mi atrevimiento, con su razón inicial de hacer música.

No pretendo ser injusto ni atrevido con sus trabajos anteriores, al revés, fueron claves para que este álbum lograra ser lo que es; el “P.A.R.C.E” y el “Loco de Amor” fueron discos que seguramente sumaron en la experiencia, en lo que se debe y no se debe hacer y por supuesto en entender que cada disco es un proceso distinto. Pero seguramente algo debía estar pasando dentro de Juanes para no poder conectar de la misma forma con su público.

Siempre he creído que la música es la expresión más honesta de un ser humano; es abrirle el alma a millones de seres desconocidos y esperar conectar con ellos. Es poner en los oídos de los demás las historias propias, los sueños, los amores y desamores; es un acto de valentía por donde se mire. Y es ahí donde faltaba Juanes. Fue ahí donde la música no funcionaba. No había historias que conectaran. Por más maravilloso que fue “Loco de Amor” en cuanto a producción e interpretación (Abe Laboriel Jr en la batería,Bryan Ray en el bajo/guitarra y “Meme” del Real en los teclados), faltaba Juanes. Faltaba su guitarra eléctrica. Y por eso es que ahora, Juanes volvió a su casa.

Volvió a coger su guitarra eléctrica, sanó, limpió y empezó a escribir. Se despojó de la mala energía. Se despojó del ego y regresó a lo básico.

Darle a una pasada entera al disco es hacer un recorrido lleno de optimismo, de amor y de desamor. Es recorrer sus influencias más grandes; como si nos dejara ver en sus canciones todas aquellas que cantaba cuando era joven: la presencia de Gardel y de Octavio Mesa; lo importante que fue Pink Floyd para él.

Tenía claro el sonido que quería: la guitarra eléctrica volvió a ser protagonista. Tomó las riendas de la armonía pero también se echó al hombro la percusión del disco. Las intenciones en los cortes reflejaban el protagonismo de su instrumento.

Volvió a contar historias. Las palabras volvieron a cobrar sentido y cada una de las canciones del disco invitan a mirar el mundo con amor y con optimismo. Se arriesgó a cantar en inglés y no sucumbió al electro/pop con el que muchos intentan entrar al mercado anglo. Se arriesgó a hacer una colaboración, llamó a Fonseca y de ahí salió una de las canciones más lindas del disco. Llamó a otra amiga, Kali Uchis, y se acercó lo que más pudo a lo urbano sin poner en riesgo su esencia. Otro gran acierto de Juanes: regresar sin hacer reggaetón ni colaboraciones urbanas.

Le creyó a su música, a lo que tenía entre las manos; creyó en lo que había compuesto, se dio su tiempo y le fue fiel a sus principios artísticos. Algo que no todos los artistas tienen en este tiempo. Juanes co-produjo el disco con Sky, Mosty y Bull Nene -productores del género urbano- que lograron encauzar ese universo de colores sonoros en un álbum elegante, latino, poderoso, honesto y real.

El pináculo del disco llega con “Mis Planes son Amarte”. No era necesario hacer un reggaetón para regresar; Juanes decidió hacer una de las mejores canciones latinas que se han escrito en la historia sin usar fórmulas ni colaboraciones corporativas. Una hermosa muestra de que la música pop puede convivir con elegancia con el jazz, el soul y un hermoso pequeño solo de blues. Y si, con productores de género urbano. Aplauso para ellos.

El regreso de Juanes es maravilloso. Demuestra que la música es el fiel reflejo de lo que pasa muy dentro del alma y del corazón. Este disco demuestra que regresar a casa es siempre importante; que reconocerse y acordarse del lugar que uno ocupa en el mundo es clave para dar un paso hacia adelante.

Juanes regresó a casa. Bienvenido de vuelta, parce.

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