¿Por qué nos gusta tanto el fernet con coca?

El fernet con coca es considerado un clásico argentino, aunque ninguna de las bebidas que lo compone sea de origen nacional. ¿Por qué nos gusta tanto y por qué se lo asocia con Córdoba? ¿Por qué no distingue franja etaria, sexo ni clase social?

Lleva dos o tres hielos, una medida variable de fernet y gaseosa cola. Se recomienda servirlo con una inclinación de 45 grados y en vaso largo, para que la gaseosa no pierda el gas. La espuma debería expandirse hasta desbordar el vaso para luego contraerse y permanecer dentro de la circunferencia del vidrio. Por el contrario, si se chorrea entre los costados, la gaseosa fue servida con demasiado apuro y el trago perderá su carácter, su condición perfecta.

Algunos arrojan un hilo más de fernet justo en el momento en que la espuma amenaza con escaparse del vaso, para que se repliegue y no se derrame: un fernet con coca bien servido debería mostrar la espuma a punto de deslizarse por la parte exterior del vaso pero que no, no se cae, y entonces observamos esa maravilla uno, dos, seis segundos a lo sumo, porque después le damos el primer sorbo y adiós a aquella perfección propia de la coctelería.

El fernet con coca –también llamado Fernando, Fernandito y variaciones similares– se inscribe dentro de los cócteles sencillos y populares, como el Cuba Libre o el Gin Tonic, pero es mucho más que eso, porque la combinación entre esos dos líquidos oscuros produce una alquimia irresistible para millones de habitantes de este país.

Es un caso bastante particular: dos bebidas con fórmulas complejas cuyas patentes son custodiadas con mucho recelo, ninguna de las cuales nació en nuestro país (una es italiana y la otra estadounidense), producen, mezcladas, un trago muy asociado al ser argentino.

Y más concretamente al cordobés, a la idiosincrasia de sus habitantes desde la mirada extranjera, que ubica ese trago al mismo nivel del humor y el cuarteto como características básicas de su identidad.

La culpa como mito de origen

Aunque existen algunas versiones más o menos serias al respecto, no hay documentación precisa sobre el origen de esta mixtura. Según algunas fuentes, ya se la bebía en la década de 1950, como una variación amable de la mezcla del fernet con soda.

Otras voces indican que el trago fue inventado por un barman de Cruz del Eje, al noroeste de Córdoba, quien lo ofrecía a los parroquianos del bar como un nuevo elixir.

También están quienes aseguran que el fernet con coca proviene de las provincias del norte, y su popularidad en Córdoba se debe a los jujeños que vinieron a estudiar a esta provincia y lo impusieron como bebida de previas.
Hernán Mutti, gerente de marketing de Branca, marca líder del mercado de los fernet, respalda la historia de que el trago se consume desde hace varias décadas, al menos desde mediados del siglo 20, sólo que durante mucho tiempo se lo bebía en los hogares, de forma privada y sin jactancia, casi con culpa.

“A partir de los ’90, trabajamos para darle difusión a la idea de que todos consumían esa bebida. Hicimos una campaña que dejaba en claro que era un trago para todo el mundo, porque antes lo tomaban adentro de la casa, no era de consumo extendido en los bares y las discotecas”, recuerda.

Barril de fernet en la planta de Branca en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires.

El periodista e investigador Facundo Di Genova, autor del libro El barman científico (Siglo XXI Editores) y una de las personas más informadas sobre bebidas alcohólicas en Argentina, concuerda en ese punto. “La publicidad rescató una práctica popular y comunitaria y la elevó a otro grado”, dice.

“En Italia, que es donde se originó el fernet, se lo toma mucho con gaseosa de lima limón. Fernet hay en todo el mundo y, de hecho, vas a las barras de otros países y hay cocteles con fernet muy sofisticados, que no tienen nada que ver con las cantidades industriales con que se toma acá. El fernet con coca es particular de Argentina”, agrega Di Genova.

¿Por qué es tan popular? ¿Por qué funciona tan bien? “Funciona porque es un matrimonio perfecto, como el queso y el dulce de batata. Son cosas que se dieron naturalmente”, asegura Mutti. “No hay explicación científica del éxito, pero hay una respuesta que los jóvenes manifiestan: tomado con responsabilidad, a diferencia de otras bebidas alcohólicas, el fernet no te deja resaca. Entonces hay que trabajar con mucho cuidado ese asunto, porque puede generar un exceso de consumo”.

Ilustración de Juan Colombato.

Fórmula secreta

La fórmula del Fernet Branca es uno de los secretos mejor guardados de la coctelería mundial. La bebida sólo se fabrica en dos lugares del planeta: en la planta de Milán y en la de Tortuguitas, provincia de Buenos Aires. Mientras realizaba esta investigación, Branca me invitó a su fábrica en Argentina, que por sus características y comentarios adquiere dimensiones de mito popular: allí se produce la magia, la mezcla de ingredientes –ninguno obtenido por cultivo, sino propios de la naturaleza, como cortezas o savias de árboles, raíces y especias de todas partes del mundo– que combinados con alcohol crean el fernet tal y como se lo conoce.

“Desde ya se los advierto: no les vamos a revelar la fórmula”, dijo Mutti cuando se presentó antes del recorrido por la planta, mitad en broma, mitad en serio. Sus palabras no apuntaban tanto a mí, un simple periodista, sino a un grupo de bartenders de diferentes ciudades del país muy interesados en conocer el proceso alquímico.

Sólo se deslizó que el fernet lleva “varias decenas” de ingredientes, algunos de los cuales son genciana de Francia, quina roja de Ecuador, granos de café de Colombia y Brasil, cedrón y coriandro sudamericanos, goma mirra de Somalía, galanga de Indonesia y menta argentina.

De cualquier manera, incluso conociendo todos los elementos no sería suficiente para replicarlo, porque cada uno lleva una medida específica, una conservación particular y un estacionamiento que varía en cada caso.

“Candombe para el fernet”, una de las primeras canciones dedicadas a la mezcla mágica, escrita por Fernando “Flaco” Pailos cuando integraba el grupo Los Viejos Pescados a comienzos de los ‘90.

Competencia

Son varias las marcas de fernet en el mercado actual. Están 1882, Capri, Cinzano, Lusera, Nero 53, Ramazzotti, Vittone, entre varias otras, cada una con su fórmula, probablemente igual de complejas, aunque apunten a mercados diferentes: algunos son productos premium, otros son más económicos. Lo que los une, en todo caso, es que la apabullante mayoría de las botellas que se venden son para ser mezcladas con gaseosa.

Desde Branca aportan una estadística que no deja mucho margen para la especulación: sólo el 5 por ciento de lo que se vende es para consumo puro y el resto se usa para mezcla. Y dentro de ese 95 por ciento, un enorme porcentaje es con gaseosa cola.

En ese rubro también existen varias marcas y, al igual que ocurre con el fernet, hay un líder claro. Todo depende de las preferencias de cada persona, pero al momento de preparar el trago, según las estadísticas, Coca Cola gana la pulseada entre marcas como Pepsi, Manaos, Cunnington o Suitty. 
Hay algo en la fórmula de esas dos marcas clásicas que, maridadas, forman algo especial, una combinación difícil de replicar en otros cócteles. Mutti definió la mezcla como un matrimonio perfecto, pero tal vez exista algo menos metafórico para explicar el fenómeno.

“No lo tengo documentado, porque sus fórmulas son secretas, pero estoy convencido de que las recetas del Fernet Branca y la Coca Cola comparten muchas de las hierbas, especias y vegetales. Desde un punto de vista organoléptico, se amalgaman muy bien: son como hermanos separados al nacer”, dice Di Genova.

Luego agrega un dato histórico clave para comprender el éxito de la fusión: “En su origen, la Coca Cola era un fernet. Cuando estudié su historia, encontré un apartado de John Pemberton, creador de la Coca Cola, en el que se especificaba que era una bebida de hierbas vegetales con alcohol. Se usaba para tratar a los adictos a la morfina después de la guerra. Estamos hablando de un periodo que va de 1780 a 1800, aproximadamente. Eso está documentado: la Coca Cola tenía alcohol. ¿Qué pasó con esa versión alcohólica? ¿Por qué la modificaron? Por la prohibición del alcohol en Estados Unidos. Se decidió sacárselo y hacer un refresco cola. Ahí nace la bebida tal como la conocemos hoy”.

¿Por qué nos desvela?

Los entendidos y entrenados en cocktails suelen menospreciar el fernet con coca a raíz de su simpleza. Se ha vuelto un trago demasiado común. Incluso algunos bares cocteleros de Argentina optaron por quitarlo de su carta en los últimos años, para privilegiar los tragos de autor, por lo general más originales y sofisticados. Pero eso no impide que muchos clientes lo pidan noche tras noche.

“Es dulce, fácil de tomar y es económico, un factor para nada menor”, dice Matías Leanez, jefe de barra de La Cova del Drac, punto obligado en Güemes para los amantes de la bebida.

“Inicialmente tal vez no es tan sabroso, pero con el tiempo se vuelve indispensable para el consumidor, así sea para la sobremesa o la previa. En los últimos años se lanzaron nuevas marcas, pero la mayoría fueron quedando en el camino, por una u otra preferencia”, analiza.

Di Genova apunta a una dirección similar: “Responde al paladar de la juventud. Se toma fácil, no hay una búsqueda para tratar de determinar la complejidad de los sabores mediante el paladar. De hecho, a muchos que disfrutan el fernet con coca les resultaría intomable con soda o purito, como digestivo”.

Otro dato importante que ayuda a su popularidad es que tanto una bebida como la otra son trasversales: no distinguen franja etaria, sexo ni clase social. Tienen entusiastas en todos los ámbitos. De hecho, entre mayo de 2014 y septiembre de 2016, el Fernet 1882 estuvo dentro del programa Precios Cuidados.

Producción de fernet Branca en Tortuguitas.

Por otra parte, el fernet con coca es una especie de leyenda pop en Argentina. Varios artistas le han dedicado canciones y cada noticia relacionada con el trago produce algún tipo de revuelo. Por ejemplo, cuando aumenta su precio o algún famoso comenta que lo ha probado (en 2016, Rami Malek reconoció que le gusta bastante en una entrevista con The Daily Beast). También suelen visitar Córdoba periodistas de otras partes del mundo para intentar comprender el fenómeno, como Jonathan Gilbert, del New York Times.

Mutti dice al respecto: “Creemos que hemos hecho bien las cosas, porque cuando este equipo tomó el producto, allá por el ’92, había que limar y transformar algunas características. El fernet era un producto vergonzante, no se tomaba en los bares. Hoy es diferente”.

“No hay otra marca en el mercado con ese fanatismo, no solamente en el rubro bebidas. Hay gente que se tatúa el águila o que ha bautizado a su hija Bianca por Branca”, añade. “Acá hay un fanatismo que viene de las raíces, y una explicación posible es que es una bebida que viene de Italia. El 50 por ciento de la población de este país es descendiente de italianos. Es una mancomunión con la mitad del país casi de arranque”.

Kion, uno de los youtubers más populares de Argentina y fan confeso del trago, publicó un video en el que explica cómo preparar un fernet con coca generoso.

El cordobés es “yuyero”

Las raíces italianas tal vez expliquen la popularidad en todo el territorio argentino, pero no específicamente en Córdoba. ¿Por qué gusta tanto en esa provincia? “Aunque la fábrica no esté en Córdoba, acá es el lugar de Argentina donde más fernet se consume. Está muy asociado a festivales populares, como los bailes o el rally”, dice Leanez. “El tema de su economía y la fácil preparación de este hito coctelero cordobés hacen que se desarrolle sin problema. Si lo pensamos así, siempre que tengamos alguna fiesta popular va a haber un cordobés con un vaso de fernet en la mano”.

El gerente de marketing de Branca aporta otra visión. “Nosotros adjudicamos esa conexión, y hay algunas investigaciones que nos orientan hacia esta conclusión, a que el cordobés es muy ‘yuyero’. Lo digo con respeto, eh. El cordobés, por cualquier malestar, toma té de burro, de boldo, peperina, etcétera. Por la cantidad de hierbas que tiene nuestro fernet, sería como una súper síntesis de varios tés, tiene alto contenido herbáceo”, explica.

“¿Ese es el motivo por el que lo consume el cordobés? No, no tomás fernet porque te duele el estómago. Lo tomás porque es rico, porque lo querés compartir, porque forma parte de tu mundo, de tus gustos dentro de la oferta de bebidas”, añade.

Fácil de preparar y de beber, útil para cualquier encuentro o para degustar a solas, identificación con las raíces familiares, maridaje que ofrece un estado agradable y al otro día no deja consecuencias molestas: he allí algunas de las razones por las que ese trago oscuro y de espuma espesa nos fascina tanto. El fernet con coca ha trascendido sus orígenes y, como suele decirse de las canciones populares, ya es patrimonio argentino.