Tejer conexiones

Dejemos de pensar en el tiempo y espacio.

Es evidente que más del 95% de las personas de este mundo viajero solo conocen dos componentes en sus vidas; espacio y tiempo. Se rigen por ellas como leyes inmutables en su día a día dejando de ver lo profundo, bello y misterioso que existe más alla de nuestra capacidad de generar conceptos del mundo y cosmos (espacio-tiempo).

Hay una variable que la mayoría olvidamos y es el alma, no hablo de ella desde una perspectiva exclusivamente religiosa sino de aquello que es inherente a nosotros, como ser y seres humanos. Quizás nuestro razonamiento ha podido conceder una autoridad inigualable a nuestro cuerpo para hacerlo saber que solo vivimos en un mundo condicionado por leyes físicas fijas pero también inquietas por hacerse descubrir más.

Cuando nacemos, no se nos “concede un alma”, por que es atemoporal, existe y siempre existió. Por lo que también existen infinitas posibilidades de que ellas se encuentren en ese submundo espiritual. Lo curioso es que sólo un 5% lo puede “ver”.

La guía del alma.

Una sola palabra lo difine todo; decisión. Ella caracteriza nuestro día a día a pesar de que nuestra conciencia actúa en un mundo exlusivamente físico. Existen decisiones buenas o malas aunque eso, en verdad, no importa.

Aunque antes de avanzar me gustaría hacerles un repaso sobre resonancia porque me parece que es genial explicar todo esto desde ese concepto y perspectiva. El término resonancia se refiere a que cuando dos ondas están a la misma frecuencia, se suman y aumentan su amplitud, es decir, cuando dos frecuencias son resonantes significan que sus ondas se unen y “crecen” formándose uno solo y más grande que las dos por separado.

Entonces desde que somos conscientes nuestra llave al alma son las decisiones que tomamos, cada una de ellas hacen que resuenen o no con otras almas en el preciso momento y tiempo adecuados llevándonos así a construir una red, tan grande e inmenso como un tejido que se compone de miles de hilos. Imaginemos a esa red de niño como ha empezado ¿Una infancia extrovertida? ¿Nos fascinaba tanto algo que tomábamos la decisión de desobedecer a nuestros padres para ir detrás de aquello que nos movía? O, simplemente olvida todo en este momento y piensa en la serie de decisiones que tomaste en tu vida para leer este pequeño y humilde escrito. Increíble ¿No?

Concepción cuántica del amor en base a la decisión.

Siempre imaginé que el amor es como el campo cuántico, es tan fugaz que esta constantemente apareciendo y desapareciendo, aparece en las tres dimensiones y desparece en la nada transformándose de materia a energía. Pero ¿a donde va cuando desaparece? En realidad, desaparece solo de nuestra perspectiva (espacio y tiempo) aunque siempre existe y va a existir independientemente del punto que este ubicado.
Cuando tenemos una apasionada implicación emocional hacia otras almas y estas resuenan con la nuestra genera una conexión electromagnética tan fuerte que atrae una realidad que deseamos con todo nuestro corazón y es en ese mismo momento, tan eterno, que ocurren los milagros.

Somos lo que ese tejido nos permita ser, encontrarnos con esas almas más alla del saber.

Sin embargo a pesar de una profunda sensación de incomprensión a lo desconocido, aceptemos lo maravilloso de lo misterioso, porque de ellos nacen los milagros más generosos.

Una vida, en el cual podemos tejer aquella red resonando y creciendo con otras almas, será la que nos permita gozar de una felicidad con verdadero placer.

No existen caminos, solo conexiones que permitirán que tu vida sea como una lluvia de bendiciones.