De la Pobreza y La Empatía

¿Es la empatía la solución a la pobreza en el mundo?


La meditación es algo que siempre quise practicar. Finalmente, hace 3 años estaba sentado en la posición de medio loto practicando meditación y técnicas de respiración. Fue un descubrimiento. Un boom. Una revolución.

Nada, hasta ese momento, había conseguido en mi lo que la meditación y la respiración. Casi instantáneo. 3 días bastaron para que el nivel de estrés, que por aquellos días cargaba en la espalda, bajara.

Esos días también reflexioné mucho. Si algo tan sencillo como esto: sentarse, respirar, cerrar los ojos, enfocarse, puede traer tanto bienestar a las personas, entonces, vamos: Esto es lo que el mundo necesita para ser un mundo mejor.

Y hasta cierto punto, con algo de entendimiento de las cosas, del mundo y la realidad, tiene sentido. Pero no deja de haber cierta inocencia en todo eso. Sólo un par de años después, con el peso de la experiencia, la lectura y las reflexiones, descubrí muchas cosas.

Pongámoslo de una forma sencilla: En el mundo aun existen más de 1 billón de personas viviendo en la linea de la extrema pobreza, eso significa vivir con menos de 1 dólar al día. Para ponernos en contexto y darle a las cosas el peso de su realidad, esto es: menos de 500 pesos chilenos o 13 pesos mexicanos, aproximadamente.

Hay cosas obvias: Ganar 1 dólar al día no te permite lujos como estos, pagar un curso de meditación, aun uno básico. Pero bien, ese problema puede ser resuelto: Creemos cursos gratuitos y construyamos una red de voluntarios que lleve estos cursos las personas más pobres del mundo. Genial. Lo tenemos.

Ahora bien, pensando con mas detalle, una persona que gana menos de 1 dólar diario, probablemente no tiene que comer todos los días. Vamos, tal vez ni siquiera tiene donde dormir dignamente.

Su orden de necesidades están muy lejos de necesitar la meditación. Sus necesidades son básicas: alimentarse, vestirse, tener un techo donde dormir. Ya no pensemos en comer alimentos saludables, vegetarianos, cuidadosos con el medio ambiente. Ellos quieren comer, lo que sea, lo que puedan.

De pronto parece que todo eso: meditar, elegir productos responsables, comer menos carne, cuidar el agua, no tirar basura, son meras vanidades. Temas del primer mundo. 1 billón de personas está muriendo, mientras yo como menos carne.

No me confundan, no quiero decir que meditar o ser responsable esté mal de alguna manera, todo lo contrario, es esta responsabilidad y nivel de conciencia lo que nos distingue de todas las generaciones anteriores a la nuestra.

Sólo creo que hace falta un poco más: Hay cosas más básicas de las que nos deberíamos estar ocupando, no día y noche, pero dando un poco de nuestra atención.

Todas esas “prácticas responsables” son maravillosas para lograr el bienestar humano y del planeta: Meditar, comprar productos en mercados locales, plantar tus propios huertos, andar en bicicleta, ser vegetariano, usar energías alternativas. Nombra una, hay miles de cosas que uno puede hacer por el mundo.

La triste realidad es que hay un billón de personas que nunca se beneficiarán de eso. Así de sencillo. Muchas de los hábitos responsables que asumimos nos está sumiendo en una especie de sopor, y en ocasiones, volviéndonos un poco individualistas, y a veces, cerrándonos los ojos con un poco de vanidad: Sólo como vegetales: estoy contribuyendo al mundo y me siento mejor. Es todo.

Insisto, no quiero decir que hacer algo de eso esté mal. Lo que quiero decir es que hay que ver más allá de nuestra individualidad y entender que somos parte de un todo, que cuidar de nosotros y del planeta es maravilloso, increíble. Pero también entender que hay miles de millones de personas que aun necesitan de nuestra empatía. Empatía, esa es la clave. Que eso significa verdadera evolución, individual y como género humano.

Un amigo hace poco me compartió un hermoso caso de una tribu africana (Ubuntu), al final del texto se leía algo que me animó a escribir esto. Dice así: ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes? UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: “Yo soy porque nosotros somos.”

Empatía. Pura empatía.

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