Jamás pensé que leer filosofía me cambiaría

Y cómo creo que puede cambiarte a ti

Nunca había tocado un libro de filosofía hasta hace apenas ocho meses. Como la mayoría; juzgaba basado en ignorancia y pereza por esforzarme a re-leer frases que no comprendía. Finalmente, –pensaba– los que estudian filosofía están locos/fumados, usan chanclas, no se bañan y hacen paros en la UNAM.

Aunque hoy la filosofía suena tan ajena a cualquiera de nosotros, la realidad es que hace 2,000 años era tan común que sin duda nuestros padres nos llevarían a una escuela filosófica desde niños. Es más, seguir una corriente filosófica en Roma llegó a ser una moda y muchos se vestían o se hacían pasar por filósofos. La filosofía y los filósofos eran parte de la vida cotidiana, no eran vistos como locos y eran admirados socialmente.


Mi primer encuentro con la filosofía fue Meditaciones de Marco Aurelio. Siendo Marco Aurelio emperador romano durante 18 años tuvo literalmente el mundo a sus pies, y aún así, dedicó su tiempo a escribir uno de los libros más hermosamente redactados de todos los tiempos; sus pensamientos siguen teniendo una increíble vigencia después de 2,000 años.

Frente a la estatua original de Marco Aurelio en Roma

Me ilusionó tanto la filosofía Estoica que continué con Seneca y sus Cartas a Lucilo – una serie de 124 cartas fantásticas-Después de ser consejero del Emperador Nerón y habiendo sido expulsado de Roma por este, Séneca mantuvo su autenticidad de vida e intactas sus emociones aún habiendo perdido sus posesiones, su libertad y posteriormente su vida.

Hoy soy un poco más curioso y leo a Sartré, Shopenhauer y Nietzsche. Son más complejos de comprender, pero tienen conceptos que todos hoy en día aplicamos y que por ignorancia desconocemos de dónde provienen.

¿Pero de qué p@#& sirve la filosofía si soy un guey normal?

Esto es lo que me ha enseñado a mi:

Materialismo

Suena casi imposible dejar de desear bienes materiales en estos días. Todo el tiempo queremos demostrar a los demás lo que somos y tenemos. Posteamos fotos de nuestra “vida de lujo”, queremos tener mejores muebles, casas, autos o relojes que el vecino. Ignoramos que el deseo material es infinito y es la causa de muchas de nuestras ansiedades.

…que quien entre en nuestra casa pueda sentir admiración más bien por nosotros que por nuestros muebles. Grande es aquel que se sirve de una vajilla de arcilla como si fuera de plata, no menos grande es aquel que utiliza una vajilla de plata como si fuera de arcilla. Es debilidad del alma no poder soportar las riquezas. (Cartas de Séneca a Lucilo, carta V)

Ahora bien, bajo la perspectiva del estoicismo dejar de desear los bienes materiales no significa perseguir la pobreza –la cual resulta no ser tan mala–sólo nos enseñan a dejar de desear lo material. Ni Seneca ni Marco Aurelio eran personas pobres –todo lo contrario– solo que no tenían ningún interés en acumular bienes y mucho menos en presumirlos. Su forma de vestir era austera, vivían con lo suficiente y actuaban amablemente. No buscaban acumular riquezas sino mero aprendizaje para después compartirlo desinteresadamente. Ser rico no era para ellos sinónimo de arrogancia, prepotencia o estancamiento intelectual.

La filosofía estoica busca la virtud interior basada en la inteligencia, la calma y la ausencia de pasiones o deseos sin sentido. Si nos detenemos a pensar, nos daremos cuenta que los deseos materiales por su carácter de infinitos – siempre habrá una nueva camisa, bolsa o casa mejor que comprar — nos generan frustración. Paradójicamente, desear y tener menos, es una virtud del hombre según los estoicos.

Sobre la vida de los otros

No consumas la parte de la vida que te resta en hacer conjeturas sobre otras personas, de no ser que tu objetivo apunte a un bien común; porque ciertamente te privas de otra tarea; a saber, al imaginar qué hace fulano y por qué, y qué piensa y qué trama y tantas cosas semejantes que provocan tu aturdimiento, te apartas de la observación de tu guía interior. (Meditaciones de Marco Aurelio, Loc 234 Libro III)

No me caracterizo por el chisme o la envidia. Sin embargo la filosofía me ha hecho considerar e intentar que lejos de pensar y estar pendiente de la vida de los demás. Me importa cada vez menos lo que los demás piensen de mi porque mi virtud y justicia están intactas.

Por lo general los que están pendientes de la vida de los demás son personas que –según Marco Aurelio– viven en desacuerdo a la naturaleza y ni consigo mismo están satisfechos.

Distingo a partir de premisas como esta, que aquellas personas que considero basan parte de su día analizando la vida del resto se alejan de ser auténticas y caen en la mala fe.

Prepárate. La vida es dura y vamos a morir.

Pienso que es el precepto estoico más complejo de comprender bajo los ojos del ser humano moderno. Es evidente que con una esperanza de vida de 25 años o una tasa de mortalidad natal tan alta durante el imperio de Marco Aurelio los estoicos filosofaban sobre la necesidad de estar siempre preparados para la adversidad.

Inclusive el estoicismo habla de controlar nuestras emociones hasta con la muerte de un hijo. Nada más cruel y loco hoy en día que aconsejar en pensar la posibilidad de que un hijo puede morir ¿Cierto?

Sin embargo como Schopenhauer nos comenta: Sométete a la razón si quieres someterlo todo. Y la razón no puede ser otra que existe la verdad única de que todos vamos a dejar esta vida y que no hay regla escrita que seremos nosotros los que la abandonemos antes que los que nos rodean.

Si hoy se entiende como una locura pesimista el pensar en la muerte como el peor escenario posible, pero es en realidad el punto de vista más puro de la felicidad y de siempre pensar que estar preparados a perder a las personas, bienes o la vida misma podemos valorar lo que hoy tenemos. Quien no está dispuesto a perder lo que tiene vivirá con el miedo de perderlo.

Este tipo de pensamientos se contrapone con el concepto moderno y común de “pensar positivo”, “desea y se te dará”, “la ley de la atracción”, etc sin embargo, ¿Acaso hay algo más optimista que imaginar que podemos perder todo lo que hoy tenemos y así realmente valorarlo?

La vida es dura, pero si no lo fuera perdería sentido. La gente se muere, perdemos el trabajo, la gente nos engaña, nos accidentamos, se descompone el boiler, etc. Pero es nuestra reacción hacía esos acontecimientos lo que debemos afrontar con virtud, elocuencia y valor. Vivir feliz sólo se puede significar vivir lo menos infeliz posible.

Así que hay que vivir, y vivir lo que hoy somos y tenemos en el presente. Aunque suene a un cliché moderno o Budista. –de hecho el existencialismo y el estoicismo se alimentaron y alimentan las ideologías Budistas–

Séneca decía:

“Consummare vitam ante mortem” – Consumir la vida antes de morir

La pobreza no es tan mala.

El estoicismo puede caracterizarse vs. otras filosofías como una escuela que pone ejercicios prácticos a los que la estudian. Quizá el precepto que más me impactó fue el de practicar la pobreza o comprender que la pobreza es un miedo que nos paraliza a arriesgarnos o alcanzar la felicidad.

Hoy gracias a este precepto comprendo y veo con otros ojos a la gente pobre. Pienso que ellos son menos miedosos de lo que somos los demás. Viven sin preocupaciones banales y están dispuestos a seguir adelante aún con la peor de las desgracias modernas a cuestas. Los respeto como a nadie.

Personalmente he intentado –no es fácil– practicar ser pobre y realmente preguntarme si ¿Es la pobreza a lo que tanto miedo le tengo? ¿Es esa vida de pobre por la que me freno a tomar nuevos caminos?

Séneca por ejemplo nos invita a practicar la pobreza, lo que no significa desearla o maldecir a los ricos –esos son los cínicos–.

Si quieres liberarte de toda preocupación, imagínate, sea cual fuere el acontecimiento que temes, que se ha de realizar indefectiblemente; y este mal, no importa el que sea, tú mismo sopésalo mentalmente y evalúa tu temor;comprenderás, sin duda, que o no es grave, o no es duradero lo que te asusta. (Cartas de Séneca a Lucilo)

Ser paciente con los intelectualmente torpes

Posiblemente un problema de leer filosofía es que comienzas a juzgar intelectualmente a las personas que te rodean. Es fácil perder la calma y dejarnos llevar por la rabia si algún otro nos hace daño, nos critica o hace algo que consideramos diferente a lo natural.

Sin embargo, pienso que la filosofía me ha convertido en una persona más comprensible de las limitaciones intelectuales propias y de las personas que forman mi día. Estoy seguro que algunas veces las personas actúan guiadas por la ignorancia y arrogancia, y cuando no, los guía la mala fe que es aún más fácil de comprender porque es ignorancia magnificada. (Lo anterior también aplica para mi y evitar ser ese torpe intelectual para con los demás).

Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa. (Meditaciones de Marco Aurelio Libro II)

Historia

Gracias a que he estudiado filosofía me fui convirtiendo en un geek primero de la historia de Roma y ahora de la historia de la humanidad. Aprecio más las expresiones artísticas y me gusta compartir con mi esposa el gusto por lo leído –aunque ella piense que estoy loco–.

Leer sobre la historia de Roma me hizo llenarme de temas de conversación y de finalmente saber a profundidad eso que todo mundo sabemos que fue Roma pero que en realidad pocos nos tomamos el tiempo para comprender.

Esto y muchísimas cosas más he descubierto con leer, comentar con amigos e investigar sobre la filosofía principalmente estoica y existencialista.

Como define Aristóteles: La vida filosófica es la más feliz