El hombre que perdió tres fortunas

Ossip Samoilovich Bernstein era uno de los diez mejores jugadores de ajedrez del mundo en 1918 pero, para su desgracia, había sido asesor de banqueros y era rico en la convulsa Rusia de aquellos años de la revolución bolchevique. A pesar de la pasión rusa por el ajedrez fue capturado por la policía política soviética y encarcelado en penosas condiciones. Años más tarde Bernstein contaría que para no enloquecer se dedicó a analizar mentalmente (sin tablero ni piezas) la Apertura Italiana o «Giuocco Piano» en sus variantes más agudas.

Condenado a morir fusilado se cuenta que el oficial que mandaba el pelotón de fusilamiento, al leer los nombres de los condenados y ver entre ellos el de Ossip, le preguntó: «¿Es usted Bernstein, el famoso jugador de ajedrez?». Comoquiera que Bernstein le respondiese que sí, el oficial, aficionado al ajedrez, le pidió que lo demostrase, jugarían una partida y —si no le ganaba – sería efectivamente fusilado. Se cuenta que Bernstein fulminó rápidamente al oficial y así salvó la vida.

Fue así como Ossip escapó del pelotón de fusilamiento y perdió su primera fortuna.

Exiliado en Francia, Ossip, volvió a amasar otra considerable fortuna que nuevamente volvió a perder como consecuencia de la crisis de 1929 y la Gran Depresión posterior.

Pero Ossip no era de los que se rendían, se recuperó y nuevamente volvió a amasar otra cuantiosa fortuna pero, desgraciadamente, Ossip Samoilovich Bernstein era judío y ser judío en Francia en 1940 no era la mejor carta de presentación. Con las columnas de la Wehrmacht avanzando hacia París, Ossip hubo de huir de nuevo para salvar la vida y de este modo perdió su tercera fortuna.

Lo que nunca perdió Bernstein fue su afición al ajedrez y mantuvo una enorme fuerza de juego que le llevó a obtener magníficos resultados contra auténticos genios como los campeones mundiales E. Lasker y A. Alekhine. Murió en 1962 a los 80 años. Algún día les mostraré una partida de este genio del ajedrez y las finanzas que se jugó la vida en una partida frente al pelotón de fusilamiento y fue capaz de ganar y perder tres fortunas.

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