Macbook Pro 2016. (L) con peros.

Un mes de uso más tarde, os dejo algunas ideas:

  1. Es una gran máquina, aunque la falta de puertos me mata por dentro.
  2. El teclado, lejos de ser incómodo, me resulta más agradable que el de toda la vida. El trackpad es único en el mercado. Sin él, me habría pensado la compra.
  3. OSX sigue estando muy por delante de Windows en experiencia de usuario.

En resumen: ¿Volvería a comprarlo? Si.


Aunque suena a tópico, en cuestión de diseño está muy por delante del resto de marcas. No solo el acabado del producto es sencillamente mágico. La duración de la batería es perfecta para ir sin cargador en viajes de ida y vuelta entre provincias. El trackpad es suave e hipersensible, su funcionamiento es de 10. Tienes que usarlo para comprenderlo. El peso del producto y los altavoces integrados completan el paquete. Nunca pensé que unos altavoces de un portátil pudieran sonar tan bien, ni que mis altavoces de escritorio fueran a coger tanto polvo. La pantalla retina es increíble, al punto de hacer que mi monitor externo de 19'’ parezca un señor mayor compitiendo con un jovenzuelo por el oro en cien metros lisos.

La gran pega, la gran falta, es la configuración de puertos.

No es solo que hayan eliminado todos los USB 3.0 en favor del USB-C — algo soportable — , también es que hayan puesto dos y no cuatro puertos como a su hermano mayor. Esta carencia hace imposible, por ejemplo, tener un Dongle USB, el cargador alimentando y un monitor externo conectado.

Un fracaso.

El resto, el software, sigue siendo un punto muy a favor frente a Windows 10/8/7.

Todo es mucho más limpio, todo se organiza de forma más coherente. Algunos ejemplos:

  1. Spotlight. Es realmente útil. Con una combinación rápida y cinco caracteres del nombre, encuentra casi cualquier archivo. Windows 10 tiene una búsqueda parecida, pero es lenta, hace saltar Cortana y nunca encuentra a la primera.
  2. Trackpad versus combinaciones de teclas. Aunque Windows ha copiado Exposé y Escritorios Virtuales de Mac (que a su vez fue una copia de Compiz de Linux), donde realmente encuentro el valor es en el acceso a dichas funciones por trackpad y no por combinaciones de teclas. El primero más rápido e intuitivo, el segundo más lento y con el que cometo más errores. Llámenme torpe.
  3. La gestión de los monitores externos es sencilla. Conectar y listo. Sin configuraciones, Drivers ni traumas.
  4. Siri, podría ser más útil pero si lo tengo que comparar, patea a Cortana.
  5. La gestión de la energía. Programar encendidos y apagados es sencilla. Sin añadidos de terceros. Tres clics mal contados y a olvidarte.
  6. El encendido dura 5 segundos. Es simplemente bestial.
  7. Las actualizaciones no dan asco y si no quiero, no se instalan. Hasta nunqui pantallazos de Windows.
Amenaza cumplida

En definitiva, aunque Microsoft ha hecho un gran esfuerzo por que la usabilidad de su sistema se asemeje a OSX, aún siguen estando a años luz.

Reconozco que no he probado el Surface Book de Microsoft, quizás entonces cambie de idea; aunque dudo que su trackpad sea ni de lejos parecido.

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