Dos palos de madera no son nada, pero si los juntas armas un perro

José Vásquez
Sep 7, 2018 · 3 min read

Claudia Paillalef es la dueña del taller Perro Negro donde realiza trabajos en madera y además trabaja con una red de personas que trabajan otros oficios. Es una mujer punk que dejó la estabilidad para dedicarse a trabajar la madera. Su taller está ubicado en calle Ventura Lavalle #608, en el centro de Santiago.

Por: José Vásquez Muñoz

Claudia en su taller

Claudia Paillalef es una mujer que cuyo oficio es realizar trabajos en madera. También es la dueña del taller Perro Negro, que está ubicado en la calle Ventura Lavalle, a un costado del Hospital San Borja. Lleva ocho años en el rubro, trabajando en madera, y ha desarrollado redes de contactos junto a otras personas que trabajan distintos oficios, los que también tienen talleres junto al Perro Negro. Así, su taller, se ha convertido en un espacio de convergencia de oficios y artistas. Todas y todos amparados bajo el mismo techo.

Claudia nació en Viña del Mar. Sin embargo, pasó por Arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso, carrera que abandonó para matricularse en Pedagogía en Santiago. Es profesora según profesión pero ejerció poco en las aulas debido a malas experiencias que tuvo. Entretanto se casó y partió a Tierra del Fuego, a vivir por más de una década. Tenía una vida estable pero también un espíritu libre, se divorció y volvió a Santiago. Así empezó a incursionar en los trabajos de la madera, lo único que conserva de antaño son estos bocetos que dibujó cuando iba a la universidad.

Claudia nos enseña este boceto que dibujó en los años ochenta.

Claudia es punk. Tiene tatuajes en sus brazos y hasta uno en su cabeza pelirroja. Vive en la misma casa donde está su taller, junto a su hijo Eukán y un amigo llamado Roberto, también punk. Toda su casa es de madera, inclusive los muebles los hizo ella utilizando pallets, como se puede apreciar en la mesa que está detrás de Claudia. Como vive en su taller, Claudia no dispone de un horario fijo, puede trabajar a las tres de la mañana o a las 11 de la noche si quiere. No hay reglas en su vida.

Claudia junto a la mesa de pallet que hizo.

Llegó hace ocho años a Ventura Lavalle 608, pagando arriendo por un taller donde realiza trabajos en madera. Esta casa patrimonial en pleno centro de Santiago albergó a Claudia y su hijo Eukán. Sin embargo, Claudia fue conociendo a otras personas que realizaban oficios y de a poco, su casa albergaba a más personas que trabajan oficios en un espacio de mutua cooperación. Claudia, como era arrendataria que llevaba más años en la casa, asumió ser la dueña del taller Perro Negro, lugar donde trabajan más de quince personas que realizan distintos oficios. Esta es la fachada del Perro Negro:

Claudia caminando por fuera de su taller.

Claudia no trabaja sola, muy por el contrario, trabaja con una red de personas que realizan diversos oficios. El trabajo colaborativo con sus colegas es un elemento muy importante para Claudia. Perro Negro se convirtió en un centro donde los proyectos pueden desarrollarse, un espacio disponible para quien realice un oficio y colabore formando parte de esta red. A Ventura Lavalle, han llegado mujeres que realizan soldaduras y trabajos en metal, tatuadores, otros que realizan bicicletas hechas de colihues, entre otros. En esta foto, Claudia posa con una ilustración regalada por uno de sus amigos que llegó a su taller.

Claudia junto a la ilustración que le obsequiaron.
Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade