Achilles’ last stand

Detrás de mi pesar por estas sendas,

detrás del polvo enardecido que mis pasos dejen

por las veredas siempre vírgenes en que el olvido crece,

no quedará siquiera lo que amargamente nos pasó,

esas palabras en silencio,

el escampado al que nadie llega,

la flama firme de la noche,

de la única noche que tu nombre lleva

y a nadie más que a mí le importa,

no quedará más que el sonido arcaico

de la noche ante la orquesta

antes de todo acorde y el olvido.

Partiste, entonces, hacia el silencio,

¿cómo podrías decir que no, Lillian,

si nadie te vio en silencio sonreír?