“Un día de libertad”

3:30 pm y el sol aflige. El grito unisono de la multitud: “Abran”, “Tengo ganas de ir al baño” e incluso el chiflido ya tradicional, entronado desde los labios de cientos de personas a las afueras de la puerta 3 del parque fundidora, retumbaba en los guardias de seguridad que solo podían ver, escuchar y callar.

Los que solían ser los terrenos de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en 1900 funge ahora como un parque para el acceso y disfrute de cientos de familias regias. Es ahora también un recinto que alberga algunos de los festivales culturales y musicales más grandes de México, y de los más importantes también.

Cuando las puertas al fin se abrieron, la euforia no podía contenerse para toda aquella alma que había esperado la llegada de ese 28 de agosto, para tener “un día de libertad” o al menos así lo había promocionado la página oficial del festival.

Cual estampida, todos los asistentes atascaron las puertas de la entrada y se apresuraron a adentrarse en el recinto.

Muchos de ellos comenzaron a acomodarse frente a los escenarios donde se presentarían sus artistas favoritos, algunos otros exploraron los alrededores del parque visitando los diferentes stands, mercaditos e incluso descansar bajo la sombra de algún árbol.

Y muchas otros aprovecharían a comprar la ya clásica cerveza o alguna otra bebida con el propósito de contrarrestar en la mejor medida, los más de 30° de ese sábado.

Desde el 2008 el Bud Light Hellow Festival ha congregado a millones de fans de alrededor de todos los rincones de la república e inclusive del mundo, sirviendo como plataforma para los artistas más importantes de la escena musical del hip-hop, rap, rock, alternativa y electrónica; en los últimos años el Hellow Fest ha sido un espacio también para los nuevos artistas latinoamericanos que quieren abrirse paso en esta jungla del mainstream musical.

Los proyectos solistas de Brandon Flowers y Julian Casablancas, líderes y vocalistas de The Killers y The Strokes, en ese orden; MGMT, Macklemore&Ryan Lewis, y los headliners de este año como lo fueron Kendrick Lamar, LCD Soundsystem y DJ Snake, son algunos de los nombres que han desfilado sobre los escenarios de este festival.

El festival es un hecho cultural, un panorama de diferentes colores, olores y sabores que te lleva por un viaje a través de la diversidad y la multiculturalidad. A lo largo de sus ya 9 años de existencia, la han dado un nuevo rostro a la industria de los festivales musicales en Monterrey, la cual era inexistente.

Ya atrás quedaron los días de hegemonía del Vive Latino, poco a poco, festivales como el Pal’ Norte, Live Out, Coordenada y el Hellow Fest, han ido ganando terreno y proponiendo nuevas alternativas culturales y musicales a la audiencia.

El primero en encender y ayudar a la audiencia a calentar motores fue el electropop-dance de Neon Indian, aunando a sus caracterteristicos y extravagantes pasos de baile. Todos los asistentes no pudieron evitar el estremecerse ante el retumbo de los bajos los decibeles recorriendo sus cuerpos y acelerando su pulso. Todos sucumbieron al baile.

Como asistente no puedes asistir a todos los actos, ya que muchos de ellos comparten el mismo horario o se encuentran en diferentes escenarios. Así que priorizas y eliges.

Como asistente tuve la oportunidad de presenciar varios shows incluyendo a The Horros, Kinky, Weezer, Sofi Tukker e incluso a BIA. Sin embargo, nada y realmente cuando digo nada es en absoluto, nada se compara con la expectativa y emoción que se construyó alrededor de la presentación de Kendrick Lamar, y es que el rapero de Compton no es solamente uno de los mejores maestros de ceremonias (MC) de la era contemporánea, sino que fue su primer presentación en México, muchos pagaron su entrada solo para verlo a él.

Había gente parada en la explanada del escenario principal incluso 1 hora antes de que él saliera y no es que lo vea con buenos ojos, pero había gente coreando su nombre mucho antes de que Weezer terminara su presentación en el escenario de al lado.

Cuando las luces se encendieron, el humo comenzó a hacerse denso y en la pantalla comenzaron a proyectarse una serie de videos contando la narrativa visual que caracteriza su DAMN Tour, la audiencia simplemente enloqueció.

La energía que se podía palpa entre la multitud era increíble, más allá de la misma que Kendrick transmitía con su voz. Coreando todas y cada una de sus canciones, brincando y agitando la cabeza al ritmo del beat, fue indescriptible.

A pesar de formar parte de una masa, el momento fue muy íntimo.

Más aún cuando al final de su presentación hubo un momento donde al comenzar a cantar HUMBLE, Kendrick simplemente guardó silencio en uno de los estribillos y dejó que la audiencia la cantar por él. Él solo observaba atento para después dedicar una expresión de asombro y palabras de amor para su público mexicano. Esa simbiosis, esa unión lograda entre artista y público no había sido tan notoria a lo largo de mis años como “catador” de conciertos.

¡Kendrick! ¡Kendrick! ¡Oh eh oh eh oh eh oh eh! ¡Kendrick! ¡Kendrick!

Posteriormente a esa presentación al día siguiente viajo a los MTV Video Music Awars y humildemente ganó 6 astronautas por su single HUMBLE.

Esta son la clase de experiencias inimaginables que puedes encontrarte en el Hellow Festival. 76 000 asistentes bautizaron la edición 2017, un número ambicioso que no refleja la cantidad real que uno como asistente puede percibir. Esta edición estuvo llena de momentos gratificantes y sorprendentes en la que estoy más que seguro que muchos, dominarían como un único, especial y gran “día de libertad”.

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