01. La inspiración llega cuando menos esperas.

Hace 8 meses llegó a mi vida un peludito de un mes y medio de edad que parecía un osito y estaba extremadamente suave y gordito: me dijeron que se llamaba Lothar y yo no quise cambiarle el nombre. En el momento en el que me lo pusieron en las piernas mientras yo lloraba de emoción, el dueño de la perrera me dijo:
“El cachorro está muy tranquilo contigo. Tú y el perro se van a entender muy bien”.
Desde ese día este perro y yo nos volvimos inseparables.
No saber canalizar tanta energía del perro, y yo con mi crisis existencial de iniciar la vida adulta, nos volvió un equipo muy caótico. Aunque entre risas y enojos no había manera en la que pudiéramos odiarnos, fue entonces que llegó a nuestra vida el entrenador, el Lic. Daniel. Un hombre con muchísima confianza y años de expertise que ofrecía sus servicios de adiestramiento canino. Fue un proceso de cerca de cuatro meses donde a pesar de depositar toda nuestra confianza en él, no lograba ver avances del entrenamiento y en ocasiones yo me preguntaba si Lothar simplemente ya no tenía remedio.
El último día de entrenamiento la sesión fue para mí, y no podía dejar de ver a mi perro por lo inteligente y adiestrado que estaba, acatando todas las órdenes que le daban, y transmitía que sabía lo que hacía. Tal era mi sorpresa que cuando me tocaba trabajar con él, yo volteaba a ver al perro a cada rato, casi esperando que no me hiciera caso por la poca fe que le tenía, y la mejor lección que el Lic. Daniel me dio fue cuando sus instrucciones fueron totalmente directas y claras hacia mí:
“Mija, no estés volteando y dudando a ver si te está haciendo caso. Tú eres su líder y sabes lo que haces, por supuesto que te tiene que obedecer”.
Sabía que esta última sesión iba a ser conmigo y que no iba a ser tan fácil, pero no había caído en cuenta de lo importante que era mi rol para que las cosas funcionaran, y sobre todo de darme cuenta que a pesar de ser algo totalmente nuevo para mi, yo ya estaba lista.
Fue uno de esos días “¡ajá!” donde te cae el veinte de que cosas tan sencillas y que están en tu vida cotidiana pueden ser realmente significativas. Hay tantas cosas que pasamos por alto en el día a día porque ya nos acostumbramos a verlas, hasta que un día estamos tan presentes que se conectan todos los puntos y entendemos el famoso “por algo pasan las cosas”.
Es por eso que me he dado a la tarea de emprender con mis conocimientos y experiencias para crear este espacio, donde puedo compartir historias de gente que me inspira, mis reflexiones e intereses, esperando que si tú estás leyendo esto ahora, te puedan hacer sentido mis palabras de alguna manera.
Soy Josselyne, un alma emprendedora de 24 años que le encanta escuchar historias y encontrar gente apasionada por lo que hace. Soy sumamente analítica, planificadora, bondadosa, resiliente, y disfruto buscar la forma de hacer las cosas de manera diferente.
Bienvenido a este viaje.
Joss
