Buenos Días

Buenos Días como comienzo de todo. Lo primero que nos decimos al abrir los ojos, lo primero que queremos escuchar y que algunos nos decimos a nosotros mismos. Incluso, hoy en día, resulta una frase que decimos de manera automática pero que no pensamos el sentimiento que tiene que tener detrás (voy a escribir un mensaje de Whatsapp de buenos días que si no se cree que no pienso en ella). Pero no, me acuerdo de ti y lo comparto cuando quiero.
El menosprecio empieza a primera hora, la rabia en cuanto abres el ojo y el desanimo con la primera luz que enciendes, la del móvil: “nadie me ha escrito solo un par de newsletters”.
No pretendo hacer largo lo que debe ser corto, ni extender el tiempo de quien no tiene mucho. Voy a comenzar a escribir brevemente mis pensamientos, unos pensamientos de un optimista en tiempos de bajón, que no se siente realizado, que no encuentra el amor, cada vez más misántropo con ganas de vivir solo, pero que se niega a renunciar a tener todo lo que nos hace felices: una historia de amor. Amor con la vida, amor por mi trabajo, amor por una mujer, amor por una familia y amor por ti. Al final, una reducción más (AMOR)
Os dejo la primera de las nínfulas que abre mis ojos y mi corazón cada mañana. Un día compartiré mi vida con una de ellas y puede que la conozca a través de Tinder (a este paso).
Firmado, quizá un triste más
jota