La noche de Los Mesoneros

Han pasado ocho años desde que unas voces adolescentes copaban las radios juveniles del país con su tema “No puedes ver”. Esos jóvenes, ya más grandecitos, editaron en 2011 su álbum debut que llevó por nombre Indeleble, un disco que los llevó a posicionarse como una de las mejores bandas de la escena alternativa local. Esa producción contaba con los temas “Cuando llegue el momento”, “Retroceder” y la homónima “Indeleble” no solo fueron bien recibidas por las emisoras sino por el público asistente a sus conciertos. La gran sorpresa llegó un año más tarde cuando fueron nominados a varias categorías del Latin Grammy en 2012 y demostraron ser una de las más grandes promesas de la escena independiente de la América latina.

Un lustro después Los Mesoneros, la banda caraqueña compuesta por Luis Jiménez (voz), Carlos Sardi (teclados), Andrés Sucre (batería), Juan Ignacio Sucre (guitarra) y Andrés Belloso (bajo), tiene al DF mexicano como lugar de residencia y nos trae Caiga La Noche, su esperado segundo álbum, compuesto por once canciones que muestran la madurez de la banda no solo en cuanto a las letras que parecen ser más elaboradas sin abandonar el tema de las relaciones interpersonales sino también en cuanto a la música que esta vez incorporan guitarras con mayor distorsión y beats electrónicos más marcados.

En 2015 se dejó escuchar “El Paraíso”, primer adelanto de este segundo disco, un tema que abre con los típicos riffs de guitarra de la banda pero con un sonido más pulido, mejor producido, y unas letras menos adolescentes que en el álbum anterior, quizá más oscura. A mediados de 2016, “Caiga La Noche”, el tema que le da nombre al disco, cayó de sorpresa. Un inicio electrónico que conforme avanza la canción se va haciendo más potente gracias a las guitarras. A esa altura ya el disco se había vuelto uno de los más esperados de 2017 producto a lo interesante del sonido que presentaban ambos sencillos. En diciembre se dejó escuchar “Solo”, el tercer corte del LP, beat nos presenta el lado más seductor del álbum. 100% dedicable, no es ni mucho menos un himno a la independencia pero está muy bien lograda.

En el mes de marzo sale oficialmente en el disco en todas las plataformas digitales por lo que se conocen el resto de temas que lo componen:

Algo Bueno (2:53): es una canción reflexiva acerca de las cosas que ya no están –ni deben estar- en nuestras vidas. Mirando atrás es mejor así, lo que era malo fue bueno al fin.

Caballo Nuevo (3:09): el título de la canción es un claro homenaje a Simón Díaz. Como hasta ahora en todas las canciones del disco va de menos a más teniendo como clímax el segundo estribillo. Profunda pero da la sensación que no termina de cuajar.

Juntos (3:34): trae de vuelta ese halo de seducción presente en “Solo”. Más teclado que guitarra, no tiene un momento de clímax muy marcado pero tampoco lo echa de menos, con su letra envolvente le basta. Muy sólida.

Luna (3:02): es bonitica, muy buenos primeros versos pero luego no tiene nada que ofrecer dentro del álbum.

Riesgo (2:52): lenta. Es la parte más floja del álbum. Una canción muy tenue que, paradojicamente, invita a atreverse.

Mientras (3:53): regresa la fuerza. Una separación y coro pegajoso pero se sigue añorando la potencia de las primeras canciones.

Sr. Prudencia (2:28): una de las mejores. Trata de la eterna preocupación del “qué pasaría si…”. La más corta y directa. Deja un buen sabor de boca.

Sabana (4:50): cierra el disco con otra referencia a la música tradicional venezolana. Añoranza pura.

El disco fue producido por la propia banda junto a Carlos Imperatori (Tumbador, Arawato, productor de VINILOVERSUS y Charliepapa), Héctor Castillo (con quien ya trabajaron en Indeleble y quien ha producido a Los Fabulosos Cadillacs, David Bowie, Björk, Roger Waters, Julieta Venegas, entre otros) y Didi Gutman (Brazilian Girls, Meteoros).

Caiga La Noche es lo mejor disco de alguna banda venezolana editada en lo va de 2017. Un sonido más interesante, cubierto de capas, extraordinariamente producido y letras que, si bien siguen pasando por el tema romántico, lo hacen desde una perspectiva más adulta que su antecesor.