Diseñando Distopías: Innovación a través del pesimismo.

Vacuum Zeppelin por Dante Juarez: ¿De qué manera las grandes empresas podrán capitalizar la falta de infraestructura en un México distópico? Propuesta diseñada durante el taller de Diseño Especulativo en Noviembre 2016 en CEDIM, Nuevo León.

El Diseño Especulativo es una metodología que crea posibles escenarios que ayudan a explicar el impacto que nuevas tecnologías puedan generar en la sociedad. Esta disciplina es bastante común en Europa Central y cada vez más en Estados Unidos. Es de esperarse entonces que los participantes más activos de estas disciplinas, como James Auger, Anthony Dunne y Fiona Raby (UK), Julian Bleecker (EEUU) o Sputniko (el alterego de la diseñadora japonesa-americana Hiromi Ozaki), sean los que tengan las voces más escuchadas en esta disciplina.

Es una práctica común que los escenarios en los que se hablan en estos ejercicios de diseño, se describen distopías casi exclusivas en relación a un contexto basado en economías desarrolladas. Una gran mayoría de estos escenarios distópicos se pueden sentir superficiales y naïve, especialmente si los comparamos con las realidades actuales de países en vías de desarrollo.

Mientras que estos escenarios ignoran completamente estas realidades profundamente interconectadas con sus contrapartes desarrolladas, otros creativos las utilizan como inspiración. El filme de 1990, Total Recall utilizó los túneles y pasillos de la estación del Metro Chabacano en la ciudad de México para expresar un asentamiento urbano en Marte. Mas reciente, el filme Elysium de 2013 utilizó zonas conurbadas de esta misma ciudad como contexto de un Los Ángeles post-apocalíptica.

Total Recall, 1990

En ves de generar nuevos prototipos diegéticos para especular sobre las futuras realices de los más privilegiados, creo firmemente que existe muchísimo espacio para especular en la realidad de los menos privilegiados. Entonces, ¿por qué el Diseño, en vez de analizar el futuro impacto de la tecnología en la sociedad, no analiza el impacto de la falta de esta?

Cuando uno habla sobre el futuro de una sociedad impulsada por la tecnología, también se tendría que entender y reconocer a la otra parte, la mayoría de la población mundial, donde mucha de esta tecnología no fue creada pensando en ellos, que en vez de utilizarla, la producen. En ves de generarla, se adaptan a ella. Y tal vez esta sea una de las principales razones por las cuales es muy difícil que sociedades como la Mexicana se le dificulta entender y utilizar nuevas tecnologías.

En la práctica de Diseño Especulativo, si adaptamos herramientas de observación, narrativa y pensamiento crítico, podemos diseñar una metodología que pueda generar innovación enfocada a las limitaciones que puedan tener un contexto en vías de desarrollo.

Dentro de mi estudio, hemos estado desarrollando tal metodología para entender, preparar y adaptarnos a los cambios en una economía turbulenta, donde la escasez es una constante.

La primera vez que probamos dicha metodología fue durante un taller de diseño especulativo en Octubre del 2016, a un grupo de estudiantes y profesionales del Diseño Industrial en el Centro de Estudios Superiores de Diseño de Monterrey (CEDIM).

El taller funcionaba de la siguiente manera. Se dividieron en dos grupos: Los Generadores y los Adaptadores. El primero tendría que especular y diseñar prototipos diegéticos en un contexto utópico mexicano. Las premisas eran consecuencias sociales de una economía estable en el México del 2036. El peso estaba a la par del Dólar estadounidense, las comunidades indígenas se convertían en actores de alto emprendimiento, muchísimas opciones de consumo, productos, servicios y entretenimiento, servicios públicos super eficientes y mucho diseño y arte en el espacio público. Este era el grupo que se permitía soñar en un futuro increíble para nosotros.

“Departamento de Empaque Urbanista” Una propuesta de Verónica González que describe a un México desarrollado donde existe un departamento gubernamental encargada de la planeación artística detallada en el proceso de construcción de una obra pública.

Por otro lado, el segundo grupo se encargó de especular y diseñar para una sociedad distópica, donde el dólar estaría a 100 pesos, la distribución de riqueza era todavía más desigual, las corporaciones se encargaban de resolver problemas que el estado no podía y existiría un monopolio de consumo.

Por razones obvias, los resultados del segundo grupo fueron mucho más tangibles al presente que su contraparte utópica. Mientras que unos podían soñar con un futuro brillante, donde existen departamentos de arte para tener una planeación en procesos de construcción urbana o un espacio público donde existen opciones de transporte de locomoción humana (un carril para longboards, por favor), el equipo distópico generaba escenarios donde existía una distribución informal de energía, corporaciones apropiándose del espacio público o un mercado negro de componentes de iPhones (por que la economía está tan mal que solo nos permite recalcar gadgets).

Un resultado inesperado dentro de este taller fue que muchas de estas ideas generadas dentro del escenario distópico tuvieron mas potencial de convertirse en verdaderos productos y servicios más que los del equipo distópico.

¿Tal vez es ser un poco pesimista pudiera generar innovación más tangible?

El utilizar metodologías especulativas enfocadas en contextos distópicos como las que generamos en nuestro estudio no solo brindan resultados más tangibles, pero una gran herramienta de innovación y una manera en la que diseñadores puedan entender la realidad que sucede en un mundo sub-desarrollado.