Disculpa, vengo a insultarte (sólo si es necesario)

De Salles

Hace algunos días encontré esta ilustración de Eduardo Salles en la web de “El País” de España, y me pareció que expresaba súper claro lo que está ocurriendo hoy en día en los debates de Opinión Pública (y quizás también en el boca a boca). Existe una creencia — valga la redundancia con la ilustración — de que, por algún motivo, se tiene razón en prácticamente todos los aspectos a los que las personas se atreven a intervenir.

Extrañamente, esta convicción se fundamentaría en la noción de que la libertad de expresión te permite decir lo que se te antoja (sin importar si lo que dices tiene algún sentido). Para quienes usamos Twitter con periodicidad, en más de algún momento hemos oído la expresión “tolera la opinión de los demás”, como si se tratase de esa vida extra que te queda para terminar la partida y largarte de forma decente del juego.

De Oleismo (#863)

Creo que el problema se vuelve más complejo cuando no sólo se utiliza el recurso de la “libertad” de expresión para validar nuestras propias opiniones, sino que además se omite por completo la responsabilidad que cada individuo debiera tener al momento de expresar sus ideas en un debate público: expresarse de forma criteriosa. Por algún arte oscuro, extinguimos de nuestras vidas la expresión “criterio formado”: si era cotidiano encontrársela en televisión o en diarios al momento de enfrentarse a imágenes de fuerte contenido, hoy sería bastante extraño imaginar que un medio se atreviera a “cuestionar” el criterio de sus lectores/televidentes. Es como si asumiéramos de plano que el juicio de cada una de las personas sobrepasa el standard mínimo que la discusión pública exige.

Así, presenciamos argumentos irrisorios para defender/atacar ciertas ideas o personas, muchas veces abrigados por la ignorancia o el atrevimiento de suponer de más. Pero no basta con escaparse al realismo mágico: el derecho a tener opinión es irrevocable y es democrático de forma incuestionable, por lo tanto “¿Quién te crees tú para atreverte a poner en tela de juicio lo que estoy diciendo?

A “El Dínamo” le interesó más hacerle burla a un diario regional que sortear profesionalmente su propio error.

Al final, terminamos en un ciclo vicioso que perpetúa la incomprensión de los hechos: medios de comunicación despreocupados de los contenidos que deciden publicar (con poquísima rigurosidad, alejados del interés público y motivados a publicar sólo por su posible potencial de “viralización”); y ciudadanos que no les interesa nada más que tener la razón, le guste a quien le guste.