¡Que todo este conectado a Internet!

Hoy es un gran día para pensar acerca del futuro de Internet, el invento tecnológico que revoluciono nuestras vidas en la historia reciente. Los datos son impresionantes y hablan por si mismo: en el año 2000, la mitad de la población en países desarrollados tenía un teléfono móvil, y la penetración móvil en África estaba por debajo del 2%. Hoy en día son más de 6.8 mil millones las suscripciones móviles en el mundo entero, y la penetración móvil en África ha alcanzado el 60%.

En la actualidad hemos alcanzado impresionantes cifras: hay más de 2.7 mil millones de usuarios de Internet a nivel mundial, de los cuales el 77% proviene de países desarrollados y el 31% de países en vías de desarrollo. En total hay 750 millones de hogares online, un 41% del total global.

Incluso tras un éxito como el de Internet y la conectividad de banda ancha,aun queda mucho por hacer, y es que la realidad es que 4.5 mil millones de personas en todo el mundo aún no están online. La situación empeora si nos centramos en cosas –móviles, coches, televisión– que se conectan a Internet para mejorar su eficacia y convertirse en ‘smart’: sólo un pobre 1% de las mismas están ya conectadas, mientras que el 99% permanecen offline. Por tanto considero que una visión se simplifica con una sencilla frase: ¡que todo este conectado a Internet!

Hoy se entiende ampliamente que Internet tiene la habilidad de impulsar el crecimiento, la competitividad y la creación de empleo y está desempeñando un papel fundamental en nuestras economías y sociedades, cambiándolas para mejor (omitiendo los puntos negativos). Permitiendo la creación de iniciativas que pretendan llevar la red a todas las partes del mundo, reduciendo los costos de los actuales planes del servicio.

Es ampliamente reconocido que Internet supone un gran apoyo para procesos democráticos, así como una herramienta fundamental para organizar y para la comunicación de asuntos de interés público. En este sentido, Internet es clave para la construcción de futuras democracias, el derrocamiento de regímenes tiránicos y la mejora de la protección de los derechos humanos. También ha sufrido un cambio dramático el modo de comunicarnos: cada uno puede ser un presentador de noticias, y la comunicación se ha “democratizado”, ha dejado de ser un privilegio exclusivo de los medios tradicionales o de las autoridades estatales.

Probablemente estamos todavía lejos de convertirnos en una gran comunidad global conectada entre sí, pero sería acertado decir que, de algún modo, ya no estamos limitados por fronteras nacionales, sino por intereses compartidos, y esto va a cambiar el rostro de las relaciones y organizaciones humanas.

Pero Internet también se enfrenta a retos, y la mayoría de ellos se derivan de su inmenso éxito:

Internet ha demostrado ser una herramienta eficiente, pero no invulnerable. Un ejemplo es el apagón digital de 19 horas en Siria, una prueba de que hay una verdadera amenaza. Los servicios de Internet son poderosas herramientas para organizar protestas, pero el acceso a las mismas puede ser restringido o incluso pueden ser utilizadas para identificar y perseguir a los organizadores de dichas protestas.

Diariamente nos enfrentamos a la cuestión de cómo proteger los derechos fundamentales de todos los usuarios de Internet, como la privacidad, la seguridad y la libertad de expresión.

Creo que cualquier acuerdo político tendrá que ser amplio y deberá respetar todas las culturas y tradiciones al mismo tiempo que se promueve una firme protección de los derechos fundamentales. En cualquier caso es bastante probable que los mecanismos políticos internacionales que también protegen derechos humanos y fundamentales en el mundo real sirvan para el mismo propósito en Internet.

Si queremos que Internet llegue a toda persona sobre la faz de la Tierra, necesitamos un modelo sostenible y claro, un modelo del que todos los actores del Internet puedan beneficiarse a través del mayor uso y crecimiento de los datos.

Confío en que una mejor colaboración pública-privada ayude a transferir disciplinas, capacidades y tecnologías: creando ecosistemas de TICs e incubadoras de innovación; apoyando capacidades de innovación a largo plazo a través de la potenciación de habilidades y conocimiento o abriendo nuevos recursos financieros para startups.

¡El futuro de Internet es sorprendente! así que trabajemos juntos para que todos y todo estemos conectados y mantener Internet como el motor de cambio para las economías y sociedades que es.

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