¿Y el espacio para las nuevas generaciones?

Como joven, innumerables veces he escuchado como se ha cuestionado a la juventud por no asumir los puestos políticos que deberían correspondernos. Partidos políticos alzan el estandarte de la inclusión de la juventud como propias: “¡Reclamen sus espacios!”, y algunos creen que con esas palabras buscan exhortarnos. No, con esas palabras buscan que nos veamos representados en figuras que, con el respeto que se merecen, dejaron de ser jóvenes hace ya bastante tiempo.

La participación juvenil se ha visualizado como una norma que algunos de mala gana cumplen, por que el voto “millennial” representa una tajada bastante grande del universo mayor de 18 capaz de ejercer su derecho al voto.

Primeramente la participación política no es salir cada 2 años a votar por presidentes y diputados o alcaldes y regidores. Quedando esto claro, definiríamos la participación política juvenil como las acciones que este sector de la población realiza buscando influencia en ámbitos políticos, y los ámbitos políticos no son necesariamente electorales. El problema es que aunque los partidos políticos tienen estructuras juveniles, muchas de estas están añejadas por las jerarquías existentes en las mismas.

Las nuevas generaciones no necesitan un partido político con su nombre, que por miedo a perder adeptos se aferran a la idea de no tener ideología, buscando ser más atractivos para los jóvenes apolíticos mientras tratan de esconder las ideas neoliberales y conservadoras a las que muchos de nosotros, jóvenes, criticamos.

Necesitamos verdaderas estructuras que nos representen, espacios horizontales de discusión de ideas y ¿por qué no? Talleres de formación política para quienes estén abiertos a recibirlos. Talleres enfocados a una criticidad política y una discusión, enmarcada en el respeto, para buscar soluciones desde la perspectiva juvenil a los problema que golpean a la sociedad, más que adoctrinamientos ideológicos.

¿Serán los partidos políticos los megáfonos que nosotros, como jóvenes, debemos utilizar? Posiblemente no. Recae sobre nosotros entonces la responsabilidad de reinventar estructuras que finalmente hablen por nosotros, que nos representen.

Como los helechos, los partidos políticos parecieran reproducirse por esporas. Me atrevería a decir que por cada conflicto interno en estas estructuras, aparece uno nuevo. Buscando una representación democrática de sus ideas y siendo, al parecer, infinitamente divisibles ¿A quien terminarán representando?

*Fotografía tomada de la página oficial de Facebook de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional — FEUNA.


Originally published at josue.granados.cr on March 11, 2017.

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