Preguntas indispensables previas a un proyecto de diseño de producto
Cuestiones básicas que resultan útiles para ver el panorama más amplio y construir una lógica holística.

Si debo marcar algo que me apasiona de mi trabajo y que día a día está sobre el tapete, es la dinámica de pensar constantemente en el usuario. El énfasis del equipo está puesto aquí y resulta muy interesante porque es, sin dudas, el usuario con su experiencia el que imprime ritmo y acción, y a través de quien podemos visualizar la eficacia de un diseño en uso.
Los diseñadores de productos tenemos que ser capaces de medir la eficacia de la solución que estamos brindando y vincular directamente esa medida a los objetivos principales de negocio.
Un buen diseño es fundamental para la creación de productos y servicios exitosos. Pero ¿cómo determinamos exactamente qué es un “buen diseño”? Ya resulta limitado hablar de “bueno” en un sentido abstracto o estético, ya no es suficiente. Los diseñadores de productos tenemos que ser capaces de medir la eficacia de la solución que estamos brindando y vincular directamente esa medida a los objetivos principales de negocio.
Hay entonces un planteo inicial que siempre debería estar presente y tiene que ver con cuáles son las cosas básicas que necesitamos saber antes de empezar a trabajar en cualquier proyecto.
Es en este sentido que quiero dejar claro la importancia de partir de una visión estratégica, de una observación integral que nos ayude a construir una lógica “end to end”.
Como diseñadores debemos de ser capaces de explicar por qué algo tiene sentido para el o los usuario(s) y por qué resultará en el éxito de la empresa.
Cuando desarrollamos la habilidad de hacer un recorrido del proyecto de principio a fin e integrado al contexto –empresarial y de la comunidad de usuarios- ganamos eficacia.
Cuáles son las 5 preguntas indispensables para construir una lógica abarcativa y efectiva.
1. ¿Qué problema (o problemas) se está tratando de resolver?
Si el enmarcado del problema no está claro, podría dar lugar a entrar en un espiral sin fin con diseños que no van a ser fáciles de probar. Este es un aspecto vital y nos daremos cuenta que, una vez definido el campo sobre el cual trabajar, las ideas se pueden plasmar con mayor facilidad.
También hay que tener en cuenta que el empezar con problemas no implica que el proyecto de diseño en sí va a ser LA respuesta que les pondrá fin. Esto es, simplemente, un disparador, una razón para iniciar el descubrimiento de una nueva oportunidad.
2. ¿Para quién se esta diseñando?
Esta es la pregunta más básica y, al mismo tiempo, la más importante. Tiene el don de llevarnos a temas tan esenciales como cuáles son las necesidades del usuario, cuáles son sus comportamientos, sus preferencias y sus hábitos. Son estos detalles los que harán la diferencia en el resultado.
Podemos saber quién es el usuario pero más importante es conocer bien a ese usuario.
3. ¿Cuál es la extensión o la amplitud del proyecto y cuáles sus limitaciones?
Tener claros estos aspectos puede evitarnos muchos ires y venires. A veces los he perdido de vista y he visto a muchos que cometieron el mismo error. Plantearse estas preguntas desde el principio, una vez que tenemos la visión global, despeja el camino. Aquí quedarán develadas las respuestas a cuestiones tales como: ¿Cuánto tiempo tenemos? ¿Qué plataforma usaremos, móvil o web? ¿Cuáles son las limitaciones técnicas a tener en cuenta? ¿Hay otros desafíos que cumplir en el proyecto?
Dimensionar el alcance realmente ayuda a comprender la amplitud del “embudo” de diseño antes de profundizar y minimiza el riesgo de tomar un sendero equivocado.
4. ¿En qué escenario(s) está(n) basado(s) lo que vamos a diseñar?
No basta con saber para quién estamos diseñando. También es importante entender para qué experiencia estamos diseñando. Esto podría ser una historia o una secuencia de pantallas (task flows) con los problemas resaltados en el camino. Incluso cuando se crea un nuevo producto (o una subsección de él), nunca hay un momento en que una experiencia actual no existe. Es importante trazarla.
5. ¿Cómo vamos a medir el éxito y cuáles son las métricas que vamos a utilizar?
¿Es un aumento en el “Engagement” (compromiso)? ¿Aumento en compras? ¿Mejores resultados NPS® (Net Promoter Score®)? ¿Usuarios más activos?… ¿Qué nos estará indicando que logramos nuestro objetivo?
Si no se define la situación de éxito resulta difícil sentirse alineado con las partes interesadas y, mucho más difícil aún, crear productos exitosos.
A modo de conclusión, para que un proyecto termine siendo exitoso, debe plantearse bajo una visión estratégica, desarrollarse desmenuzando claramente sus partes y tener definida la métrica vinculada a los problemas a resolver para ser conscientes del éxito alcanzado.
